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domingo, 2 de septiembre de 2018

Maduración de los lóbulos frontales y desarrollo de procesos cognitivos




Maduración de los lóbulos frontales y desarrollo de procesos cognitivos (Jurado y Verger, 1996)

  • 6 meses:


Primer concepto de causalidad.
Conciencia del estado interno.
Asociación de estados emocionales con estímulos externos.

  • 6-8 meses:


Atención selectiva.
Percepción de contingencias temporales.
Regulación de estados emocionales.
Permanencia de objeto piagetiana.

  • 2 años:


Conducta intencional (planificación).
Expresiones faciales y activación frontal.
Máximo crecimiento de las conexiones frontales.

  • 4-8 años:


Incremento de la mielinización frontal.

  • 8-10 años:


Desarrollo de la atención “frontal”.
Capacidad de inhibición de estímulos.

  • 10-12 años:


Incremento de la mielinización frontal.
Patrón de ejecución del WCST similar al de los adultos.

  • 13-15 años:


Ejecución al nivel adulto de: Torre de Hanoi, tareas de memoria, etc.








sábado, 28 de diciembre de 2013

La Neurociencia y el cerebro adolescente.




-La Neurociencia pretende comprender el funcionamiento de los procesos cerebrales subyacentes a las conductas, como la sensación, el aprendizaje y las emociones-




“La neurociencia estudia el funcionamiento cerebral desde un punto de vista multidisciplinario, esto es, mediante el aporte de disciplinas no excluyentes como la física, la química, la biología, la neurología, la genética, la informática, la psiquiatría y la (neuro) psicología. Todas estas aproximaciones, dentro de una nueva concepción de la mente humana, son necesarias para comprender los procesos mentales, particularmente los más complejos como la inteligencia, la conciencia, la personalidad o las emociones.” [Javier Tirapu Ustárroz, Neuropsicología - neurociencia y las ciencias "Psi" Cuad. neuropsicol. vol.5 no.1 Santiago  2011]

Dentro de la Psicología, la corriente biológica guía a los psicólogos que buscan las causas del comportamiento en la actividad de los genes, el cerebro y los sistemas nervioso y endocrino. Esta corriente admite que los fenómenos psicológicos y sociales se pueden entender en última instancia como procesos bioquímicos, por lo que, las experiencias y conductas se entienden en gran medida como resultado de actividades químicas y eléctricas que tienen lugar en y entre las células nerviosas. La conducta, por tanto, está determinada por estructuras y procesos básicos. 

Muchos investigadores que adoptan esta corriente biológica hacen contribuciones al campo multidisciplinario de las neurociencias de la conducta que pretenden comprender los procesos cerebrales de las conductas como la sensación, el aprendizaje y las emociones.


Profundizando más en la multidisciplinariedad de la neurociencia, es importante destacar el avance de las nuevas técnicas de imagenología cerebral que han desarrollado notables descubrimientos en el campo de las neurociencias cognitivas, interesadas en la investigación de las bases cerebrales de las funciones cognitivas superiores, como son la memoria, el pensamiento y el lenguaje.

En el periodo de la adolescencia nos encontramos ante una etapa de gran desarrollo neurohormonal que afecta a diferentes áreas cerebrales, sobre todo a las áreas prefrontales y cerebelosas, responsables del aprendizaje y de la adaptabilidad motriz. 

Existen diferentes áreas cerebrales cuyo cambio en la etapa adolescente podría implicar directamente la forma y contenido de la enseñanza escolar puesto que afectan directamente a funciones como, por ejemplo:

1- La maduración del striatum, muy orientada a regular los comportamientos motivacionales de premio y recompensa, tan importantes en los adolescentes, en los que el tiempo corre de diferente manera. 

2- La maduración del cuerpo calloso, que permite la mayor integración de las funciones entre ambos hemisferios.

3- El cerebelo contribuyendo a madurar todos los procesos de adaptabilidad del comportamiento motor, sea en actividades de movimientos globales de nuestros cuerpo sea en afinar los movimientos más complejos en orden a conseguir una conducta motriz compleja, como por ejemplo, tocar el piano. Existe un consenso cada vez mayor entre los científicos sobre la importancia del cerebelo en el aprendizaje y memoria motrices. 

4- El desarrollo masivo de la glándula pineal que conlleva una alteración del ritmo de sueño, que debería tenerse en cuenta sobre todo debido a los cambios hormonales de la pubertad lo que hace que el inicio del sueño se retrase (probablemente como consecuencia de una acumulación de oleamida, sustancia que tiene un efecto retardador sobre el inicio del sueño). 

5- Por último la maduración del córtex prefrontal que permitirá,por un lado, acceder a las funciones más complejas del ser humano (razonamiento, lógica, funciones ejecutivas, atención, etc.) y,por otro, regular la conducta emocional asociada a las situaciones sociales. 

La adolescencia es una etapa de la vida en la que los tiempos de descanso, reflexión y autocontrol serán de gran importancia para la asimilación y elaboración de la información y para que la poda neuronal de las sinapsis no utilizadas de las áreas anteriores tenga un resultado eficaz en el plano educacional. Es la etapa en la que un buen desarrollo cerebral afianzará de forma permanente los procesos cognitivos.




domingo, 29 de septiembre de 2013

La cafeína retrasa la maduración del cerebro en los jóvenes.


"La cafeína es la sustancia psicoactiva más comúnmente usada en todo el mundo ( Nehlig, 1999). Los niños y adolescentes son los usuarios de mayor crecimiento poblacional en el consumo de cafeína con un incremento del 70% en los últimos 30 añosHarnack et al., 1999 )." 



"Coincide con este aumento del consumo de cafeína, el desarrollo de nuevas bebidas que contienen cafeína, llamadas bebidas energéticas. Estas bebidas contienen niveles de cafeína que van desde 50 mg (equivalente a una lata de refresco) a 500 mg (equivalente a cinco tazas de café) y, a menudo, muy altos niveles de azúcar ( sitio web Energyfiend, 2008 ). Las ventas de bebidas energéticas ha crecido en más de un 50% desde 2005 y representan el segmento de más rápido crecimiento de la industria de bebidas ( Chandrasekaran, 2006 )... Esto, unido a la creciente preocupación de los padres y los médicos, refuerza el imperativo para determinar empíricamente los efectos del consumo de cafeína en niños." 





Las razones fundamentales de la preocupación sobre el uso de la cafeína entre los niños y adolescentes son las siguientes:

  • En primer lugar, muy pocos estudios han examinado los efectos fisiológicos y psicológicos del consumo de cafeína en esta población. Aunque los datos de las poblaciones de adultos sugieren que la cafeína es relativamente segura, en los niños y adolescentes los efectos son diferentes. 
  • En tercer lugar, estas dos etapas de desarrollo pueden ser períodos críticos para el establecimiento de los patrones de alimentación y las preferencias gustativas. Si la cafeína aumenta la preferencia por los alimentos dulces y bebidas, esto puede contribuir a un exceso de la ingesta de energía y el aumento de riesgo de sobrepeso y obesidad en la edad adulta. 
  • En cuarto lugar, existe evidencia de estudios en animales que "la cafeína puede cebar el cerebro para aumentar la respuesta a la exposición al fármaco posterior, potenciando así los efectos de refuerzo de las drogasSchenk et al., 1994 ). Los niños y adolescentes pueden ser particularmente vulnerables a estos efectos, ya que sus cerebros aún están en proceso de desarrollo importante, en determinadas zonas del cerebro implicadas en la función ejecutiva, control de la impulsividad, y la planificación Giedd, 1999  y  Sowell et al, 1999. )

                                                                                                                Jennifer L. Temple



El retraso de la maduración en el cerebro adolescente fue confirmado por un reciente estudio, en el que se experimentó con ratones, realizado por la Fundación Nacional de Ciencias de Suiza (FNSNF)Los científicos basaron el estudio en los patrones de sueño, muy intensos en la pubertad en seres humanos y otros mamíferos, debido a que es en esta etapa cuando se produce la maduración. Los expertos midieron las corrientes eléctricas generadas en sus cerebros durante los períodos de sueño profundo. En esta fase las ondas suelen ser lentas pero las ratas que bebieron cafeína tuvieron una reducción de esta actividad, incluso durante los 40 días posteriores a la ingesta. Comparados con las ratas que bebieron agua potable, las conexiones cerebrales de los que tomaron cafeína eran mayores, lo que indica una menor maduración neuronal.

Para concluir, la intención de este artículo es simplemente instar a que tengamos un mínimo de cuidado con el consumo de estas bebidas por parte de niños y adolescentes.  



Más información:

"La razón por la que los niños y adolescentes no deberían tomar café". El Comercio.pe

PLOS ONE: “The Effects of Caffeine on Sleep and Maturational Markers in the Rat”. (Olini N, Kurth S, Huber R (2013) The Effects of Caffeine on Sleep and Maturational Markers in the Rat. PLoS ONE 8(9): e72539. doi:10.1371/journal.pone.0072539)

“Caffeine use in children: What we know, what we have left to learn, and why we should worry”. Jennifer L. Temple, University at Buffalo, Department of Exercise and Nutrition Sciences, 3435 Main Street, 1 Farber Hall, Buffalo, NY 14214, USA

lunes, 27 de mayo de 2013

Implicaciones de la "poda sináptica" en la adolescencia







La poda sináptica, o nuevo ensamblaje neuro-estructural es un proceso regulador neurológico, que facilita un cambio productivo en las estructura de los nervios reduciendo el número total de neuronas "sobreproducidas" o “débiles” en configuraciones sinápticas más eficientes. Es a menudo un sinónimo usado para describir la maduración del comportamiento y de la inteligencia cognoscitiva. (Abitz, Damgaard y otros 2007)

El propósito de la poda sináptica es eliminar las estructuras neuronales innecesarias del cerebro aumentando la superficie para la recepción de los neurotransmisores. (Chechik, y colds 1999). El periodo de la poda se extiende desde justo antes del nacimiento hasta la adolescencia y se caracteriza por una reducción importante de sinapsis neuronales. Este es un proceso mediante el cual se eliminan las sinapsis adicionales y esto sirve para incrementar la eficacia de la red neuronal, algo que está fuertemente influenciado por factores ambientales y que guarda relación con el aprendizaje. 

En la adolescencia este proceso implica cambios en la conducta y el aprendizaje muy característicos. A medida que las distintas áreas cerebrales se van integrando entre sí y se va produciendo cambios mediante el aprendizaje, ello permitirá que la regulación de los impulsos y las emociones en la etapa adulta sean más eficaces.






domingo, 19 de agosto de 2012

Una comprensión adecuada del funcionamiento del cerebro nos ayudará a mejorar el aprendizaje.


El cerebro de un recién nacido es sólo un cuarto del tamaño del de un adulto y, en todo el transcurso de su infancia, experimentará un crecimiento intensivo y masivo de neuronas. Pero ese fenómeno eminentemente biológico estará condicionado por la experiencia, ya que será ésta la que guíe qué conexiones neuronales se preservarán y qué conexiones se van a eliminar.

Las primeras áreas cerebrales en madurar son las más básicas, relacionadas con la información visual o con el control motor de los movimientos. Más tarde se desarrollan otras, como el lenguaje y la orientación espacial. Las últimas áreas, que maduran recién entre la segunda y la tercera década de la vida, son las que están ubicadas en la zona frontal. Estos datos nos permiten comprender que en el cerebro del niño e, inclusive, en el del adolescente, las áreas involucradas en la inhibición del impulso, en la toma de decisiones, en la planificación y en la flexibilidad cognitiva o intelectual, aún están en proceso de maduración.




De arriba abajo, cerebros en desarrollo, de menos a más edad. (Foto: Peng Yu)

Todas estas evidencias que surgen de las investigaciones neurocientíficas sobre cómo el cerebro se desarrolla y aprende tienen el potencial de generar un gran impacto en la práctica educativa. La comprensión de fenómenos de la biología del cerebro en desarrollo permite abordar problemáticas clave para el aprendizaje, tales como la memoria, la atención, la alfabetización, la comprensión de textos, el cálculo, el sueño, la noción de inteligencia, la interacción social, cómo es el impacto emocional e, incluso, qué rol juega la motivación.

También existen datos comprobables de cómo el cerebro procesa la información nueva a lo largo de la vida, sobre rol de la imitación, del necesario tiempo de descanso cerebral para el asentamiento del conocimiento, de la relevancia de la corrección de errores, de la ayuda de la tarea dirigida y de la importancia del rol activo y fundamental del docente.

Diversos hallazgos neurocientíficos han demostrado que la interacción con otros humanos resulta central para el aprendizaje de los niños y los adolescentes. Es en el cruce de diferentes disciplinas donde se logran los mayores conocimientos y las más eficaces prácticas.

Es importante comprender que las neuronas se desarrollan a partir de un patrón genético dinámico moldeado por las exigencias y los estímulos del entorno.

Imaginemos, por ejemplo, a un violinista. Mueve los dedos de la mano izquierda de manera intensa y precisa para ejecutar eficazmente su instrumento. El área del cerebro encargada del control motor elabora, para esto, mayor cantidad de conexiones neuronales. Esas conexiones permiten que el violinista mejore la destreza con el violín, y esos estímulos, a su vez, generan nuevas conexiones. Esto quiere decir que estamos frente a un sistema que se retroalimenta y produce, en este caso, un círculo virtuoso. Y, como contrapartida, frente a la carencia de estímulos, un círculo vicioso.



La relación entre las neurociencias y la educación puede dar lugar a una transformación de las estrategias educacionales que permitirán diseñar nuevas políticas educativas y programas para la optimización de los aprendizajes. Así muchas preguntas sobre la política educacional pueden ser nuevamente abordadas: ¿Cuál es la mejor edad para iniciar la educación formal? ¿Existe una edad crítica más allá de la cual resulta más complejo alcanzar el alfabetismo? ¿Por qué algunos niños aprenden más fácilmente que otros?

Las neurociencias pueden contribuir a la búsqueda de estas respuestas y los educadores no deben temer sus aportes, ya que muchos de éstos seguramente amplían e, incluso, respaldan sus saberes y prácticas cotidianas de la enseñanza. Asimismo, los neurocientíficos deben trabajar de manera mancomunada con los docentes, ya que son ellos quienes mejor conocen la realidad del aula.

Si un chico no recibe suficiente estimulación intelectual, las vías neuronales que tienen que eliminarse, no se eliminan, y las vías neuronales que tienen que quedar, no quedan. Pero cualquier estimulación y programa educativo, incluso los más innovadores y sofisticados, requieren de una condición aún más primaria para el eficaz desenvolvimiento de los cerebros que se forman. Ambiciosas propuestas educativas personales, de aula o comunitarias fallan no por cuestiones cualitativas de esas experiencias, sino por la mala alimentación. La carencia nutricional produce un impacto tremendamente negativo en el desarrollo neuronal de los niños y los adolescentes.

La reconocida neurocientífica de la Universidad de Pensilvania Martha Farah estudió el impacto de estas carencias en el cerebro en desarrollo. Sus estudios pudieron conducir a conclusiones sobre los efectos negativos que produce una pobre nutrición, la exposición a toxinas del medio ambiente o cuidados prenatales inadecuados. Pero uno de los elementos más relevantes de sus estudios tuvo que ver con el grado de reversibilidad de estas condiciones. El cerebro es plástico y tiene la capacidad de cambio, por lo que se debe comprender que la necesidad de los adecuados estímulos, alimentación y contención afectiva es urgente y, aunque el tiempo haya pasado, siempre será favorable la intervención.

El cerebro es un órgano lo suficientemente hábil y flexible para adaptarse a un destino más conveniente, es decir, más feliz.

El cerebro es un órgano lo suficientemente hábil y flexible para adaptarse a un destino más conveniente, es decir, más feliz. La familia, las instituciones, la pequeña comunidad y la sociedad son los responsables del desarrollo de niños y adolescentes. Los niños y los adolescentes deben ser los verdaderos privilegiados porque así lo requiere el orden de la naturaleza y la cultura, y porque serán los que se volverán grandes y trazarán con sus manos los nuevos destinos propios, los de sus comunidades, los de nuestra sociedad.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

Facundo Manes
lanacion.com

sábado, 18 de febrero de 2012

Los adolescentes cada vez maduran antes

"Según un estudio, basado en datos sobre mortalidad y llevado a cabo en el Instituto Max-Planck de Alemania, en los chicos tener 18 años hoy sería como tener 22 en 1800"



(Anne-Louis Girodet de Roussy-Trioson: Retrato de un adolescente,
 1796-1800. Smith College Museum of Art, Northampton, Massachusetts)

Un estudio publicado en la revista PloS ONE del Prof. Dr. Joshua R. Goldstein, director del Departamento de Investigación Demográfica del Instituto Max Planck en Rostock, Alemania (MPIDR), asegura que los chicos maduran físicamente cada vez más temprano, observándose un descenso de alrededor de 2.5 meses cada década desde la mitad del siglo 18.

Este descenso en la edad de maduración física ha derivado en un aumento del periodo en el cual los jóvenes son maduros sexualmente pero socialmente no son considerados adultos.

En las mujeres la constatación de que en los últimos años se ha adelantado la pubertad es evidente, ya que el patrón de madurez sexual tiene un efecto físico fácilmente medible, la edad en la que experimentan su primera menstruación. Sin embargo, es más complejo medirlo en los hombres. Goldstein resolvió el problema estudiando datos demográficos relacionados con la mortalidad, teniendo en cuenta que cuando la producción de hormona masculina alcanza un valor máximo, la probabilidad de muerte se dispara. A este fenómeno se le denomina en inglés “accident hump”, algo así como elevación de accidente y su punto máximo ocurre en la última fase de la pubertad.

Este investigador apunta a que las razones por las cuales los chicos maduran más temprano, como ocurre en las chicas, son probablemente nutricionales y debido a que condiciones medioambientales están siendo favorables para ello”. Factores como una mayor resistencia a las enfermedades también pueden haber influido.

Estudiando los valores demográficos de mortalidad, con datos de Suecia, Dinamarca, Noruega, Gran Bretaña e Italia, Joshua Goldstein descubrió que el valor máximo de mortalidad del “accident hump” se ha desplazado 2.5 meses hacia delante, hacia una edad más temprana, cada década desde la mitad del siglo XVIII, lo que se traduce en dos años cada siglo.

Aún siendo consciente de que estos datos son inferidos de forma indirecta mediante datos de mortalidad, Goldstein subraya la importancia biológica de este fenómeno y apunta que “los investigadores ven por primera vez cómo hombres y mujeres han sido igualmente sensibles a los cambios en el medio ambiente”.

Pero este fenómeno tiene otra lectura,

“mientras los adolescentes llegan a adultos cada vez más temprano en un sentido biológico,
ellos alcanzan una edad adulta en el ámbito social y económico
cada vez más tarde”.


Cada vez los jóvenes adquieren responsabilidades laborales o se independizan más tarde y por supuesto tienen hijos a una edad más tardía. Esto ocurre de forma generalizada en toda Europa, pero además en España, según datos de Eurostat del año pasado, la agencia de estadística oficial de la Comisión Europea, los jóvenes españoles se encuentran en los últimos puestos a la hora de independizarse. Esta contradicción biológica y social puede tener consecuencias al extender la edad en la que se consideran jóvenes pero físicamente son adultos.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuentes de la información:

Noticia traducida y adaptada por Adela Calvente \\ divulgaUNED.es
Joshua R. Goldstein. 2011. A secular trend toward earlier male sexual maturity: evidence from shifting ages of male young adult mortality. PloS ONE 6 (8): e14826. Doi:10.1371/journal.pne.0014826


lunes, 12 de diciembre de 2011

La adolescencia como periodo de cambio

En la adolescencia temprana ocurren dos grandes cambios en la estructura cerebral:

  1. Se da un incremento en la mielina de la corteza frontal. La mielina es una sustancia lipoproteica que actúa como aislante y recubrimiento de la extremidad de la neurona conocida como axón. Su propiedad aislante le confiere a la neurona la capacidad de acelerar la conducción o impulso nervioso.

Este acto anatómico del aumento
 del impulso nervioso
 se reflejará
 en cambios en la conducta del adolescente.


  1. Otro cambio importante es lo que podría llamarse “la poda o recorte” de las uniones neuronales (sinapsis) en la corteza cerebral. Este acto, aunque no es súbito, es lo suficientemente rápido como para generar desaciertos y torpezas que hacen que adolescente parezca que no cabe en ningún lugar. Como en cualquier proceso biológico, los periodos de cambios rápidos en el desarrollo señalan una marcada sensibilidad y vulnerabilidad, tanto en los cambios dependientes de la experiencia como en el de las consecuencias adversas de la perturbación y del insulto.
Por tanto,
 no sería difícil
comprender por qué
 las perturbaciones propias
 del desarrollo del cerebro del adolescente
 dejan una huella distintiva en el comportamiento del adulto.



La adolescencia marca la entrada a un periodo de cambios neurobiológicos sustanciales, con efectos significativos en la cognición, en lo social y en el desarrollo emocional.
Más específicamente se ha propuesto que la adolescencia involucra un cambio en la dirección del control del comportamiento.

Cualquier estímulo, lo suficientemente fuerte como para evocar una respuesta, reforzará o aumentará el número de conexiones sinápticas, las cuales posiblemente perdurarán por toda la vida. Actualmente se reconoce a la adolescencia humana como un gran periodo dinámico del desarrollo neuronal donde los circuitos del comportamiento se remodelan y se redefinen. Varios estudios han señalado lo impredecible del desempeño cognitivo del adolescente una vez transite este periodo.

La habilidad mental puede mejorar o empeorar en una escala mucho mayor de lo que se pensaba hasta el momento. 


La secreción de hormonas sexuales en la pubertad coincide con el período de la adolescencia, el cual ocurre entre los 12 y los 20 años de edad, en los seres humanos. Las hormonas de la pubertad actúan no sólo sobre el tejido periférico causando la aparición de las características sexuales secundarias, que son las señales obvias de la pubertad, sino que además actúan centralmente influyendo en la remodelación del cerebro adolescente y en la maduración del comportamiento.

Aún más, las modificaciones fisiológicas y neurológicas que surgen como consecuencia de las hormonas de la pubertad impulsan cambios significativos en la experiencia individual, las cuales por sí mismas pueden alterar profundamente el desarrollo del cerebro.

Durante este periodo el adolescente comienza a reconocer al otro, ha entender las emociones, las intensiones y las creencias de los demás. En especial identifica aquellos que son sus iguales. Algunos estudios sugieren que la adolescencia se caracteriza por estos cambios de fuerte contenido social, incluyendo un alto grado de autoconsciencia, un aumento en la importancia y complejidad en las relaciones entre iguales, al igual que una mejora en el entendimiento de otros.

Aránzazu Ibáñez

Fuente:

RAFAEL H. PAGÁN SANTINI


domingo, 13 de noviembre de 2011

Diferencias en la maduración entre las chicas y los chicos.



La Dra. Moratalla -catedrática de Bioquímica y Biología Molecular- y Enrique Sueiro -Dr. en Comunicación Biomédica-, ambos profesores de la Universidad de Navarra, en un artículo reciente, "Cerebro adolescente: de aislarse a intimar", publicado en Diario de Noticias (Pamplona), sostienen que:

 "Se ha establecido un patrón funcional y del desarrollo del cerebro que muestra las diferencias naturales en la maduración de las chicas y los chicos. Este fenómeno se debe a que las hormonas de la pubertad se producen a edades diferentes y de forma distinta: cíclica en ellas y continua en ellos. Madurar conlleva transformaciones emocionales, mentales, psicológicas y sociales en las que influyen las hormonas sexuales cuya concentración se incrementa con la pubertad. Aumenta el interés por la actividad sexual, se experimentan cambios en la motivación, los impulsos y las emociones". 

En definitiva, se altera el mundo afectivo personal en una etapa delicada, puesto que los adolescentes aún están madurando: tratan de integrar las emociones en las decisiones racionales; y a la vez regular y controlar las respuestas emocionales de forma autónoma.


Por otra parte, continúan los autores: "Se establecen los circuitos que permiten la memoria autobiográfica, imprescindible para formar la propia identidad
Se despierta el querer saber quién soy y cómo soy. 


En general, en las chicas,


  • su cerebro se hace muy sensible a los matices emocionales de aceptación o rechazo. 
  • Priorizan relacionarse socialmente, agradar y gustar al sexo opuesto. 
  • Conversaciones para compartir su intimidad relajan su estrés, gracias a que los estrógenos activan la liberación de dopamina -hormona de la felicidad- y de oxitocina -hormona de la confianza-, que a su vez alimenta ese impulso en busca de intimidad. 

En los chicos, 

  • el aumento de testosterona facilita querer aislarse. 
  • Esta hormona reduce su interés por el trato social, excepto en lo relativo al deporte y al sexo. 
  • La vasopresina les permite gozar con la competitividad y desear mantener su independencia. 
  • Necesitan jerarquía masculina. 
  • En ellos se acusa más la temeridad, tan característica en esta edad, porque conceden más expectativas a los beneficios que a los riesgos".

Según Francisco M. González, orientador familiar del CEYOFT


"Este funcionamiento del cerebro va a ser la base de la estructura corporal y de su desarrollo como adulto, pero ¿quiere esto decir que la conducta de los adolescentes o del adulto es pura bioquímica? ¡No! Porque la maduración del cerebro puede seguir su dirección y ritmo naturales, o cambiar por el impacto de experiencias con personas, situaciones o conductas. El establecimiento y la regulación de los circuitos cerebrales lo modelan precisamente el ambiente, la educación y la propia conducta".


Aránzazu Ibáñez
Fuente: 
Francisco M. González, 
orientador del Centro de Estudios y Orientación Familiar de Tenerife
EL DIA.ES (periódico digital)