"La
consciencia de la información emocional ofrece flexibilidad en las
respuestas, que incluye la capacidad de
modular y controlar las respuestas emocionales, adaptándolas a las metas del sujeto
y el entorno social."
El
problema del estudio de la emoción es debido a la diferencia que existe entre
sus dos principales componentes. El aspecto que en sí es el más relevante, la
experiencia emocional subjetiva y las reacciones fisiológicas unidas inexorablemente
a ellas. La
distinción actual entre procesos emocionales implícitos (que no dan lugar a una
experiencia emocional consciente) y explícitos (que producen consciencia de los
propios estados emocionales) está ayudando a entender la complejidad de los
fenómenos emocionales. El
hipocampo es imprescindible para el proceso de consolidación y almacenamiento
de la información en la corteza cerebral.
La
amígdala es una estructura fundamental para el procesamiento implícito
(inconsciente) de la información emocional y de la formación de memorias
emocionales implícitas, mientras que el hipocampo es imprescindible para que
se pueda formar un recuerdo emocional explícito o consciente. Y lo que es más
importante, estas dos formas de conocimiento pueden funcionar de manera independiente.
Pruebas de procesos emocionales inconscientes en humanos
Öhman ha estudiado los procesos emocionales inconscientes durante mucho tiempo utilizando un procedimiento de
enmascaramiento hacia atrás para probar
que se puede producir respuestas emocionales a estímulos que inducen
miedo sin que exista percepción consciente de los estímulos (Öhman y cols.
2000). En este procedimiento se impide la percepción consciente de un estímulo
diana presentando inmediatamente después un estímulo enmascarador cuando el
intervalo de tiempo entre el comienzo del estímulo diana y el estímulo
enmascarador ( el intervalo SOA o asincronía en el comienzo del estímulo ) es
menor de 50 milisegundo. En estas condiciones experimentales, el estímulo
enmascarador bloquea la percepción
consciente del estímulo diana. Con este procedimiento, el grupo de investigación de Öhman ha
demostrado que se producen respuestas emocionales en personas con miedos
fóbicos a algunos animales como serpientes o arañas, sin que perciban
conscientemente los estímulos.
Una
explicación del procesamiento emocional inconsciente la proporciona la
investigación desarrollada por LeDoux (1996), en la que se ha identificado dos
vías paralelas que transmiten información a la amígdala, una cortical y otra
subcortical.
- La vía subcortical va directamente del tálamo a la amígdala, por
lo que llega la información a la amígdala rápidamente.
- La vía cortical transmite
información a la amígdala indirectamente, de forma lenta y multisináptica. Esta
vía va del tálamo a la corteza sensorial, allí la información se procesa en
distintas regiones corticales y después se proyecta de nuevo sobre la amígdala.
A través de la vía subcortical directa, la amígdala procesa de un modo rápido
los estímulos, asignándoles un significado emocional a nivel inconsciente y
activando las respuestas emocionales automáticas e implícitas.
La vía cortical
realiza un procesamiento más elaborado del estímulo que da lugar a su
percepción consciente. Al proyectarse esta información perceptiva de nuevo
sobre la amígdala, permite integrarla con su significado emocional y modular
las reacciones de la amígdala al estímulo.
Así
según el modelo de LeDoux, mientras que el procesamiento emocional inconsciente
depende de las estructuras subcorticales, principalmente la amígdala (al menos
para los estímulos que suponen una amenaza para el individuo y producen
reacciones de miedo), la experiencia emocional consciente requiere la participación
de la corteza cerebral. Esta idea está recibiendo el apoyo de los estudios de
resonancia magnética funcional en los humanos, que han mostrado que durante la
experiencia emocional consciente se incrementa la actividad en regiones como la
corteza cingulada anterior, la corteza insular y la corteza prefrontal medial
(Lane, 2000). Estas regiones, como la amígdala, están interconectadas con la
corteza orbitofrontal, por lo que estos hallazgos son acordes con el papel que
se atribuye a la corteza orbitofrontal en la regulación del comportamiento a un
nivel más complejo, que incluye la experiencia pasada del sujeto y su
adaptación al contexto social.
Damasio
ha señalado que: "la ventaja que proporciona la consciencia de las propias
emociones es que permite que la información emocional se integre con los
procesos cognitivos."
Para
ello, la interacción entre las regiones de la corteza prefrontal orbitofrontal
y dorsolateral, implica en el control ejecutivo de los procesos cognitivos, es
fundamental.
Bibliografía:
- Damasio, A. (1996). El error de Descartes. Madrid: Crítica.
- LeDoux, J. (1999). El cerebro emocional. Barcelona: Planeta.
- Arne Ohman, Anders Flykt, and Francisco Esteves. Emotion Drives Attention: Detecting the Snake in the Grass. Journal of Experimental Psychology: General
2001, Vol. 130, No. 3, 466-478
- Enríquez de Valenzuela, P., Neurociencia Cognitiva, Ed. Sanz y Torres, s.l, Uned, 170-172.