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sábado, 10 de enero de 2015

Prevenir el fracaso escolar antes de la adolescencia.



"La prevención del fracaso escolar pasa por la aceptación de que la diferencia no es lo mismo que la discapacidad". Las doctoras Inmaculada Escamilla y Pilar Gamazo, especialistas en Psiquiatría de la Clínica Universidad de Navarra, son autoras de un libro sobre las causas médicas del fracaso escolar y los tratamientos para superarlo. "¿Es mi hijo mal estudiante? Causas médicas del fracaso escolar y tratamientos para superarlo".







Hay tres aspectos a seguir para que el niño no entre en la cadena de fracaso escolar en la adolescencia:

 

1.     Un sistema educativo basado en la educación personalizada, su perfeccionamiento y adaptación a cada uno de los entornos y circunstancias, sería el camino que debe seguirse.

2.     La motivación y el refuerzo positivo son fundamentales para conseguir una actitud favorable ante el estudio o trabajo y perseverar en él; constituyen por tanto los métodos fundamentales para lograr un aprendizaje.

3.     Pensar que el niño que pueda lo hará bien, raramente el castigo o el refuerzo negativo es constructivo. Y, por último, no podemos olvidar que el niño tiene que salir de la escuela sabiendo no sólo lo que no sabe, sino lo que sabe.



La detección temprana es fácil si el rendimiento académico es bajo o por debajo de lo esperado, en su caso, se reconoce como la manifestación posible de un problema subyacente o como el inicio de un problema mayor a corto y largo plazo.








Cuando el niño comienza a disminuir su rendimiento, a sentirse fracasado en lo que hace, a sentirse diferente del grupo de sus amigos, por cualquiera que sea el motivo del fracaso, la construcción de la autoestima se debilita enormemente, se va perdiendo la confianza en sí mismo, en que su trabajo y su esfuerzo valdrán la pena, y junto a ello escucha los reproches, en ocasiones de su entorno más cercano, porque dicen que no estudia, es vago, irresponsable, o en ocasiones tiene un poco menos de capacidad (‘le cuesta’). Esto se sucede en el tiempo una y otra vez.

 ¿Acaso no hay suficientes motivos para desmotivarse, para deprimirse (sobre todo en aquellos más vulnerables a los problemas de humor), para buscar la aceptación en otros y la estima de sí mismo en otros grupos (grupos conflictivos y de consumo de drogas en algunas ocasiones) desafiando y retando a aquellos que sólo procuraron que esto no sucediera? Por ello es fundamental la formación en este ámbito.



Las manifestaciones objetivas del fracaso escolar son, obviamente, sus resultados académicos, sobre todo conforme está planteado el sistema actual, donde la actitud y participación del alumno son difícilmente computables. Sin embargo, los resultados académicos no son la demostración suficiente de los conocimientos reales del niño sobre la materia. Los estudiantes con determinadas dificultades o problemas, como déficit de atención e hiperactividad, problemas de visión..., precisan de una metodología diferente en la evaluación; se trata por tanto, de una adaptación metodológica, no curricular y no significativa. Por consiguiente, habría que reconocer que la diferencia no supone inexorablemente una discapacidad.


El fracaso escolar se debe contemplar desde una perspectiva global. La escasa formación en valores, desde el propio núcleo familiar, además del entorno social, son dos de los factores fundamentales. El aprendizaje conlleva repetición y entrenamiento, requiere siempre de un proceso arduo, que se ve compensando por un proyecto futuro esperanzador. En términos de valores, se requiere de perseverancia y fortaleza.



Desde la perspectiva neurobiológica, debemos atender a la integridad de las estructuras y sistemas cerebrales de los que depende el desarrollo de estas habilidades. El sistema de recompensa (las estructuras del sistema límbico, del hipocampo y de la amígdala, importante área para las emociones y la memoria emocional), el neurotransmisor dopamina (conocido como “el de la felicidad”) y las áreas  prefrontales del cerebro son el sustrato biológico, fundamental, de un correcto aprendizaje.

Las causas médicas de fracaso escolar son múltiples: problemas endocrinológicos, neurológicos, psiquiátricos..., trastornos como depresión, ansiedad, trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y dificultades específicas del aprendizaje, entre otros, pueden estar en la base de un fracaso escolar.


Ente adolescentes, tenemos que tener en cuenta el consumo de sustancias, o drogas, si bien es cierto que un elevado porcentaje de estos adolescente con problemas de consumo de sustancias tiene un TDAH subyacente que probablemente no se diagnóstico y trató en su inicio, y lo mismo sucede con los llamados trastornos de conducta.


Por otra parte, son causas frecuentes de fracaso escolar, añadidas a los problemas referidos previamente, problemas específicos del aprendizaje, que se asocian también en aproximadamente del 30% de los casos al TDAH, como trastorno de los aprendizajes procedimentales (alteraciones en el desarrollo psicomotriz), entre otros. 


En la actualidad, tienen un interés creciente las nuevas adicciones o la adicción a las nuevas tecnologías. Sin embargo, los últimos estudios sugieren que la asociación entre fracaso escolar e Internet se debe fundamentalmente a su mal uso.



Para concluir, en comparación con otros países de nuestro entorno, las doctoras Escamilla y Gamazo señalan que “los índices de fracaso escolar en España -según los informes PISA 2003, 2006 y 2009- están por encima de la media europea de los países de la OCDE”.

  


Fuente de información:

http://www.cun.es/la-clinica/noticia/la-prevencion-fracaso-escolar-pasa-aceptar-la-diferencia-mismo-la-discapacidad



Arancha I.



miércoles, 2 de enero de 2013

Los efectos perjudiciales de las drogas y el alcohol sobre el cerebro en desarrollo. (Vídeo en inglés)

Dr. Ken C. Winters, director del Centro de Investigación sobre el Abuso de Sustancias en Adolescentes de la Universidad de Minnesota , explica los efectos perjudiciales de las drogas y el alcohol sobre el cerebro en desarrollo y su vulnerabilidad. 








domingo, 29 de julio de 2012

La corteza prefrontal y la regulación de la conducta adolescente


Las facultades mentales que dependen del lóbulo frontal son la capacidad para controlar los impulsos instintivos, la toma de decisiones, la planificación y anticipación del futuro, el control atencional, la capacidad para realizar varias tareas a la vez, la organización temporal de la conducta, el sentido de la responsabilidad hacia sí mismo y los demás o la capacidad empática.





En los adolescentes, la inmadurez del lóbulo frontal les hace más vulnerables a fallos en el proceso cognitivo de planificación y formulación de estrategias, que requiere de una memoria de trabajo que no está completamente desarrollada en la adolescencia (Swanson, 1999).

También influirá en los errores de perseverancia, que son frecuentes en los adolescentes que realizan tareas en las que una regla aprendida debe ser modificada para ajustarla a las nuevas circunstancias, o en la interrupción de la conducta una vez alcanzada la meta perseguida. Estas limitaciones pueden justificar la rigidez comportamental que suelen mostrar muchos chicos y chicas, sobre todo en los primeros años de la adolescencia.

La capacidad para controlar e inhibir respuestas irrelevantes o inadecuadas va a depender igualmente de funciones también relacionadas con la corteza prefrontal, como la atención sostenida, aún en proceso de desarrollo durante la adolescencia (Klenberg, Korkman y Latí-Nuuttila, 2001; León- Carrión, García-Orza y Pérez-Santamaría, 2004).

El papel que desempeña la corteza prefrontal, concretamente la ventromedial, en la toma de decisiones, da indicios de la mayor impulsividad e implicación de los adolescentes en conductas de riesgo relacionadas con la sexualidad, el consumo de drogas o los comportamientos antisociales.

Más allá de ese control de la función ejecutiva, algunos estudios recientes han encontrado evidencia sobre la implicación de la corteza prefrontal en otras capacidades relacionadas con la cognición social, tales como la autoconciencia (Ochsner, 2004), la empatía, la adopción de perspectivas o la teoría de la mente (Frith y Frith, 2003). Así, estas funciones también van a experimentar un claro avance durante la adolescencia, lo que va a favorecer en el adolescente un comportamiento interpersonal cada vez más avanzado.

Si la corteza prefrontal dista mucho de haber madurado por completo al inicio de la adolescencia es de esperar que las facultades que dependen de ella presenten algunas limitaciones en ese momento, pero que vayan mejorando con el avance de la adolescencia. En este sentido, tal como habían descrito Inhelder y Piaget (1955), la competencia cognitiva del adolescente experimenta un desarrollo importante durante los años de la adolescencia temprana y media, y muchas de las habilidades arriba mencionadas habrán alcanzado en la adolescencia media un buen nivel de desarrollo.

Ciertamente, las habilidades de razonamiento lógico de los adolescentes de 15 años son comparables a las de los adultos, y en la mayoría de estudios se han observado pocos cambios a partir de esa edad, especialmente en la percepción de los riesgos derivados de algunas conductas o en la evaluación de los costes y beneficios de algunas actividades (Steinberg, 2005).

Sin embargo, a pesar de los avances en competencia cognitiva y en la toma de decisiones detectados en la mayoría de estudios, los chicos y chicas que atraviesan la adolescencia media y tardía mantienen su preferencia por la búsqueda de nuevas sensaciones y continúan implicándose en muchas conductas de riesgo (Reyna y Farley, 2006).

La inmadurez de la corteza prefrontal en la adolescencia, sobre todo en su etapa inicial, y la impulsividad que lleva asociada contribuyen a explicar la mayor implicación en conductas de riesgo durante este periodo. Pero hay también otros factores adicionales que contribuyen al comportamiento arriesgado de muchos adolescentes.

Como apuntan muchos estudios el candidato a desempeñar ese papel que ha recibido un mayor apoyo empírico es el circuito mesolímbico relacionado con la motivación y la recompensa, que experimenta cambios importantes en la adolescencia temprana como consecuencia de los incrementos hormonales asociados a la pubertad. Este circuito utiliza la dopamina como principal neurotransmisor e incluye las proyecciones desde el area tegmental ventral al cuerpo estriado (núcleo accumbens y núcleo caudado), a las estructuras límbicas (amígdala) y a la corteza orbito-frontal (Burunat, 2004). Su activación como consecuencia de la implicación del sujeto en ciertas actividades recompensantes como la comida, el sexo o el consumo de drogas, provoca una liberación de dopamina, especialmente en el núcleo accumbens, que genera una intensa sensación de placer y motiva al sujeto a la repetición de dichas actividades. Se trata de un circuito neuronal esencial para el aprendizaje, puesto que contribuye a la vinculación entre una conducta y sus consecuencias (Chambers, Potenza y Taylor, 2003).

Si la activación del núcleo accumbens representa el sustrato de los procesos de recompensa y de las conductas de aproximación, la de la amígdala lo sería del aprendizaje evitativo ante situaciones aversivas y asociadas a emociones negativas (Ernst, Pine y Hardin, 2006). Este circuito evitativo, complementario al anterior, supone un freno conductual que evita al sujeto los daños derivados de su implicación en un determinado comportamiento.

Estudios que han empleado técnicas de resonancia magnética con humanos mientras realizaban tareas de toma de decisiones, en las que los sujetos podían obtener recompensas o experimentar pérdidas de diversas magnitud han encontrado una mayor activación mesolímbica, concretamente del cuerpo estriado, en adolescentes que en adultos ante la obtención o anticipación de recompensas (Ernst et al., 2005; Galvan et al., 2006; van Leijenhorst, Crone y Bunge, 2006), algo que habían hipotetizado Chambers et al. (2003). 

La maduración del circuito prefrontal es más lenta que otros cambios cerebrales, no se ve acelerada por los cambios hormonales de la pubertad y depende de la edad y del aprendizaje, no alcanzando su madurez hasta la tercera década de vida. Esto supone que la etapa templana de la pubertad es el momento en el que el desequilibrio es mayor, con un circuito motivacional muy propenso a actuar en situaciones que puedan deparar una recompensa inmediata y un circuito autoregulatorio que aún no ha alcanzado todo su potencial y, por ello, va a tener muchas dificultades para imponer su control inhibitorio sobre la conducta impulsiva.

Por otra parte, el adelanto que ha tenido lugar en la sociedad occidental en la edad a la que se inician los cambios puberales (Bellis, Downing y Ashton, 2006) conllevaría un mayor desequilibrio entre los dos circuitos cerebrales y, como consecuencia, una mayor incidencia de los comportamientos de riesgo durante la adolescencia. En efecto, la mayoría de estudios han encontrado una relación significativa entre la precocidad puberal y la mayor implicación en comportamientos de riesgo (Mendle, Turkheimer y Emery, 2007), aunque es evidente que en esta asociación influyen otros factores ajenos a los neurológicos.

El proceso de desarrollo neurológico no es independiente del contexto, y todas las actividades que chicos y chicas lleven a cabo durante estos años, tanto educativas como de ocio, contribuirán al modelado de su arquitectura cerebral. La adolescencia puede considerarse como un auténtico periodo sensible para el desarrollo de competencias (Chambers et al. 2003), lo que no quiere decir que no se mantenga una importante plasticidad cerebral durante los años posteriores (Blakemore y Frith, 2005).

Un entorno enriquecido y unas actividades estimulantes pueden favorecer la maduración de la corteza prefrontal y de las capacidades autorregulatorias, pero también habría que destacar el papel del afecto parental durante la infancia y la adolescencia.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

Alfredo OLIVA DELGADO
Universidad de Sevilla
Desarrollo cerebral y asunción de riesgos durante la adolescencia

http://www.cop.es/delegaci/andocci/files/contenidos/VOL25_3_2.pdf

Cita de Swanson, H. L. (1999). What develops in working memory? A life span perspective. Developmental Psychology, 35: 986.




viernes, 27 de abril de 2012

La iniciativa "Hablemos de droga"

Pincha aquí: "Hablemos de drogas" 


de la Obra Social "la Caixa", es una iniciativa que tiene como objetivo la prevención del consumo de drogas a través del conocimiento y la ciencia.


87 estudiantes de Logroño han participado en esta iniciativa enmarcada dentro del programa Hablemos de Drogas, organizado por la Fundación "la Caixa". El resultado final ha sido la recopilación de las dudas de los adolescentes en materia de drogas que han expuesto al doctor Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra y científico de alto nivel en la neurobiología de la adicción.

De esta manera, los estudiantes, pasan de ser meros receptores a partícipes activos de un debate importante, pero desde una perspectiva diferente: la científica. Se trata de un enfoque pionero liderado por el profesorado de biología que pretende la prevención del consumo de las drogas en los jóvenes desde la ciencia. Esta idea fortalece el mensaje y ayuda a la comprensión y racionalización del problema de las drogas a través de información objetiva.

Los centros que han participado en la iniciativa -IES Tomas Mingot, el Colegio Los Boscos, el IES Batalla del Clavijo - han realizado visitas guiadas a la Exposición y han trabajado el tema en las aulas por lo que durante el debate han podido reflexionar con conocimiento de causa.

De hecho, algunos de los profesores de las escuelas implicadas, asistieron el pasado 15 de febrero a una sesión de formación sobre los efectos de las drogas en el cerebro y en la salud, a cargo del científico Rafael Maldonado, donde se explicó el objetivo final del programa educativo: el debate final. La sesión tuvo lugar en el espacio Casa de las Ciencias de la ciudad de Logroño.

Para facilitar el trabajo en clase y la preparación para el encuentro, los profesores han podido contar con el Kit Educativo Hablemos de Drogas. Una realidad que se debe tratar en la escuela, de la Fundación "la Caixa", formado por dos CD's y un libro que incluye información sobre las drogas, sus consecuencias, cómo tratar el tema con adolescentes y una serie de propuestas de actividades en clase con el fin de fomentar una actitud crítica del alumnado hacia el consumo de drogas.

Por otra parte, también se entregó previamente, tres unidades didácticas de neurociencia de la adicción, en la que se ofrece recursos educativos para trabajar la prevención contra las drogas dentro del currículum educativo de la Educación Secundaria Obligatoria. Una unidad que se divide en tres grandes apartados: cerebro, cuerpo y comportamiento. A partir de aquí profesorado y alumnos han analizado en clase las consecuencias de las sustancias tóxicas sobre el sistema nervioso.

¿Es cierto que perdemos neuronas cuando consumimos drogas? ¿Las adicciones son hereditarias? ¿Existe una predisposición genética para el consumo de drogas? Son algunas de las muchas preguntas que los estudiantes han lanzado al doctor Maldonado, quien ha respondido reflexionando y desmintiendo algunos mitos sobre el mundo de las drogas.

Las respuestas del profesor Maldonado han puesto de manifiesto hechos tan reveladores como que la adicción a las drogas es una enfermedad y que nunca sabemos cómo va a reaccionar a ellas nuestro cerebro y nuestro cuerpo; que las sustancias tóxicas activan el sistema del placer del cerebro, no sus capacidades; que las relaciones sociales pueden aumentar el riesgo, pero también lo pueden prevenir; y, lo más importante, que los jóvenes podrán tomar decisiones responsables, desarrollando una actitud crítica, a partir de información objetiva y veraz.


Por: Aránzazu Ibáñez


sábado, 25 de febrero de 2012

La comunicación con los adolescentes previene el consumo de drogas

Los estudios e investigaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) indican que entre las conductas de riesgo de la adolescencia se encuentra la experimentación con el consumo de drogas.

Las regiones del cerebro que gobiernan los impulsos no están totalmente formadas a estas edades, lo que los hace más vulnerables a las drogas. Los adolescentes son más vulnerables que los adultos frente a las dependencias al tabaco, el alcohol y otras adicciones debido a que las regiones del cerebro que gobiernan el impulso y la motivación no están totalmente formadas a edades tempranas. Estas adicciones a sustancias se han convertido en un grave problema para muchos jóvenes y sus familias.




La familia debe estar preparada para prevenir el consumo de drogas en la adolescencia ya que en este periodo se conjugan una serie de factores:

1. Por un lado, hay una disminución de la supervisión estrecha por parte de los padres, a diferencia de la niñez, sin embargo, en el adolescente, la capacidad para tomar decisiones y para evaluar los riesgos esta aun en formación.

2. Por otro lado, los adolescentes son sometidos muchas veces a la presión de sus iguales, así como también pueden desarrollar un autoconcepto erróneo de sí mismos, por lo que buscan fortalecer su autoestima a través de complacer a los demás.



De la misma manera es importante que los jóvenes tengan presente lo que sus padres opinan sobre el consumo de drogas y su rechazo a las mismas, así como también debe permitírseles tener información adecuada sobre los efectos perjudiciales de estas sustancias en su organismo. Sin embargo, el solo conocer estos aspectos perjudiciales no previene de su consumo. Es por ello, que enfatizamos el que los jóvenes desarrollen habilidades sociales que los ayuden ante la disponibilidad de drogas que van a encontrar en el medio, comenzando con el alcohol y el tabaco.



A modo de recomendación,

  • Debemos generar espacios de comunición constantes. Lo más importante es entablar una comunicación, abrir esos canales porque muchas veces los jóvenes no tienen un espacio adecuado para desahogar todo lo que les está pasando en esta etapa de transición a la adultez, muchas veces los padres se dedican a realizar su propio mundo y no ayudan a la formación integral para la vida de los hijos, es por esto que el chico busca en otras personas ajenas a él el espacio adecuado para hablar de sus miedos y de sus gustos.

  •  Explicar las consecuencias que puede tener tomar drogas. Los motivos para consumir sustancias adictivas pueden ser muchos y en ocasiones, los padres no saben exactamente lo que provoca el consumo. Lo que sí es cierto es que se puede dejar, y la ayuda externa suele funcionar, tanto con los jóvenes como con sus familiares.

  • Se tiene que dar herramientas de prevención. Los padres son una herramienta imprescindible para ayudar a sus hijos, pero es muy importante que estén asesorados porque ante el desconcierto, la impotencia y las ganas de cambiar lo que no les gusta, también pueden generar en sus hijos reacciones de aún más consumo. Esta problemática esta afectando cada día más a niños a muy temprana edad incluso a partir de los 9 años. Es vital que los padres empiecen desde muy temprana edad a construir espacios donde la comunicación y la atención prime sobre cualquier cosa.

  • Fortalecer la autoestima del adolescente. Es Importante ayudarles a desarrollar una autoestima positiva, a aprender conductas que le permitan manejar la presión del grupo negativa y estimularles para que construyan un proyecto de vida que le permita realizarse como persona.

  • Prestar más atención a los movimientos con las amistades. Hablar sobre aquellas amistades que vemos que puedan se perjudiciales.El saber tomar decisiones adecuadas, el saber seleccionar a sus amigos, el cultivar hábitos saludables, el uso adecuado del tiempo libre, una buena adaptación al sistema escolar, el desarrollo de los talentos y habilidades, los patrones de comunicación adecuados con sus familia y educadores, son factores que contribuyen a proteger a los adolescentes. De igual forma, el que los padres conozcan los amigos de sus hijos, y el establecimiento de límites y reglas de disciplinas efectivas contribuyen a disminuir los riesgos.

  • No reprochar sino enseñar. Enseñar las consecuecias que puede tener tomar sustancias: adictivas ( capaces de interactuar con un organismo vivo, de tal forma que produce un estado de dependencia psíquica, física o ambas) ; psicoactivas (alteran el funcionamiento mental del pensamiento,  del juicio, del razonamiento o de la memoria); la marihuana (aumenta los efectos físicos y mentales y la posibilidad de problemas de salud para el que la consume); la cocaína (estimulante del sistema nervioso central).

Las adicciones presentan efectos psíquicos y físicos, lo que implica dos tipos de dependencia.
  • Física: La dependencia física es el estado de adaptación fisiológica de un organismo que requiere la presencia de una droga para continuar su funcionamiento normal. Esta es causada predominantemente por los depresores del sistema nervioso central.
  • Psicológica: Esta es la necesidad emocional y compulsiva de un individuo por consumir una droga para sentirse bien. Este tipo de dependencia es causada en forma predominantemente por los estimulantes del cerebro y los antidepresivos.

Está comprobado científicamente que las adicciones provocan trastornos físicos y del comportamiento, el adicto presenta características peculiares que lo hacen diferente a otros enfermos.



La drogadicción es un grave problema social.


El adolescente, su familia, amistades y la comunidad donde se desarrolla este son los principales perjudicados por esta actividad.

Las familia debe poner de su empeño para lograr sacar de ese mundo al adolescente, aunque es importante aclarar que lo principal es la prevención durante los primeros años (preadolescencia) para que los muchachos sepan las consecuencias físicas y morales que el consumo de drogas trae consigo.

Si el joven ya se encuentra metido en este mundo hay que buscar cual fue la causa de su decisión. La gran mayoría de consumidores se da por violencia familiar, falta de atención, desempleo y amistades. La clave es visitar las instituciones de ayuda de los servicios sociales para buscar las herramientas para sacar adelante al adolescente afectado.


Aránzazu Ibáñez.


Fuente de información:

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)
http://www.televisa.com/todo-es-mejor-en-familia/colaboradores/383030/naciones-unidas-contra-droga-y-delito

Los estudios e investigaciones indican que entre las conductas de riesgo de la adolescencia se encuentra la experimentación con el consumo de drogas

  • Por: UNODC
  • Fuente: Todo es mejor en familia.org
http://www.televisa.com/todo-es-mejor-en-familia/articulos/formacion/392825/previniendo-uso-drogas-adolescentes

lunes, 7 de noviembre de 2011

Dialogar ayuda al entendimiento entre padres e hijos adolescentes

  • La psiquiatra Ana Cecilia Marques, presidente de la Asociación Brasileña de Estudios sobre el Alcohol y las Drogas, defiende una acción decisiva en este momento. 
"Los padres deben desempeñar su papel y no dejar que los jóvenes fumen o beban", dice.
La manera de abordar este problema es mediante el diálogo. 

  • En el colegio Peretz, en São Paulo, la estrategia de hablar largo y tendido sobre los peligros del alcohol y las drogas existe hace diez años. 

"La propuesta es apoyar a los jóvenes y responder a las inquietudes que surgen durante este período", dice Evelina Holender, coordinadora del proyecto.
  • En el Hospital Israelita Albert Einstein y en el Instituto del Niño, por ejemplo, Casella intenta guiar a los padres a prestar más atención a las compañías de sus hijos.

 "Realmente hay una tendencia a copiar las conductas. Y los padres deben interferir en eso", dice el experto.

  • También se sabe que el universo de posibilidades del cerebro adolescente será mayor si el niño ha recibido apoyo emocional y familiar, buena alimentación y acceso a la educación. 

 "Como en la construcción de una casa, el resultado es mejor cuando tiene buenos cimientos. Por tanto, es importante estar al tanto al desarrollo Infantil", dijo el pediatra Jack Schonoff, director del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard (USA).

  • Quien pasó por carencias tiene una especie de segunda oportunidad para establecer el ritmo de desarrollo en la adolescencia, aunque con limitaciones. 


  • Por más que las crisis se sucedan, si una una buena comunicación se cultiva año tras año, habrá una mayor cercanía entre padres e hijos.

 "La crisis es un signo de salud. El adolescente debe desafiar y confrontar a los padres, porque es parte de la reforma por la que se está pasando", dice la psicoanalistaAna María infancia Brayner Iencarelli, de Río de Janeiro. 

  • Otra opción que ha demostrado ser eficaz para ayudar a los adolescentes a atravesar este período de la vida son cursos que ofrecen orientación sobre cómo crear en conjunto, planificar un evento, un show o crear un blog, por ejemplo. No es casualidad que las iniciativas se están volviendo cada vez más populares en todo el mundo.
  • Investigaciones de la Universidad de Illinois en los Estados Unidos hacen referencia a esta norma.

 "Los adolescentes que participan en actividades que requieren creatividad aprender a planificar para lidiar con situaciones inesperadas", dice Reed Larson, profesor del Departamento de Desarrollo Humano y Comunitario de la Universidad Americana.

Aránzazu Ibáñez


Fuente: Urgente 24.com
(MÓNICA TARANTINO, MONIQUE GOMES y LUCIANI OLIVEIRA)