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miércoles, 2 de enero de 2013

Los efectos perjudiciales de las drogas y el alcohol sobre el cerebro en desarrollo. (Vídeo en inglés)

Dr. Ken C. Winters, director del Centro de Investigación sobre el Abuso de Sustancias en Adolescentes de la Universidad de Minnesota , explica los efectos perjudiciales de las drogas y el alcohol sobre el cerebro en desarrollo y su vulnerabilidad. 








Los efectos del alcohol en el cerebro adolescente


David Rodríguez,  investigador y profesor del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Salamanca a estudiado los efectos del alcohol sobre el cerebro de los jóvenes. Acaba de publicar el libro ‘Alcohol y cerebro’ y alerta de las preocupantes cifras y de los efectos “dramáticos y devastadores” del consumo de alcohol en los adolescentes.

Este investigador subraya que la acción del alcohol en el cerebro adolescente “provoca alteraciones agudas y afecta a las funciones cognitivas y de desarrollo del órgano” y, además, de los efectos que puedan darse sobre “el corazón, el páncreas o el hígado”.

Alerta también de que el alcohol en dosis bajas “provoca cierta euforia y desinhibición social, altera la percepción sensorial y la capacidad de atención o decisión”, mientras que, en dosis medias y altas, “produce descoordinación motora, alteración de la visión, letargo e incluso el coma y la muerte”.

Rodríguez recuerda también que, además de la importancia de estos efectos y riesgos, “el alcohol puede vulnerar diferentes aspectos de la vida del individuo, su afectividad, sus relaciones sociales y familiares o el rendimiento escolar”.

Por todos estos motivos, insiste en el error que supone la tolerancia social al alcohol que existe actualmente y aconseja el impulso a “acciones que fortalezcan la salud completa de los individuos” desde “el ámbito oficial y político” y la “información, educación, reflexión y criterio” a modo personal y que ayude a “no banalizar el consumo de una sustancia que “es tóxica”.

Con respecto a cifras, en la última Encuesta Estatal sobre el Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (Estudes 2008) las comunidades que lideran el consumo de alcohol entre jóvenes de 14 a 18 años son: País Vasco (87,6 por ciento), Navarra (87,2 por ciento) y Castilla y León (87,2 por ciento).

Rodríguez subraya que el alcohol se relaciona de forma muy intensa con el ocio y, en ocasiones, destaca que a los jóvenes les resulta “difícil concebir ocio sin alcohol”. Una relación que asegura que “se ha reforzado porque el mundo adulto no ofrece alternativas convincentes, ya que también bebe alcohol”.

Así, pese a que indica que “en términos absolutos el consumo no ha aumentado”, estabilizándose el número de consumidores jóvenes, afirma que “los adolescentes que beben lo hacen cada vez de forma más intensiva e intermitente, con los riesgos y consecuencias que esto conlleva”.


Aránzazu Ibáñez


Fuente de información:
Leonoticias.com,
http://leonoticias.com/frontend/leonoticias/Los-Efectos-Del-Consumo-Del-Alcohol-En-Adolescentes-Pueden-S-vn85871-vst216

martes, 10 de enero de 2012

Creencias asociadas al consumo intensivo de alcohol entre los adolescentes




En las últimas décadas se está produciendo una homogeneización en toda Europa en el modo de consumir alcohol por parte de los jóvenes, siendo cada vez más frecuente la ingesta temprana de cantidades ele­vadas de alcohol, realizada durante pocas horas, principalmente en mo­mentos de ocio de fin de semana, con algún grado de pérdida de control y con períodos de abstinencia entre episodios (Anderson y Baumberg, 2006; Bloomfield, Stockwell, Gmel y Rehm, 2003; Calafat, 2007; Cortés, Espejo y Giménez, 2007, 2008; Espada, Méndez e Hidalgo, 2000; Farke y Anderson, 2007; Institute of Alcohol Studies, 2007; Kuntsche, Rehm y Gmel, 2004; OED, 2007). Para un considerable sector de la juventud, el beber se ha convertido en una búsqueda rápida del fin último de la embriaguez.

Este patrón de consumo ha sido denominado en la literatura anglosajona binge drinking. Concretamente, uno de cada seis adolescentes de 15 a 16 años (18%) afirman haber incurrido en un episodio de consumo intensivo (CI), atracón o binge drinking tres o más veces durante el último mes, porcentaje que se incrementa entre jóvenes de 24 años (de ellos un 22% lo realizan una vez por semana) (Anderson y Baumberg, 2006; Hi­bell, et al., 2007).

Datos similares se obtienen al evaluar a estudiantes españoles de ense­ñanzas secundarias de 14 a 18 años (OED, 2009). En este caso se observa una estabilización desde 1994 en el número de consumidores, aunque estos realizan consumos de mayores cantidades de alcohol, tal como lo demuestra el incremento del porcentaje de borracheras registradas (un 49.6% manifiesta haberse emborrachado en los últimos 30 días en 2008 frente a un 21.7% en 1994).

En cuanto al indicador de consumos en atra­cón, el 41.4% de los estudiantes que habían consumido bebidas alcohóli­cas en los últimos 30 días (38.3% chicas y 44.7% chicos) había ingerido al menos una vez durante ese período 5 ó más consumiciones y el 15.2% lo había hecho más de 4 veces durante el último mes.

Son varios los estudios que revelan que el consumo intensivo (CI) de alcohol durante la adolescencia puede
  • alterar el desarrollo del cerebro en proceso de ma­duración, repercutiendo tanto a nivel psicológico como comportamen­tal (Spear, 2002; Tapert, 2007; Winters, 2004).
  • Además, las alteraciones estructurales producidas en diferentes áreas, como el hipocampo o los lóbulos frontales permiten entender la presencia frecuente de lagunas de memoria, el enlentecimiento en el procesamiento de la información o la mayor dificultad que muestran estos jóvenes para fijar su atención en ta­reas concretas (Brown, Tapert, Granholm y Delis, 2000; Cadaveira, 2009; DeBellis et al., 2000).
  • Puede decirse que el CI de alcohol interfiere en el desarrollo de ca­pacidades básicas y esenciales que se adquieren durante esta etapa: el pensamiento abstracto, la lógica preposicional (capacidad para formar hipótesis y considerar posibles soluciones) y la metacognición (la capa­cidad de percibir y analizar los propios procesos de pensamiento).
  • Todas estas capacidades son esenciales para el logro de objetivos propios de esta etapa como la planificación del futuro profesional o la consolidación de un grupo de referencia reforzante a medio y largo plazo (Fernández, Calafat y Juan, 2004).
  • A todo ello hay que unir la frecuente asociación que se establece entre este tipo de consumo y accidentes de tráfico, con­flictos de trabajo, enfermedades de transmisión sexual, actividades de riesgo, infracciones, problemas con la policía, peleas, urgencias médicas e ingresos hospitalarios, entre otros (Anderson y Baumberg, 2006; Brown y D’Amico, 2000; Farke y Anderson, 2007; Navarrete, 2004; OED, 2009; O’Malley, Johnston, y Bachman, 1998; Rodríguez-Martos, 2007; Room, Babor y Rehm, 2005; Wechsler, Davenport, Dowdall, Moeykens y Casti­llo, 1994; WHO, 2007).

En cuanto a los efectos que los jóvenes esperan obtener por realizar un consumo de este tipo destacan principalmente,
  1.  las sensaciones agradables propias de un consumo moderado de alcohol, lo que no se corresponde con la realidad de su ingesta.El efecto más esperado, independientemente de la edad, es obtener un cambio en la relación con los demás -sentirse más hablador- y un estado de ánimo más alto -estar eufórico-.
  2. Por su parte, los adolescentes creen en mayor medida que el consumo de alcohol les permitirá: sentirse mejor; confiar más en sí mismos y asumir más riesgos. En líneas generales, parece ser que los adolescentes esperan mejorar al­gunas carencias personales.
  3. Algo similar ocurre al evaluar qué opinan acerca de las consecuencias psicosociales que pueden derivar de su ingesta. En este caso, destaca su escasa conciencia sobre la alteración que puede producirse en el rendi­miento escolar -nivel de concentración, recuerdo, atención...- o la mayor probabilidad de verse envueltos en altercados sociales -peleas, discusio­nes…- debido a la merma del proceso de toma de decisiones.
Basándose en todos estos conocimientos diferentes organismos inter­nacionales, entre los que se incluye la OMS, han solicitado que las ad­ministraciones elaboren, apliquen y evalúen estrategias y programas efi­caces para reducir las consecuencias sanitarias y sociales negativas del consumo nocivo de alcohol en atracón que realizan los jóvenes (Comisión Clínica PNSD, 2007).

Aránzazu Ibáñez
Fuente:

Health and Addictions / Salud y Drogas 2011, Vol. 11, nº 2, pp. 179-202

viernes, 30 de diciembre de 2011

Mantener ocupados a nuestros hijos.


Louis Caplan experto en ictus, neurólogo y miembro de la Academia Americana de Neurología explicó que la estrategia que él y su esposa utilizaban para dar a sus hijos la mejor oportunidad para el éxito era mantenerlos ocupados. ¿Ocupado haciendo qué? " Su respuesta: " La música y la natación" 
La investigación sobre el desarrollo del cerebro proporciona evidencias para apoyar su opinión. El desarrollo del cerebro ayuda a explicar los comportamientos de riesgo que son comunes a los adolescentes y proporciona pistas acerca de por qué el abuso de drogas es especialmente peligroso durante este tiempo.
Un aspecto importante de la maduración del cerebro es el desarrollo de las conexiones cerebrales o las redes que enlazan las diferentes partes del cerebro entre sí. Dos regiones importantes que desarrollan fuertes conexiones durante la adolescencia son el cuerpo estriado, que reconoce y busca experiencias gratificantes, y la corteza prefrontal, que regula la capacidad para controlar el comportamiento, tiene en cuenta las consecuencias, y ayuda a superar la impulsividad. La corteza prefrontal es capaz de amortiguar la inmediata búsqueda de recompensa de los efectos del estriado cuando la red está completamente desarrollada. El cuerpo estriado madura antes que la corteza prefrontal y tiene un efecto mayor sobre el comportamiento de los adolescentes. Esto ayuda a explicar por qué los jóvenes tienen menos autocontrol y, a menudo buscan emociones.
El alcohol y otras sustancias de abuso afectan el desarrollo del cerebro adolescente de manera diferente que el cerebro adulto. Los adolescentes experimentan menos efectos negativos del alcohol en comparación con los adultos. Se necesita una mayor dosis de alcohol para llegar a similares niveles de alcohol en la sangre en los adolescentes que los adultos y los adolescentes son menos sensibles a los efectos intoxicantes del alcohol como la sedación. También son menos propensos a sufrir "resacas" que los adultos.Estos efectos negativos, que ayudan a regular el consumo excesivo de alcohol, se silencian en los adolescentes.
Al mismo tiempo, el alcohol es especialmente tóxico para el cerebro en desarrollo. El exceso de alcohol daña las células cerebrales y el uso de las fibras que conectan las regiones del cerebro. Se reducen ciertas regiones del cerebro y dejan de madurar nuevas células cerebrales. Durante la adolescencia, algunas regiones del cerebro tales como las implicadas en la memoria, siguen  haciendo nuevas neuronas  a través de la expansión de las células madre neurales. El alcohol se dirige específicamente a las células madre neurales y, por lo tanto, su impacto negativo se magnifica en los adolescentes.

Entonces, ¿qué deben hacer los padres y otros adultos? Teniendo en cuenta la realidad del desarrollo del cerebro, evitar la toma de riesgos dañinos en los adolescentes probablemente sea imposible, lo que lleva de nuevo a los consejos del Dr. Caplan: "Mantenga a sus hijos ocupados en actividades que promuevan la disciplina,  como practicar deportes o un instrumento musical" y, no nos olvidemos de la comunicación abierta con nuestro hijo que es de dónde debemos partir.

Traducido por: Aránzazu Ibáñez.

Fuente:

The Adolescent Brain: What neurology can teach us about protecting teens.

Neurology Now
December/January 2011; Volume 7(6); P 9

Brey, Robin L. M.D., Editor-in-Chief


lunes, 7 de noviembre de 2011

Dialogar ayuda al entendimiento entre padres e hijos adolescentes

  • La psiquiatra Ana Cecilia Marques, presidente de la Asociación Brasileña de Estudios sobre el Alcohol y las Drogas, defiende una acción decisiva en este momento. 
"Los padres deben desempeñar su papel y no dejar que los jóvenes fumen o beban", dice.
La manera de abordar este problema es mediante el diálogo. 

  • En el colegio Peretz, en São Paulo, la estrategia de hablar largo y tendido sobre los peligros del alcohol y las drogas existe hace diez años. 

"La propuesta es apoyar a los jóvenes y responder a las inquietudes que surgen durante este período", dice Evelina Holender, coordinadora del proyecto.
  • En el Hospital Israelita Albert Einstein y en el Instituto del Niño, por ejemplo, Casella intenta guiar a los padres a prestar más atención a las compañías de sus hijos.

 "Realmente hay una tendencia a copiar las conductas. Y los padres deben interferir en eso", dice el experto.

  • También se sabe que el universo de posibilidades del cerebro adolescente será mayor si el niño ha recibido apoyo emocional y familiar, buena alimentación y acceso a la educación. 

 "Como en la construcción de una casa, el resultado es mejor cuando tiene buenos cimientos. Por tanto, es importante estar al tanto al desarrollo Infantil", dijo el pediatra Jack Schonoff, director del Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard (USA).

  • Quien pasó por carencias tiene una especie de segunda oportunidad para establecer el ritmo de desarrollo en la adolescencia, aunque con limitaciones. 


  • Por más que las crisis se sucedan, si una una buena comunicación se cultiva año tras año, habrá una mayor cercanía entre padres e hijos.

 "La crisis es un signo de salud. El adolescente debe desafiar y confrontar a los padres, porque es parte de la reforma por la que se está pasando", dice la psicoanalistaAna María infancia Brayner Iencarelli, de Río de Janeiro. 

  • Otra opción que ha demostrado ser eficaz para ayudar a los adolescentes a atravesar este período de la vida son cursos que ofrecen orientación sobre cómo crear en conjunto, planificar un evento, un show o crear un blog, por ejemplo. No es casualidad que las iniciativas se están volviendo cada vez más populares en todo el mundo.
  • Investigaciones de la Universidad de Illinois en los Estados Unidos hacen referencia a esta norma.

 "Los adolescentes que participan en actividades que requieren creatividad aprender a planificar para lidiar con situaciones inesperadas", dice Reed Larson, profesor del Departamento de Desarrollo Humano y Comunitario de la Universidad Americana.

Aránzazu Ibáñez


Fuente: Urgente 24.com
(MÓNICA TARANTINO, MONIQUE GOMES y LUCIANI OLIVEIRA)