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viernes, 4 de diciembre de 2015

Educa tu cerebro hacia el amor digno.

"Valores como solidaridad, reciprocidad y autonomía sólo tienen sentido si existe el respeto a los derechos de la otra persona. Expresiones como “Me perteneces” o “Eres mía o mío” no son otra cosa que la sintomatología de una necesidad imperiosa de posesión que suele traducirse en emociones destructivas, como los celos, el rencor, la ansiedad o la depresión" (Párrafo del libro Los límites del amor: hasta dónde amarte sin renunciar lo que soy  escrito por  Walter Riso).
El último informe del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestra datos preocupantes sobre la percepción de la violencia de género entre los jóvenes ya que un tercio de los entrevistados valoran como "aceptable" o "inevitable" las conductas de control. La herencia cultural sobre el amor sigue trasladando una idea de pertenencia y control entre la pareja. Controlar los horarios de la pareja, decirle qué puede hacer y qué no y restringir las amistades del otro siguen siendo prácticas entre los jóvenes. Estas son conductas abusivas que pueden degenerar en otras formas de violencia.
En las repuestas dadas por 2.500 entrevistados por CIS es llamativo el dato de que cuando la pregunta cuestiona el grado de "tolerancia hacia la violencia de género", los jóvenes de entre 15 y 29 años parecen tener claro que es una conducta "totalmente inaceptable" pero, sin embargo, las respuestas se equiparan cuando se interroga a los jóvenes sobre su tolerancia a otras prácticas que el informe engloba como "violencia de control". Para el 33% de los chicos y chicas, es "aceptable en ocasiones" o "inevitable" que en una pareja tengan lugar prácticas como controlar los horarios del otro –la experiencia más justificada–, impedirle ver a ciertas personas y decirle qué cosas puede (o no) hacer.
Ya es hora que nuestros jóvenes muy conocedores y defensores de valores como solidaridad, reciprocidad y autonomía eduque su cerebro hacia un amor digno (que se corresponda o guarde proporción con las cualidades de la persona merecedora de ese amor) y dejen de lado falsa creencias generadas entorno a la idea literaria de amor romántico. "Esa idea de que por amor hay que estar dispuesto a darlo todo, que los celos forman parte de él y que formar una pareja conlleva anular la individualidad de la persona", detalla María José Díaz-Aguado Jalón, catedrática en Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
En la ciencia ha quedado confirmada la plasticidad de nuestro cerebro. Si el cerebro que es el órgano más complejo que poseemos es moldeable ¿por qué la educación y de la cultura no acaba con conductas tan abusivas? 
Fuente consultada: Artículo periodístico: "La idea del amor romántico entre los jóvenes disfraza de cariño la violencia machista". Periódico digital eldiario.es
< http://www.eldiario.es/sociedad/control-pareja-violencia-jovenes-espanoles_0_350665513.html >
Fuente complementaria: Por una sociedad libre de violencia de género Web que contiene información sobre violencia de género (entendida como malos tratos en la pareja, de acuerdo con el artículo 1 de la LO1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de género) así como sobre otras formas de violencia contra la mujer, como la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual o la mutilación genital femenina. (Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España) http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/ >

sábado, 10 de enero de 2015

Prevenir el fracaso escolar antes de la adolescencia.



"La prevención del fracaso escolar pasa por la aceptación de que la diferencia no es lo mismo que la discapacidad". Las doctoras Inmaculada Escamilla y Pilar Gamazo, especialistas en Psiquiatría de la Clínica Universidad de Navarra, son autoras de un libro sobre las causas médicas del fracaso escolar y los tratamientos para superarlo. "¿Es mi hijo mal estudiante? Causas médicas del fracaso escolar y tratamientos para superarlo".







Hay tres aspectos a seguir para que el niño no entre en la cadena de fracaso escolar en la adolescencia:

 

1.     Un sistema educativo basado en la educación personalizada, su perfeccionamiento y adaptación a cada uno de los entornos y circunstancias, sería el camino que debe seguirse.

2.     La motivación y el refuerzo positivo son fundamentales para conseguir una actitud favorable ante el estudio o trabajo y perseverar en él; constituyen por tanto los métodos fundamentales para lograr un aprendizaje.

3.     Pensar que el niño que pueda lo hará bien, raramente el castigo o el refuerzo negativo es constructivo. Y, por último, no podemos olvidar que el niño tiene que salir de la escuela sabiendo no sólo lo que no sabe, sino lo que sabe.



La detección temprana es fácil si el rendimiento académico es bajo o por debajo de lo esperado, en su caso, se reconoce como la manifestación posible de un problema subyacente o como el inicio de un problema mayor a corto y largo plazo.








Cuando el niño comienza a disminuir su rendimiento, a sentirse fracasado en lo que hace, a sentirse diferente del grupo de sus amigos, por cualquiera que sea el motivo del fracaso, la construcción de la autoestima se debilita enormemente, se va perdiendo la confianza en sí mismo, en que su trabajo y su esfuerzo valdrán la pena, y junto a ello escucha los reproches, en ocasiones de su entorno más cercano, porque dicen que no estudia, es vago, irresponsable, o en ocasiones tiene un poco menos de capacidad (‘le cuesta’). Esto se sucede en el tiempo una y otra vez.

 ¿Acaso no hay suficientes motivos para desmotivarse, para deprimirse (sobre todo en aquellos más vulnerables a los problemas de humor), para buscar la aceptación en otros y la estima de sí mismo en otros grupos (grupos conflictivos y de consumo de drogas en algunas ocasiones) desafiando y retando a aquellos que sólo procuraron que esto no sucediera? Por ello es fundamental la formación en este ámbito.



Las manifestaciones objetivas del fracaso escolar son, obviamente, sus resultados académicos, sobre todo conforme está planteado el sistema actual, donde la actitud y participación del alumno son difícilmente computables. Sin embargo, los resultados académicos no son la demostración suficiente de los conocimientos reales del niño sobre la materia. Los estudiantes con determinadas dificultades o problemas, como déficit de atención e hiperactividad, problemas de visión..., precisan de una metodología diferente en la evaluación; se trata por tanto, de una adaptación metodológica, no curricular y no significativa. Por consiguiente, habría que reconocer que la diferencia no supone inexorablemente una discapacidad.


El fracaso escolar se debe contemplar desde una perspectiva global. La escasa formación en valores, desde el propio núcleo familiar, además del entorno social, son dos de los factores fundamentales. El aprendizaje conlleva repetición y entrenamiento, requiere siempre de un proceso arduo, que se ve compensando por un proyecto futuro esperanzador. En términos de valores, se requiere de perseverancia y fortaleza.



Desde la perspectiva neurobiológica, debemos atender a la integridad de las estructuras y sistemas cerebrales de los que depende el desarrollo de estas habilidades. El sistema de recompensa (las estructuras del sistema límbico, del hipocampo y de la amígdala, importante área para las emociones y la memoria emocional), el neurotransmisor dopamina (conocido como “el de la felicidad”) y las áreas  prefrontales del cerebro son el sustrato biológico, fundamental, de un correcto aprendizaje.

Las causas médicas de fracaso escolar son múltiples: problemas endocrinológicos, neurológicos, psiquiátricos..., trastornos como depresión, ansiedad, trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y dificultades específicas del aprendizaje, entre otros, pueden estar en la base de un fracaso escolar.


Ente adolescentes, tenemos que tener en cuenta el consumo de sustancias, o drogas, si bien es cierto que un elevado porcentaje de estos adolescente con problemas de consumo de sustancias tiene un TDAH subyacente que probablemente no se diagnóstico y trató en su inicio, y lo mismo sucede con los llamados trastornos de conducta.


Por otra parte, son causas frecuentes de fracaso escolar, añadidas a los problemas referidos previamente, problemas específicos del aprendizaje, que se asocian también en aproximadamente del 30% de los casos al TDAH, como trastorno de los aprendizajes procedimentales (alteraciones en el desarrollo psicomotriz), entre otros. 


En la actualidad, tienen un interés creciente las nuevas adicciones o la adicción a las nuevas tecnologías. Sin embargo, los últimos estudios sugieren que la asociación entre fracaso escolar e Internet se debe fundamentalmente a su mal uso.



Para concluir, en comparación con otros países de nuestro entorno, las doctoras Escamilla y Gamazo señalan que “los índices de fracaso escolar en España -según los informes PISA 2003, 2006 y 2009- están por encima de la media europea de los países de la OCDE”.

  


Fuente de información:

http://www.cun.es/la-clinica/noticia/la-prevencion-fracaso-escolar-pasa-aceptar-la-diferencia-mismo-la-discapacidad



Arancha I.



jueves, 2 de febrero de 2012

Charles Dickens, adolescentes y principios éticos

Este año se cumple el bicentenario del nacimiento del escritor Charles Dickens (7 de febrero de 1812 - 7 de junio de 1870) y lo celebro publicando en mi blog esta entrada sobre una de sus obras más famosas Oliver Twist.

Charles Dickens con la obra "Oliver Twist" da inicio a la literatura dedicada especialmente a los adolescentes.  Oliver Twist es una de las novelas más célebres de la literatura universal. Fue escrita entre 1837 y 1839 y se presenta en ella un cuadro de la sociedad inglesa de la época victoriana. Todas las obras de Dickens son un vehículo para la moral con respecto al sistema económico y social de esa época en Gran Bretaña.

Esta novela posee un marcado componente autobiográfico y relata las aventuras de un niño que debe desenvolverse en un mundo inhóspito, donde tanto la bondad como la maldad son el pan de cada día; pero también demuestra que si se tienen principios éticos sólidos, es posible revertir el infortunio y alcanzar mejores condiciones de vida. Es una hermosa y sensible historia, cuyos personajes reflejan la problemática social que realmente está presente en todas las épocas de la historia.

El adolescente a lo largo de la historia ha tenido que enfrentarse a la tarea de salir adelante como individuo y saber desenvolverse en el ámbito familiar y social. Dentro de su sociedad, el adolescente ha pertenecido y sigue perteneciendo a grupos de pares donde generalmente se rigen por un código. Este código es sencillamente un conjunto de reglas que se organizan según los intereses del grupo. Dentro de estos códigos pueden haber, entre muchos otros, códigos de moral, de vestimenta, comportamiento y de formas de hablar. Dentro de estos códigos está contemplada la forma como un individuo se valora o se ve a si mismo y como asume sus responsabilidades frente a otras personas.

Dentro del código de grupo también existe la ética, que se define como las reglas y obligaciones morales por las cuales debe regir cada persona su conducta. Pero como cada individuo tiene una manera diferente de apreciarse a sí mismo, al mundo que lo rodea y las personas que interactúan con él, se puede decir que la jerarquía e importancia de los valores dependerán de cada persona.
Los valores son como una brújula que orienta la conducta de las personas. Entre los principales valores morales se pueden citar la honestidad, la generosidad y el respeto.

Por otro lado, el adolescente fija su atención en alguien que personifique en su vida, su carácter y sus valores. No es de extrañar entonces, que considere a tal persona como la encarnación de un orden de valores, e imite su ejemplo. Esta persona puede ser un profesor, un compañero mayor, o una persona admirada y llega a tener gran importancia para el desarrollo del joven. El éxito obtenido dependerá, en parte, de la influencia activa ejercida por esta persona ya que el mundo a través de él; lo imita en lo grande como en lo pequeño y puede llegar hasta a imitar hasta sus gestos. Hay una identificación de valores que llevan al joven a actuar como su modelo.

Los adultos tenemos que tener siempre presente la posible influencia que podemos ejercer cuando hacemos de modelos de los adolescentes y, por ello, debemos cuidar siempre la educación, dirigiéndola hacia el aprendizaje de ser personas que: conozcan las limitación de la condición humana, el sentido de agradecimiento, la escucha de la conciencia, el significado de la dignidad humana, el diálogo, la empatía, la paciencia y el amor.

Todos estos son aprendizajes vivenciales que brotan de la propia experiencia personalizada y de los que destacan tres fundamentalmente: “Aprender a ser autentico, humilde y abierto a toda manera de ser, pensar y vivir”

Realmente, desde hace 200 años la sociedad ha evolucionado muchísimo pero prestando atención al siguiente párrafo, parece que hay cosas que todavía no han cambiado.

«He leído en las estadísticas que uno de cada cinco niños muere en el primer año de vida, y uno de cada tres antes de llegar a los 5», recoge Dickens un dato sacado de la realidad y puesto en boca de uno de los personajes de otro de sus relatos: The Uncommercial Traveller (el comercial que no vende nada).

Hoy todavía existen esas estadísticas en las que los niños siguen muriendo de hambre. Espero que los nuevos adolescentes, futuros adultos puedan acabar con estas estadísticas. Demostrarán que por fin la persona ha aprendido los verdaderos valores de la humanidad.

Aránzazu Ibáñez
@aranzazu5

Fuentes:

Propuesta Izan, Johan Fernández.

Oliver Twist. Los niños de los reformatorios y su educación.
©Enrique Martínez-Salanova Sánchez