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jueves, 11 de agosto de 2016

¿Cómo afecta la práctica de mindfulness al cerebro?


Al hablar de Mindfulness es necesario hacer referencia a las técnicas de meditación orientales, Vipassana y meditación Zen, que son prácticas habituales dentro del budismo. 


Jon Kabat-Zinn (1990), el autor probablemente más reputado internacionalmente en mindfulness, lo define como “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. El término inglés midfulness se traduciría al español como atención plena o conciencia plena. A su vez mindfulness es la traducción de una antigua palabra india, Sati, que significa conciencia, atención y recuerdoLa experiencia de mindfulness guarda relación con el hecho de estar en contacto, de examinar quién somos, de cuestionar nuestra visión del mundo y de cultivar la capacidad de apreciar plenamente cada momento de la vida (Kabat-Zinn, 1994).

La inclusión de la práctica de mindfulness en la psicoterapia occidental obedece a la necesidad de ampliar y optimizar los enfoques terapéuticos existentes para reducir la vulnerabilidad cognitiva al estrés y las respuestas emocionales negativas. Según diversos estudios, mindfulness da cuenta de enormes beneficios, tanto para vivir una vida satisfactoria, como para ayudar a afrontar problemas físicos y psicológicos. La mayoría de los autores señalan que para comprender el significado de mindfulness la clave es la práctica; no hay otra forma de conocer cómo puede transformar la vida y la relación con el miedo, la ansiedad, la depresión o el pánico (Brantley, 2010). Supone asumir un compromiso, disponer de la energía y disciplina suficiente para practicar, prestando una cuidadosa atención con actitud cordial y sin juicio previo. Durante la práctica se aprende a centrar la atención evitando sentimientos, sensaciones y pensamientos que nos aparten del presente.



¿Cuáles son los componentes fundamentales de midfulness?

·    1- La atención plena, no es un fenómeno exclusivamente cognitivo, sí se caracteriza por dos componentes de ese carácter, el cultivo de la atención y de la concentración (Simón, 2007). Entre las propuestas realizadas, Bishop et al. (2002) proponen un modelo muy exhaustivo que incluye los siguientes componentes: autorregulación de la atención y orientación hacia las propias experiencias en el momento presente, caracterizada por curiosidad, apertura y aceptación. Para ello es necesario cultivar las siguientes habilidades:

o  Atención sostenida: se refiere a la capacidad de mantener un estado de vigilancia durante periodos prolongados de tiempo.
o Cambio atencional: consiste en llevar la atención a la respiración cuando se reconocen los pensamientos, sentimientos o sensaciones. 
o  No elaborar pensamientos, sentimientos y sensaciones a medida que surjan. No se trata de suprimirlos sino de que al considerarlos objetos de observación no capten totalmente la atención y, una vez que son reconocidos, se dirija la atención nuevamente a la respiración y se evite la elaboración de esos pensamientos, sentimientos y sensaciones.

2- La orientación hacia la experiencia, se inicia con el compromiso de mantener una actitud de curiosidad, abriendo la mente a la detección de cada uno de los pensamientos, sentimientos y sensaciones que surjan, permitiéndolos de forma que se reduzcan las estrategias que se usan para evitar tales aspectos.

Estos componentes se pueden resumir en cuatro ideas:

  • Atención orientada al presente.
  • Aceptación radical de cualquier experiencia, sin evaluación ni juicio previo.
  • Apertura a la experiencia sin elaborar los contenidos de pensamientos que se observan.
  • Intencional, que supone elegir de forma activa en que implicarse. 



¿Cómo afecta la práctica de mindfulness al cerebro?



Desde la neurociencia se proponen vías de mediación neurobiológicas como cambios neurofuncionales (Fletcher et al., 2010). 
La investigación en neurociencia en el campo de la meditación está poniendo de manifiesto cómo los procesos de prestar atención intencionalmente, cultivar actitudes internas de aceptación y no emisión de juicios y el establecimiento de actitudes de benevolencia hacia uno mismo y los demás pueden modificar la actividad cerebral, incluyendo procesos perceptivos, procesos cognitivos superiores y procesos de regulación emocional (Cahn y Polich, 2006; Siegel, 2007). De hecho, ha sido posible mostrar cómo el entrenamiento sistemático en mindfulness en una situación real produjo cambios observables en la fisiología cerebral, principalmente a través de la activación prefrontal, asociada con emocionalidad positiva. 

La regulación de emociones ocurre gracias a la acción de un circuito que, desde las regiones medial y ventrolateral del córtex prefrontalejerce su control sobre las áreas donde se procesan y activan nuestras emociones, como la amígdala..
Un estudio realizado por Herwig y colaboradores (2010) refleja que la actividad de la amígdala se atenua atenuación del arousal y la intensidad emocional- cuando los sujetos experimentales llevaban a cabo una tarea en la que debían tomar conciencia de sus estados emocionales, situación que puede correlacionarse con sujetos que practican midfulness. 

En las investigaciones sobre la influencia de la meditación en la regulación de la ansiedad destacan Ives-Deliperi y colaboradores (2013), encontraron que el entrenamiento en mindfulness produce disminuciones en la ansiedad experimentada por personas con trastorno bipolar, correspondiendose con una mayor activación de algunas áreas del córtex prefrontal medial. Otros investigadores han hallado que el alivio de la ansiedad resultante de la práctica de la meditación estaría conectado con activaciones en el córtex cingulado anterior, el córtex prefrontal ventromedial y la ínsula anterior.

Por otro lado, la investigación sobre los efectos reguladores del sistema nervioso autónomo muestra resultados prometedores. Parece que el efecto de la práctica de mindfulness produce una activación parasimpática mayor que la producida por un entrenamiento en relajación progresiva (Ditto et al., 2006). Además, la práctica específica de la meditación por exploración corporal mediante mindfulness antes del abordaje de una situación de estrés, parece tener un efecto regulatorio sobre la respuesta del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal ante el estrés, produciendo en él una respuesta de rango normal (Greeson et al., 2001). Así mismo, algunos datos indican que la meditación y el mindfulness tiene un efecto inductor un estado de relajación psicofisiológico, caracterizado por un estado aminorado de alerta, baja reactividad a estímulos internos y externos, y un patrón reducido de arousal psicofisiológico (Berson y Klipper, 1975).

Una de las formas en las que el mindfulness promueve la toma de conciencia y el distanciamiento frente a los estados emocionales aversivos es mediante su "etiquetamiento"Un estudio ha analizado cómo se comporta el cerebro de personas con altos y bajos niveles de mindfulness cuando se enfrentan a la tarea de etiquetar imágenes que representan estados emocionales negativos. Creswell y su equipo  (2007) encontraron que en los participantes con altos niveles de mindfulness se observaba una fuerte asociación inversa entre la activación de algunas áreas del córtex prefrontal y la amígdala durante la tarea de etiquetado emocional, que no fue observada en aquellos que presentaban bajos niveles de mindfulness. Este resultado apuntaría a que el mindfulness se asocia a una mayor eficacia en control de la actividad de la amígdala por parte del córtex prefrontal cuando el sujeto desarrolla una tarea de identificación de emociones.



¿Qué aporta la psicología cognitiva sobre la práctica de mindfulness?

Desde la ciencia cognitiva se proponen mecanismos cognitivos mediadores como la conciencia metacognitiva (Teasdale et al., 2002), procesos de repercepción (Shapiro et al., 2006) o mediadores atencionales como la modulación del foco atencional (Carmody, 2009). Las prácticas entrenadas en midfulness (intención, atención y actitud) conducen a un incremento de la disposición hacia el estado de midfulness, es decir, hacia una mayor claridad y objetividad a la hora de acercarnos a las experiencias internas y externas momento a momento. La práctica de mindfulness incrementa la habilidad para mantener de forma estable un foco de atención intencional, en contraposición con el automatismo desencadenado por la reactividad emocional.
En el estudio realizado por Jha A.P. y colaboradores (2010) sobre la memoria de trabajo un tipo de memoria de corto plazo en la que interviene la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas- se analizó el impacto de un programa de entrenamiento en mindfulness sobre la capacidad de la memoria de trabajo y la experiencia afectiva. El funcionamiento de la memoria de trabajo es clave en el afrontamiento de situaciones de alta demanda cognitiva –como ocurre en el estrés- y en la regulación de emociones. La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada y el esfuerzo de regulación emocional puede agotarla, produciendo respuestas inadecuadas. En esta investigación se encontró que la práctica de mindfulness mejoraba la capacidad de la memoria de trabajo, lo que a su vez explicaba el menor nivel de afectividad negativa presente en los participantes que habían sido entrenados en ella. 

Para finalizar, la evidencia sugiere que la práctica de mindfulness puede impactar positivamente conductas de salud a través de sus efectos cognitivos, afectivos y psicofisiológicos; además, se asocia con una mayor flexibilidad conductual en condiciones que con anterioridad  producían una rigidez conductual desadaptativa, por ejemplo, en conductas de evitación fóbicas y otro dato a destacar es el análisis de mecanismos neurobiológicos como la neurotransmisión y la actividad hormonal, algunos estudios apuntan a cambios en los niveles de dopamina, serotonina, melatonina, cortisol y norepinefrina que estarían asociados a la meditación.




Lo que sí podemos afirmar es que la práctica de mindfulness puede ser altamente beneficiosa en términos de bienestar subjetivo: "una vida más plena y centrada en el aquí y ahora". 





Fuentes de Información: 

Mª ÁNGELES RUIZ FERNÁNDEZ, MARTA ISABEL DÍAZ GARCÍA y ARABELLA VILLALOBOS CRESPO. Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales, Ed. Desclée De Brouwer, UNED. Tercera Edición 2013.
ISBN: 978-84-330-2535-7

Se citan en el manual: 

  1. KabaT-Zinn, J. (1994). Wherever you go, there you are: mindfulness meditation in every day life. NY: Hiperion.
  2. KabaT-Zinn, J. (1990). Full catastrophe living. How to cope with stress, pain and illnesusing mindfulnessmeditation. NY: Piadkus.
  3. Brantley. J. (2007). Calming your anxious mind. Oakland CA, New Harbinger Publications. (Traducción al castellano: Calmar la ansiedad. Barcelona: Oniro, 2010).
  4. Bishop, S.R. (2002). What do we really know about Mindfulness-Based Stress Reduction? Psychosomatic Medicine, 64, 35-43.
  5. Simón,V. (2007). Mindfulness y Neurobiología. Revista de Psicoterapia 66/67,5-30.
  6. Fletcher, L.B., Shoendoerf, B. y Hayes, S.C. (2010). Searching for mindfulness in the brain: A process-oriented approach to examining the neural correlates of mindfulness. Mindfulness, 1, 41-63.
  7. Siegel, D.J. (2007). The mindful brain: Reflection and attunement in the cultivation of well-being. NY: W.W. Norton.
  8. Cahn, B.R. y Polich, J. (2006). Meditation states and traits:EEG, ERP, and neuroimaging studies. Psychological Bulletin, 132, 180-211.
  9. Teasdale, J.D. (1988). Cognitive vulnerability to persistent depression. Cognition and Emotion, 2, 247-274.
  10. Carmody, J. (2009). Evolving conceptions of mindfulness in clinical settings. Journalof Cognitive Psychotherapy, 23, 270-280.
  11. Shapiro, S.L., Carlson, L.E., Astin, J.A. y Freedman, B. (2006). Mechanisms of mindfulness. Journal of Clinical Psychology, 62, 373-386.
  12. Ditto, B., Eclache, M. y Goldman, N. (2006). Short term autonomic and cardiovascular effects of mindfulness body scan meditation. Annals of Behavioral Medicine,32, 227-234.
  13. Gresson, J.M., Rosenzweig, S., Vogel, W.H. y Brainard, G.C. (2001). Mindfulness meditation and stress physiology in medical students. Psychosomatic Medicine, 63, 158.
  14. Benson, H. y Klipper, M.Z. (1975). The relaxation response. NY: Harper Collins. 


Otras fuentes:


  • Jha, A. P., Stanley, E. A., Kiyonaga, A., Wong, L., & Gelfand, L. (2010). Examining the protective effects of mindfulness training on working memory capacity and affective experience. Emotion, 10(1), 54.
  • Herwig, U., Kaffenberger, T., Jäncke, L., & Brühl, A. B. (2010). Self-related awareness and emotion regulation.Neuroimage, 50(2), 734-741.
  • Ives-Deliperi, V. L., Howells, F., Stein, D. J., Meintjes, E. M., & Horn, N. (2013). The effects of mindfulness-based cognitive therapy in patients with bipolar disorder: a controlled functional MRI investigation. Journal of affective disorders, 150(3), 1152-1157.
  • Creswell, J. D., Way, B. M., Eisenberger, N. I., & Lieberman, M. D. (2007). Neural correlates of dispositional mindfulness during affect labeling. Psychosomatic Medicine, 69(6), 560-565.







martes, 19 de julio de 2016

El currículum vitae, nuestra primera herramienta hacia la experiencia laboral.



El currículum vitae o CV es una de las principales herramientas de búsqueda de empleo. Junto con la carta de presentación constituirá en muchas ocasiones el primer contacto que establezcamos con una empresa, así como el primer conocimiento que ésta tenga sobre nosotros. 





El currículum vitae es un documento donde vamos a reflejar nuestros datos personales, los estudios que hemos realizado y nuestra experiencia laboral. Es importante que nuestro currículum vitae llame la atención de los seleccionadores sobre nuestra candidatura, les cause una buena impresión y así conseguir con ello ser citados. 



Principales aspectos


  • El profesional dedicado a la selección del puesto de trabajo espera que la información sobre los datos personales, la formación y la experiencia profesional sea clara y concisa. 
  • Nuestro primer objetivo a la hora de preparar el C.V es obtener una entrevista. 




Funciones del C.V

 • Presentarte a tu futuro empleador. 
 • Concentrar la atención durante la primera entrevista sobre los aspectos más importantes de tu personalidad y de tu recorrido académico y laboral. Puedes considerar como contacto laboral acciones de voluntariado o prácticas de ámbito social.
 • Recordar a tu futuro empleador los datos que mejor hablan de ti (después de la entrevista). De los puntos fuertes de tu biografía, tu C.V debe resaltar los que están en perfecta adecuación con la función que debes desempeñar en la empresa, pero sin mentir. Esto significa que a lo mejor debes modificar tu Curriculum dependiendo del puesto de trabajo al que te presentes. 



Cuando vayas a redactar el C.V, 
ponte en el lado del que lo lee. 

Un buen currículum no tiene porqué tener más de una o dos páginas por una cara, no escribas frases inútiles que no aporten nada y evita frases hechas y redundantes, expresa una idea en cada frase. 

Envía siempre un currículum original, evita las fotocopias, cuida su imagen y presentación: escríbelo a ordenador. No utilices tipos de letra exóticos ni colores raros y procura no utilizar un formato estándar del Word, demuestra que eres capaz de hacer algo más que los demás. Pasa el corrector ortográfico mil veces, cualquier falta es imperdonable. Si lo escribes en inglés pide a algún profesional que te lo revise, será una inversión que dará sus frutos. 

Refleja que reúnes las exigencias del puesto, resalta las características personales y profesionales (si has tenido contacto en algún tipo de práctica) que te hacen apto para el puesto. Es muy importante conocer la empresa para que quieres trabajar y así poder enfocar el C.V. a lo que tú puedas aportar a la empresa. Destaca tus cualidades pero nunca mientas. 




Un buen currículum debe estar bien estructurado.

Cada dato ha de estar en el apartado que le corresponde para que sea fácilmente localizable. Normalmente los apartados del currículum siguen el siguiente orden: 

Datos personales: 

• Nombre y apellidos 
• Fecha de nacimiento 
• Dirección: Calle, número, piso, ciudad, código postal 
• Teléfono de contacto 
• Dirección de correo electrónico (cuidado con tu dirección de email, que deje reflejado aspectos de tu nombre y apellidos)

Formación académica: 

Título obtenido, centro, ciudad y fecha inicio y fin. 
Normalmente, éste será el segundo apartado de tu currículum, justamente por detrás de los datos personales. Lo más frecuente es colocar los diferentes estudios en orden cronológico inverso, comenzando por los más recientes y acabando por los más lejanos. Sólo conviene indicar la escuela si se considera relevante por algún motivo (estancia en el extranjero, escuela internacional…) 

Formación Extra académica: 

Estudios complementarios o cursos que mejoran tu formación y tus habilidades. Hay que indicar el centro, el lugar y la fecha donde fueron realizados. No es aconsejable llenar el curriculum de cursos breves y poco recientes. Pon los que más se relacionen con el puesto. 

Formación profesional: 

Si no has tenido todavía contacto con el mundo laboral puedes indicar en este apartado algún tipo de práctica que hayas realizado y que refleje tu interés e iniciativa hacia el trabajo o servicio social.

Idiomas: 

Qué idiomas conoces y en qué grado los dominas, si los hablas y escribes. No mientas, te pueden hablar en el idioma que hayas puesto en el curriculum en mitad de la entrevista. 

Informática: 

Señala aquellos conocimientos informáticos que poseas: sistemas operativos, procesadores de texto, hojas de cálculo, bases de datos, diseño gráfico, internet, etc 

Otros datos de interés: 

Este apartado es opcional. En él puedes incluir otros datos interesantes destacar, pero difícilmente encuadrables en los apartados anteriores, tales como: carnet de conducir, vehículo propio, movilidad geográfica y laboral, etc. 

Ponle fecha a tu curriculum y recuerda: 

 • El CV debe ser claro, legible y estructurado.

 • Debe tener tres secciones: tus datos personales, aspectos importantes de tu educación y formación y tus experiencias y proyecciones laborales. 

 • Usa un buen papel, con letra clara y sin faltas de ortografía, esto demuestra profesionalismo y organización. 

 • No utilices muchos términos técnicos, dificultan la lectura del CV. 

 • No inventes actividades profesionales u extra-profesionales, los reclutadores la remarcan rápidamente. 

 • El CV no es una biografía. Escribe únicamente las experiencias que consideras importantes. 

 • Trata de ser creativo en la presentación.

 • Y en el caso de que tengas una gran experiencia, trata que tu CV esté contenido en una página. 


Más información y modelos en:



Trinidad Ortega Expósito y Adela Reina Estévez

Equipo de Orientación Profesional 



domingo, 27 de marzo de 2016

“Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales adormecidas”.


Santiago Ramón y Cajal: 
la figura más relevante de la ciencia española.


El padre de la Neurociencia nos avanzó lo que podríamos llamar el paradigma educativo cajaliano para el siglo XXI: 

“Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales adormecidas”. 
(Pere Brunsó Ayats)



Durante los años de colegio y de instituto, Santiago nunca se sintió cómodo en las aulas. Una disciplina severísima, y unos métodos pedagógicos fundamentados en el uso casi exclusivo de la memoria, no encajaban con su forma de enfrentarse a los nuevos conocimientos. Él necesitaba comprender y relacionar las nuevas ideas con las preexistentes, necesitaba enseñanzas basadas en la experiencia y que tuvieran aplicaciones prácticas, necesitaba maestros que hicieran despertar en él la curiosidad hacia sus asignaturas, pero poco de eso encontró.

Santiago Ramón y Cajal fue un niño díscolo y mal estudiante. No obstante, su infancia puede considerarse profundamente educadora, un milagro de la voluntad. A pesar de sus travesuras, el pequeño Santiago realiza una gigantesca obra de autoeducación. Si se suprimen sus diabluras infantiles no es posible explicar su obra científica. Asombro, actitud interrogativa ante la Naturaleza y revelación: he aquí los pasos del saber científico que le llevaron al premio Nobel de Medicina en 1906. 

Renunció a la propuesta de ser nombrado Ministro de Instrucción Pública: “Era quimera acometer la magna obra de nuestra elevación pedagógica”, según sus palabras y según Severo Ochoa (también premio Nobel): “Cajal fue un autodidacta, un genio que yo me complazco en comparar con hombres como Newton, Galileo, Pasteur y muchos otros que han descorrido el velo que ocultaba a nuestros ojos la visión de la naturaleza”. 

Su infancia, su juventud, y, sobre todo, su experiencia escolar no fueron las que habitualmente podrían atribuirse a un premio Nobel. Además de mostrar una curiosidad inmensa por la Naturaleza y sus enigmas, fue también un joven bastante rebelde, con una personalidad muy marcada, contraria al abuso, a la imposición y buscando siempre la satisfacción de sus aficiones y proyectos. En uno de sus libros, él mismo escribiría, un tanto jocosamente: “Quien no haya sido un poco salvaje en su infancia y adolescencia, corre mucho riesgo de serlo en su edad madura”. 

Cuando asistía a clase su comportamiento no era nada ejemplar: hablaba con sus compañeros, con los que se lanzaba papeles, garbanzos y judías; hacía caricaturas del maestro... y toda clase de travesuras. En la etapa de Educación Secundaria se encontró con una educación basada en la memorización; completamente contraria a su forma de aprender (comprensión en lugar de memorización). Cajal reconoce que su memoria no era del todo buena, que no era capaz (o no quería serlo) de retener en su mente los contenidos que se le presentaban arbitrariamente, aislados..., y como consecuencia era castigado por no repetir la lección con las palabras exactas del libro. De esta experiencia en Jaca, escribiría años después: "Mi cuerpo ocupaba un lugar en las aulas, pero mi alma vagaba continuamente por los espacios imaginarios"


Terminado el curso vuelve a Ayerbe, otro pueblo de Huesca, donde continua haciendo lo que más le gusta: experimentarPero, como consecuencia de un experimento un tanto gamberro (había destrozado una puerta con un cañón casero fabricado por él), es llevado a la cárcel del pueblo, donde pasará tres o cuatro días.

“Yo fui, durante el bachillerato, uno de los alumnos más indóciles, turbulentos y desaplicados"En el instituto convivían estudiantes de diferentes edades, y, como suele ser habitual, los alumnos menos cívicos de los cursos superiores menospreciaban a los más pequeños, que no tenían otra opción que resignarse a sufrir un trato más bien poco amable como le ocurrió a Santiago. De esta etapa de instituto es la siguiente anécdota: un día, paseando por Huesca, vio una tapia recién pintada en blanco, y no pudo resistirse a dibujar en ella. Realizó a tamaño natural las caricaturas de algunos de sus profesores, con la mala suerte de que pasaban por allí algunos alumnos que reconocieron en la pintura a uno de ellos, y empezaron a apedrear el dibujo a la vez que lanzaban palabras muy poco finas. Pero no quedó ahí la cosa, ya que en ese preciso momento apareció en persona dicho profesor, que contempló atónito la escena. El castigo no se hizo esperar..., y el suspenso tampoco. 

Ramón y Cajal obtuvo el título de Bachiller en Artes en septiembre de 1869, a los diecisiete años y en junio de 1873, con veintiún años, terminó la carrera y obtuvo el título de licenciado en Medicina. 

Posteriormente, tuvo que participar en la Guerra de los diez años (1868-1878) y lo hizo como médico militar. Murieron decenas de miles de personas y "sólo él pudo florecer en un desierto", como decía Severo Ochoa, el desierto científico que era España a finales del siglo XIX. Un desierto con escasez de medios y también de mentalidad investigadora y científica.

Ni la propia Universidad española parecía tener ambición ni confianza en crear una ciencia propia. Y el mismo Cajal sufrió el menosprecio de sus colegas: "¡Quién es Cajal para juzgar a los sabios extranjeros!", decían algunos profesores universitarios tras su primer trabajo de investigación, en 1880. Pero, ¿por qué se inicia Santiago en la práctica científica? La respuesta es sorprendente: En sus años de juventud, al consultar libros de Anatomía y de Fisiología no encuentra nombres de españoles en sus páginas. Ello le hace recapacitar sobre el maltrecho estado de la ciencia española y dedicarse a la investigación, llevado por lo que él mismo denominaría "patriotismo científico". A lo largo de su vida trabajaría como profesor e investigador en las universidades de Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid.

Por último una pequeña referencia a sus aficiones. Como él mismo relata en Mi infancia y juventud, durante la carrera tuvo tres "manías": la literaria, la gimnástica y la filosófica.

  • Escribió poesía, e incluso una novela fantástica. Pero en realidad se introdujo en el mundo literario con doce años, cuando entraba, desde el tejado de su casa, en el desván del vecino de Ayerbe, que tenía una fabulosa biblioteca. Para que no se diera cuenta, cogía los libros de uno en uno y los iba devolviendo. Ese verano leyó: Robinsón Crusoe, El Conde de Montecristo, Los tres mosqueteros, El Quijote, las novelas de Julio Verne, las comedias de Calderón, los versos de Quevedo, y una infinidad de libros más.
  • Su afición a la gimnasia se inició de una forma un tanto curiosa: Ante sus compañeros le gustaba presumir de que era el más forzudo de la clase, hasta que un alumno (un tanto cansado de sus bravuconadas) le retó a un pulso y venció.
  • Con el tiempo su afición por el culto al cuerpo fue disminuyendo, y, en cambio, se empezó a interesar por la filosofíaEsta evolución queda clara en sus palabras: "Aun en el terreno de la competición personal acabé por encontrar más meritorio reducir a un adversario con razones que con trompadas".

 Nobel de Medicina y Fisiología (1906) 


Fuentes bibliográficas:

  • Ruta Ramón y Cajal. Centro Cultural Ramón y Cajal (Valpalmas). Cuaderno Didáctico.
  • Pere Brunsó Ayats. Santiago Ramón y Cajal y la Instrucción Pública. Universidad de Barcelona.




viernes, 25 de marzo de 2016

Las conductas de riesgo en la adolescencia




"La adolescencia está caracterizada por una serie de conductas, tales cómo altos niveles de toma de riesgo, elevada exploración, búsqueda de sensaciones y novedades, conducta social, elevada actividad y conductas lúdicas que, probablemente, promueve la adquisición de las habilidades necesarias para la maduración y la independencia. 

Estas conductas características pueden ser en ocasiones negativas para el individuo, es el caso de la toma de riesgo, la cual tiene una importante relevancia en el incremento del Índice de mortalidad desde la temprana adolescencia a la adolescencia tardía,  donde se producen un alto porcentaje de suicidios, homicidios y accidentes. Afortunadamente, esta toma de riesgo es transitoria para la mayoría de los individuos.

Aunque peligrosa, la toma de riesgo durante la adolescencia puede tener algunos beneficios, permitiéndole al adolescente explorar la conducta adulta, para llevar a cabo tareas de desarrollo  normal, y desarrollar y expresar dominio de cambios jerárquicos asociados con ciertas conductas. Aquellos individuos que tienden a llevar a cabo conductas de riesgo, aseguran que se sienten más aceptados por sus iguales y perciben la toma de riesgo como un reforzamiento."

En investigaciones realizadas con adolescentes en Estados Unidos encontraron que más del 90 por ciento de los adolescente tienen acceso a Internet y que alrededor de la mitad de ellos usan sitios de redes sociales, como MySpace y Facebook. Un 54 por ciento de los perfiles contenía información sobre conductas arriesgadas; 24 por ciento se refería a conductas sexuales, 41 por ciento a abuso de sustancias y 14 por ciento publicó información sobre violencia. El Dr. Dimitri Christakis, autor principal del estudio y director del Centro de salud, conducta y desarrollo infantiles del Instituto de investigación pediátrica de Seattle advierte, "Necesitamos crear maneras de enseñar a los adolescentes y a sus padres a usar internet de manera responsable".

La doctora Moreno, profesora asistente de pediatría de la Universidad de Wisconsin en Madison, sugirió que los padres pidan a sus hijos que les muestren sus páginas de MySpace o Facebook. "Los adolescentes seguro se resistirán, como ante muchas cosas como las horas de llegar a casa", advirtió. "Algunos padres piensan que es una violación de la privacidad, como leer un diario, pero en realidad es algo público".

Esta consecución de conductas de riesgo se relaciona con el síndrome de
conducta problema, consistente en un serie de conductas de riesgo y un decremento asociado en el mantenimiento de conductas saludables (Spear, 2000). 

La Teoría de Conducta Problema (Jessor y Jessor, 1977; Jessor, 1993) nos ofrece subsidios más específicos para comprender el comportamiento del desarrollo adolescente. Este modelo abarca elementos (o sistemas) tales como cognición, aprendizajes, relaciones interpersonales y constructos intrapersonales en sus relaciones socio-psicológicas, buscando explicar el porqué los adolescentes presentan determinados comportamientos de riesgo. Éstos engloban conductas que representan riesgo para la salud personal, conductas relacionadas a la delincuencia y de desadaptación escolar.

La Teoría de la Conducta Problema propone que las interrelaciones de los factores de riesgo dentro de cada sistema establece la probabilidad de ocurrir ciertos comportamientos problema. Esta teoría contribuye para la identificación de un fenómeno que podemos entender como de covariación entre los comportamientos de riesgo, también conocido como síndrome de comportamientos problema. En este sentido, se puede pensar que los adolescentes que desarrollan un tipo de comportamiento problema tienen mayor probabilidad de presentar una serie de ellos.

Conforme estudios de Caffray y Schneider (2000), los adolescentes que tenían mayor experiencia en comportamientos de riesgo estaban inclinados a sufrir más influencias de motivadores afectivos para la ejecución de comportamiento, así como desarrollaban más estrategias cognitivas para minimizar el pensamiento a cerca de las consecuencias negativas conocidas del comportamiento. Estos resultados indican que la experiencia previa en una conducta anterior facilita actitudes más favorables a la realización del comportamiento de riesgo. La actitud, por lo tanto, está relacionada con diversos factores, entre ellos podemos considerar que la conducta pasada tiene una fuerte relación con el comportamiento posterior. Asumimos que el éxito (o fracaso) en la realización de comportamientos de riesgo anteriores promueve la ilusión de invulnerabilidad y aumenta la probabilidad de ejecución del comportamiento posterior.

Las conductas de asunción de riesgo han sido siempre atribuidas a los cambios hormonales que ocurren en este período. Aunque varios estudios han podido determinar que el papel que desempeñan sobre la conducta adolescente es mínima. Por ello, y gracias a estudios científicos, la mirada se centra en los cambios neurológicos como influyentes en el surgimiento y mantenimiento de dichas conductas.

Hoy día sabemos que durante la adolescencia sigue habiendo desarrollo de algunas regiones cerebrales. Esto es apoyado por técnicas de resonancia magnética, que nos permiten observar una maduración tardía de ciertas regiones, principalmente en la corteza prefrontal.  Lo que los estudios revelan son un aumento de sustancia gris en un período prepubertad, seguido de un descenso durante la adolescencia, siguiendo una secuencia desde la corteza occipital a la corteza frontal. A su vez, el aumento progresivo de sustancia blanca durante dicho período, indica la mielinización tanto de las conexiones prefrontales como de las vías que las unen a otras zonas cerebrales (Oliva Delgado, 2007). 

Este desarrollo adolescente de la corteza prefrontal es muy importante, ya que dicha región está implicada en la autorregulación de la conducta y actúa como soporte de la función ejecutiva, pudiendo establecer una asociación entre el proceso de desarrollo cerebral y las conductas características de la adolescencia, como son la asunción de riegos y la búsqueda de novedades.

La inmadurez que posee el lóbulo frontal adolescente, hace que sean más vulnerables a cometer errores en el proceso cognitivo de planificación y formulación de estrategias, que requiere de una memoria de trabajo, pero ésta no ha completado su desarrollo aún durante la adolescencia. Además, dicha inmadurez va a influir en el error de perseverancia, que se pueden observar en la realización de aquellas tareas en las que una regla aprendida debe de ser modificada para ajustarla a las nuevas circunstancias, o a la interrupción de la conducta una vez alcanzado el objetivo. La capacidad para controlar e inhibir respuestas irrelevantes o inadecuadas va a depender igualmente de funciones también relacionadas con la corteza prefrontal, como la atención sostenida, aún en proceso de desarrollo durante la adolescencia.




Fuentes:


María Jesús Espárraga García

Máster en Salud Mental 2010-2011

Universidad de Almería/ Universitat Rovira i Virgili

http://repositorio.ual.es:8080/jspui/bitstream/10835/1094/2/PDF.pdf



Sheila Gonçalves Câmara

Jorge Castellá Sarriera

Comportamientos de riesgo entre jóvenes: el síndrome de la conducta problema




Los adolescentes divulgan conductas de riesgo en las redes sociales de internet
Dimitri A. Christakis, MD, MPH
Pediatrics-Inpatient
On staff since April 1998
Children's Title: Director, Center for Child Health, Behavior and Development