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sábado, 29 de julio de 2017

Enseñar, una de las capacidades humanas más específicas



“Saber que enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción”

Paulo Freire.








En la actualidad, tenemos bastantes datos de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando aprendemos, pero no tantos de cómo enseñar. El cerebro es la estructura viva más compleja del ser humano. Esta estructura pone límites a los aprendizajes, determinando lo que se puede aprender, en qué momentos y con qué rapidez. Por esta razón, es preciso explicar y comprender los procesos cerebrales de la memoria, las emociones y los sentimientos que están en la base de los aprendizajes. La comprensión de estos procesos podría transformar las estrategias pedagógicas y generar programas adecuados a las características de las personas y sus necesidades.


Los aprendizajes y enseñanzas, la transmisión cultural y la educación son naturales en el hombre.

Desde los "homo sapiens" se han ido desarrollando procesos cognitivos que han permitido al ser humano ser capaz de ponerse en el lugar mental del otro, aprendiendo no sólo del otro, sino a través del otro. Esta evolución de las capacidades cognitivas ha posibilitado las diversas formas de aprendizaje cultural, la creación de herramientas y artefactos cada vez más innovadores y creativos, así como las tradiciones culturales. Con la capacidad cognitiva-social, el ser humano ha llegado a comprender la comunicación interpersonal y la interacción social.

En relación con los procesos de enseñanza-aprendizaje, estas capacidades adquiridas por el ser humano han permitido el desarrollo de las relaciones interpersonales. En el proceso de enseñar y aprender hay una intercomunicación continua en la que podemos interpretar el comportamiento del otro, suponiendo que tiene estados mentales, como opiniones, creencias, deseos, intenciones, intereses, sentimientos. El cerebro dispone de redes neurales especializadas, que nos permiten crear ingeniosas hipótesis sobre cómo opera la mente de otras personas. A partir de estas hipótesis anticipamos y predecimos con acierto las conductas de los demás. Nacemos con "universales cognitivos" que se basan en módulos o sistemas neuronales, congénitamente dispuestos para formar representaciones mentales de los objetos, las personas, el lenguaje, las matemáticas y las relaciones espaciales.

Además, es importante destacar el papel de las llamadas neuronas espejo que forman parte de un sistema de redes neuronales que posibilita la percepción-ejecución-intención-emoción. Cuando una persona ve a otra realizar una acción, se provoca en el cerebro del observador la acción equivalente, evocando a su vez la intención con ella asociada. Somos criaturas sociales y nuestra supervivencia depende de entender las intenciones y emociones que traducen las conductas manifiestas de los demás.

Por estas razones, en "el arte de enseñar" tenemos como meta "crear posibilidades". Potenciar los propios pensamientos, sentimientos y comportamientos de la persona que aprende. Tenemos que transmitir conocimientos de la manera que el alumno los pueda hacer propios. Para ello, el profesor tiene que ponerse en la mente del alumno, inferir su nivel de conocimientos, sus preocupaciones e intereses, suponer lo que el alumno ya sabe, y lo que quizá desee saber. Ponemos en juego un conjunto de estrategias para lograr una comunicación eficaz: queremos llamar la atención del alumno en nuestro mensaje, porque lo consideramos importante; utilizamos variados recursos para hacerlo de forma interesante; sobre la marcha, continuamente hacemos inferencias sobre si entienden e interesa; introducimos modificaciones en el curso de la acción para mejorarla; nos sentimos más o menos satisfechos con lo realizado. La capacidad para interpretar adecuadamente la mente del alumno y actuar en consecuencia resulta esencial en la tarea de profesor.


Fuente de información:

Emilio García García. Desarrollo de la mente: Filogénesis, Sociogénesis y Ontogénesis. Departamento de Psicología Básica. Procesos Cognitivos.
Universidad Complutense. Madrid. Maceiras, M. y Méndez, L. (Coordinadores). Ciencia e investigación en la sociedad actual. Salamanca: Editorial San Esteban, 2010.

Más información sobre neuronas espejo: Uríbarri Bilbao, Gabino; Cortina Orts, Adela; Triviño Mosquera, Mónica; y otros. Neurociencia, neuroética y biética. pág. 57 


La mente humana tiene capacidades metacognitivas

"La metacognición se refiere al conocimiento y control de la cognición. La capacidad de reflexión, de volver sobre sí misma y tomarse como objeto de conocimiento y mejora." 




Antes de introducirnos en el término de metacognición conviene hacer una referencia sobre: ¿qué es la cognición? ¿cuál es la diferencia entre cognición y metacognición?

La cognición hace referencia al funcionamiento intelectual de la mente humana e implica tener algunas habilidades o capacidades cognitivas. La cognición es la facultad, consciente o inconsciente, de tomar la información que se recibe, y procesarla en base a conocimientos previamente adquiridos. Los procesos cognitivos están altamente relacionados con los procesos mentales de percibir, recordar, creer o desear.

Por otro lado, la metacognición se refiere a la conciencia y al control consciente de estas habilidades cognitivas. Las capacidades metacognitivas controlan, dirigen, mejoran y aplican la resolución de problemas sobre las capacidades cognitivas. Podemos destacar: la meta-percepción, la meta-atención, la meta-memoria y la meta-comprensión.

Uno de los procesos cognitivos que llevamos a cabo durante toda nuestra vida es el proceso de aprendizaje. Mientras las estrategias cognitivas inciden directamente en los procesos de aprendizaje (cognición), las estrategias metacognitivas permiten observar, controlar y evaluar la marcha de tales procesos (metacognición), así como aplicarlos a nuevas situaciones. La relación, por tanto, entre ambos niveles, en principio, resulta clara: la metacognición es requisito de la cognición eficaz porque se superpone como control regulador antes (planificación), durante (supervisión) y después (evaluación) de la actividad cognitiva como tal. Por tanto, la metacognición es una adquisición adaptativa de la mente humana que nos capacita para conocer los procesos cognitivos, motivacionales y emocionales sobre las propias capacidades y limitaciones, comportamientos y valoraciones.  

Hay una diferenciación dimensional clara entre lo que sería el conocimiento de los aspectos sobre la persona, la tarea-estrategia y el contexto y, el control de la actividad cognitiva: la planificación, la supervisión y la evaluación. 

La metacognición entendida como control se refiere a los procesos de autorregulación utilizados por una persona en situaciones de aprendizaje y resolución de problemas. El término de metacognición fue introducido en la década de los 70 por Flavell. Su primera definición del concepto “metacognición” incluía los siguientes componentes (Flavell, 1976: 232):

  • Conocimiento de los procesos cognitivos de uno mismo.
  • Control y regulación de estos procesos.
  • Desarrollo u orientación en función a una meta u objetivo concreto.

”Metacognición se refiere al conocimiento de uno mismo respecto de los propios procesos cognitivos y sus productos o a cualquier cosa relacionada con ellos, por ejemplo, las propiedades de la información o los datos relevantes para el aprendizaje… Metacognición se refiere, entre otras cosas, al control activo y a la consecuente regulación y orquestación de estos procesos en relación con los objetos de conocimiento a los que se refieren, normalmente al servicio de alguna meta concreta u objetivo” (Flavell, 1976: 232).

Por lo tanto, la metacognición hace referencia a la capacidad del sujeto de comprender la forma en la que piensa y aprende, con el fin de obtener mejores resultados. Las estrategias metacognitivas nos capacitan para generalizar nuestros conocimientos específicos aprendidos en un contexto e inferir estos conocimientos a  otras áreas distintas de la aprendida. Además, nos ayudan a discernir entre lo que conocemos y lo que no conocemos. También, nos permite controlar los procedimientos de obtención y comprensión de la nueva información y dar conciencia sobre la tarea que se va a realizar.

Las capacidades para reflexionar sobre nuestros propios procesos mentales tienen importantes implicaciones educativas. Los aspectos cognitivos y metacognitivos del funcionamiento estratégico, suponen una dinámica interactiva que determina las posibilidades y las limitaciones del aprendizaje. 

Para finalizar, otro aspecto muy importante en el aprendizaje dentro del plano interno o personal que es el factor afectivo-motivacional: la actitud estratégica. De nada sirve que alguien conozca cómo conducirse estratégicamente para ser eficaz en el aprendizaje si no está motivado para hacerlo así. 


Fuentes bibliográficas:

Lopez Aloso, C. y Matesanz del Barrio, M. (Eds) (2009). Las plataformas de aprendizaje. Del mito a la realidad. Madrid: Biblioteca Nueva. pp. 21-44.
Mayor, J., Suengas, A., y González-Marqués, J. (1993). Estrategias Metacognitivas. Aprender a aprender y aprender a pensar. Ed. Síntesis Psicología. Madrid.
Flavell, J. H. (1976). Metacognitive aspects of problem solving. En: L. B. Resnik (ed.). The nature of intelligence (pp. 231-235). Hillsdale, N.J.: Erlbaum.



jueves, 11 de agosto de 2016

¿Cómo afecta la práctica de mindfulness al cerebro?


Al hablar de Mindfulness es necesario hacer referencia a las técnicas de meditación orientales, Vipassana y meditación Zen, que son prácticas habituales dentro del budismo. 


Jon Kabat-Zinn (1990), el autor probablemente más reputado internacionalmente en mindfulness, lo define como “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. El término inglés midfulness se traduciría al español como atención plena o conciencia plena. A su vez mindfulness es la traducción de una antigua palabra india, Sati, que significa conciencia, atención y recuerdoLa experiencia de mindfulness guarda relación con el hecho de estar en contacto, de examinar quién somos, de cuestionar nuestra visión del mundo y de cultivar la capacidad de apreciar plenamente cada momento de la vida (Kabat-Zinn, 1994).

La inclusión de la práctica de mindfulness en la psicoterapia occidental obedece a la necesidad de ampliar y optimizar los enfoques terapéuticos existentes para reducir la vulnerabilidad cognitiva al estrés y las respuestas emocionales negativas. Según diversos estudios, mindfulness da cuenta de enormes beneficios, tanto para vivir una vida satisfactoria, como para ayudar a afrontar problemas físicos y psicológicos. La mayoría de los autores señalan que para comprender el significado de mindfulness la clave es la práctica; no hay otra forma de conocer cómo puede transformar la vida y la relación con el miedo, la ansiedad, la depresión o el pánico (Brantley, 2010). Supone asumir un compromiso, disponer de la energía y disciplina suficiente para practicar, prestando una cuidadosa atención con actitud cordial y sin juicio previo. Durante la práctica se aprende a centrar la atención evitando sentimientos, sensaciones y pensamientos que nos aparten del presente.



¿Cuáles son los componentes fundamentales de midfulness?

·    1- La atención plena, no es un fenómeno exclusivamente cognitivo, sí se caracteriza por dos componentes de ese carácter, el cultivo de la atención y de la concentración (Simón, 2007). Entre las propuestas realizadas, Bishop et al. (2002) proponen un modelo muy exhaustivo que incluye los siguientes componentes: autorregulación de la atención y orientación hacia las propias experiencias en el momento presente, caracterizada por curiosidad, apertura y aceptación. Para ello es necesario cultivar las siguientes habilidades:

o  Atención sostenida: se refiere a la capacidad de mantener un estado de vigilancia durante periodos prolongados de tiempo.
o Cambio atencional: consiste en llevar la atención a la respiración cuando se reconocen los pensamientos, sentimientos o sensaciones. 
o  No elaborar pensamientos, sentimientos y sensaciones a medida que surjan. No se trata de suprimirlos sino de que al considerarlos objetos de observación no capten totalmente la atención y, una vez que son reconocidos, se dirija la atención nuevamente a la respiración y se evite la elaboración de esos pensamientos, sentimientos y sensaciones.

2- La orientación hacia la experiencia, se inicia con el compromiso de mantener una actitud de curiosidad, abriendo la mente a la detección de cada uno de los pensamientos, sentimientos y sensaciones que surjan, permitiéndolos de forma que se reduzcan las estrategias que se usan para evitar tales aspectos.

Estos componentes se pueden resumir en cuatro ideas:

  • Atención orientada al presente.
  • Aceptación radical de cualquier experiencia, sin evaluación ni juicio previo.
  • Apertura a la experiencia sin elaborar los contenidos de pensamientos que se observan.
  • Intencional, que supone elegir de forma activa en que implicarse. 



¿Cómo afecta la práctica de mindfulness al cerebro?



Desde la neurociencia se proponen vías de mediación neurobiológicas como cambios neurofuncionales (Fletcher et al., 2010). 
La investigación en neurociencia en el campo de la meditación está poniendo de manifiesto cómo los procesos de prestar atención intencionalmente, cultivar actitudes internas de aceptación y no emisión de juicios y el establecimiento de actitudes de benevolencia hacia uno mismo y los demás pueden modificar la actividad cerebral, incluyendo procesos perceptivos, procesos cognitivos superiores y procesos de regulación emocional (Cahn y Polich, 2006; Siegel, 2007). De hecho, ha sido posible mostrar cómo el entrenamiento sistemático en mindfulness en una situación real produjo cambios observables en la fisiología cerebral, principalmente a través de la activación prefrontal, asociada con emocionalidad positiva. 

La regulación de emociones ocurre gracias a la acción de un circuito que, desde las regiones medial y ventrolateral del córtex prefrontalejerce su control sobre las áreas donde se procesan y activan nuestras emociones, como la amígdala..
Un estudio realizado por Herwig y colaboradores (2010) refleja que la actividad de la amígdala se atenua atenuación del arousal y la intensidad emocional- cuando los sujetos experimentales llevaban a cabo una tarea en la que debían tomar conciencia de sus estados emocionales, situación que puede correlacionarse con sujetos que practican midfulness. 

En las investigaciones sobre la influencia de la meditación en la regulación de la ansiedad destacan Ives-Deliperi y colaboradores (2013), encontraron que el entrenamiento en mindfulness produce disminuciones en la ansiedad experimentada por personas con trastorno bipolar, correspondiendose con una mayor activación de algunas áreas del córtex prefrontal medial. Otros investigadores han hallado que el alivio de la ansiedad resultante de la práctica de la meditación estaría conectado con activaciones en el córtex cingulado anterior, el córtex prefrontal ventromedial y la ínsula anterior.

Por otro lado, la investigación sobre los efectos reguladores del sistema nervioso autónomo muestra resultados prometedores. Parece que el efecto de la práctica de mindfulness produce una activación parasimpática mayor que la producida por un entrenamiento en relajación progresiva (Ditto et al., 2006). Además, la práctica específica de la meditación por exploración corporal mediante mindfulness antes del abordaje de una situación de estrés, parece tener un efecto regulatorio sobre la respuesta del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal ante el estrés, produciendo en él una respuesta de rango normal (Greeson et al., 2001). Así mismo, algunos datos indican que la meditación y el mindfulness tiene un efecto inductor un estado de relajación psicofisiológico, caracterizado por un estado aminorado de alerta, baja reactividad a estímulos internos y externos, y un patrón reducido de arousal psicofisiológico (Berson y Klipper, 1975).

Una de las formas en las que el mindfulness promueve la toma de conciencia y el distanciamiento frente a los estados emocionales aversivos es mediante su "etiquetamiento"Un estudio ha analizado cómo se comporta el cerebro de personas con altos y bajos niveles de mindfulness cuando se enfrentan a la tarea de etiquetar imágenes que representan estados emocionales negativos. Creswell y su equipo  (2007) encontraron que en los participantes con altos niveles de mindfulness se observaba una fuerte asociación inversa entre la activación de algunas áreas del córtex prefrontal y la amígdala durante la tarea de etiquetado emocional, que no fue observada en aquellos que presentaban bajos niveles de mindfulness. Este resultado apuntaría a que el mindfulness se asocia a una mayor eficacia en control de la actividad de la amígdala por parte del córtex prefrontal cuando el sujeto desarrolla una tarea de identificación de emociones.



¿Qué aporta la psicología cognitiva sobre la práctica de mindfulness?

Desde la ciencia cognitiva se proponen mecanismos cognitivos mediadores como la conciencia metacognitiva (Teasdale et al., 2002), procesos de repercepción (Shapiro et al., 2006) o mediadores atencionales como la modulación del foco atencional (Carmody, 2009). Las prácticas entrenadas en midfulness (intención, atención y actitud) conducen a un incremento de la disposición hacia el estado de midfulness, es decir, hacia una mayor claridad y objetividad a la hora de acercarnos a las experiencias internas y externas momento a momento. La práctica de mindfulness incrementa la habilidad para mantener de forma estable un foco de atención intencional, en contraposición con el automatismo desencadenado por la reactividad emocional.
En el estudio realizado por Jha A.P. y colaboradores (2010) sobre la memoria de trabajo un tipo de memoria de corto plazo en la que interviene la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas- se analizó el impacto de un programa de entrenamiento en mindfulness sobre la capacidad de la memoria de trabajo y la experiencia afectiva. El funcionamiento de la memoria de trabajo es clave en el afrontamiento de situaciones de alta demanda cognitiva –como ocurre en el estrés- y en la regulación de emociones. La memoria de trabajo tiene una capacidad limitada y el esfuerzo de regulación emocional puede agotarla, produciendo respuestas inadecuadas. En esta investigación se encontró que la práctica de mindfulness mejoraba la capacidad de la memoria de trabajo, lo que a su vez explicaba el menor nivel de afectividad negativa presente en los participantes que habían sido entrenados en ella. 

Para finalizar, la evidencia sugiere que la práctica de mindfulness puede impactar positivamente conductas de salud a través de sus efectos cognitivos, afectivos y psicofisiológicos; además, se asocia con una mayor flexibilidad conductual en condiciones que con anterioridad  producían una rigidez conductual desadaptativa, por ejemplo, en conductas de evitación fóbicas y otro dato a destacar es el análisis de mecanismos neurobiológicos como la neurotransmisión y la actividad hormonal, algunos estudios apuntan a cambios en los niveles de dopamina, serotonina, melatonina, cortisol y norepinefrina que estarían asociados a la meditación.




Lo que sí podemos afirmar es que la práctica de mindfulness puede ser altamente beneficiosa en términos de bienestar subjetivo: "una vida más plena y centrada en el aquí y ahora". 





Fuentes de Información: 

Mª ÁNGELES RUIZ FERNÁNDEZ, MARTA ISABEL DÍAZ GARCÍA y ARABELLA VILLALOBOS CRESPO. Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales, Ed. Desclée De Brouwer, UNED. Tercera Edición 2013.
ISBN: 978-84-330-2535-7

Se citan en el manual: 

  1. KabaT-Zinn, J. (1994). Wherever you go, there you are: mindfulness meditation in every day life. NY: Hiperion.
  2. KabaT-Zinn, J. (1990). Full catastrophe living. How to cope with stress, pain and illnesusing mindfulnessmeditation. NY: Piadkus.
  3. Brantley. J. (2007). Calming your anxious mind. Oakland CA, New Harbinger Publications. (Traducción al castellano: Calmar la ansiedad. Barcelona: Oniro, 2010).
  4. Bishop, S.R. (2002). What do we really know about Mindfulness-Based Stress Reduction? Psychosomatic Medicine, 64, 35-43.
  5. Simón,V. (2007). Mindfulness y Neurobiología. Revista de Psicoterapia 66/67,5-30.
  6. Fletcher, L.B., Shoendoerf, B. y Hayes, S.C. (2010). Searching for mindfulness in the brain: A process-oriented approach to examining the neural correlates of mindfulness. Mindfulness, 1, 41-63.
  7. Siegel, D.J. (2007). The mindful brain: Reflection and attunement in the cultivation of well-being. NY: W.W. Norton.
  8. Cahn, B.R. y Polich, J. (2006). Meditation states and traits:EEG, ERP, and neuroimaging studies. Psychological Bulletin, 132, 180-211.
  9. Teasdale, J.D. (1988). Cognitive vulnerability to persistent depression. Cognition and Emotion, 2, 247-274.
  10. Carmody, J. (2009). Evolving conceptions of mindfulness in clinical settings. Journalof Cognitive Psychotherapy, 23, 270-280.
  11. Shapiro, S.L., Carlson, L.E., Astin, J.A. y Freedman, B. (2006). Mechanisms of mindfulness. Journal of Clinical Psychology, 62, 373-386.
  12. Ditto, B., Eclache, M. y Goldman, N. (2006). Short term autonomic and cardiovascular effects of mindfulness body scan meditation. Annals of Behavioral Medicine,32, 227-234.
  13. Gresson, J.M., Rosenzweig, S., Vogel, W.H. y Brainard, G.C. (2001). Mindfulness meditation and stress physiology in medical students. Psychosomatic Medicine, 63, 158.
  14. Benson, H. y Klipper, M.Z. (1975). The relaxation response. NY: Harper Collins. 


Otras fuentes:


  • Jha, A. P., Stanley, E. A., Kiyonaga, A., Wong, L., & Gelfand, L. (2010). Examining the protective effects of mindfulness training on working memory capacity and affective experience. Emotion, 10(1), 54.
  • Herwig, U., Kaffenberger, T., Jäncke, L., & Brühl, A. B. (2010). Self-related awareness and emotion regulation.Neuroimage, 50(2), 734-741.
  • Ives-Deliperi, V. L., Howells, F., Stein, D. J., Meintjes, E. M., & Horn, N. (2013). The effects of mindfulness-based cognitive therapy in patients with bipolar disorder: a controlled functional MRI investigation. Journal of affective disorders, 150(3), 1152-1157.
  • Creswell, J. D., Way, B. M., Eisenberger, N. I., & Lieberman, M. D. (2007). Neural correlates of dispositional mindfulness during affect labeling. Psychosomatic Medicine, 69(6), 560-565.







jueves, 19 de julio de 2012

Los jugadores de videojuegos de acción mejoran sus habilidades de atención, cognición, sensoriales y espaciales




Las investigaciones, llevadas a cabo por la investigadora Daphne Bavelier en la Universidad de Rochester (Estados Unidos) y en la Universidad de Ginebra (Suiza) durante la última década constatan que los jugadores de videojuegos de acción mejoran sus habilidades de atención, cognición, sensoriales y espaciales.

Las mejoras no duran únicamente unos pocos días, "sino también meses y años", ha asegurado Daphe Bavelier, en campos como la agudeza visual, la toma de decisiones, el nivel de atención y el cambio de tarea, algo que los investigadores han contrastado midiendo la exactitud y el tiempo de reacción para cada ítem.

Los científicos compararon además a jugadores de videojuegos de acción con jugadores de otro tipo de videojuegos, y comprobaron como en el primer caso demostraron ser mejores en el seguimiento de varios objetos a la vez, en la búsqueda con más eficacia de un objetivo en un entorno abarrotado, en el procesado con mayor precisión de imágenes fugaces, en la discriminación de detalles de forma más rápida, en el cambio de tareas de forma más flexible y en el mantenimiento de la atención.

Por todo ello, esta investigadora asegura que este tipo de pasatiempo mejora el proceso de inferencia, ayudando a filtrar el entorno de una manera orientada a un objetivo.

El equipo de la investigadora ha medido directamente el control de atención y el filtrado de distracción mediante imágenes del cerebro, y ha hallado además cambios en el circuito frontoparietal, una red utilizada para la búsqueda eficiente, la acción dirigida a una meta y el filtrado de atención del medio ambiente.

"Un mayor control de la atención produce un efecto goteo en muchos aspectos diferentes de comportamiento, incluyendo la agudeza visual", ha añadido, lo que ha llevado a los investigadores a desarrollar un juego de acción para rehabilitar a pacientes ambliopes (ojo perezoso u ojo vago) para que recuperen la percepción de profundidad.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:



Biomedicina y Salud: Psiquiatría
Daphne Bavelier, neurocientífica de la Universidad de Rochester (EE UU)
VIII Congreso de la Federación de Sociedades Europeas de Neurociencias (Fens) Barcelona, julio 2012
http://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Los-videojuegos-de-accion-entrenan-la-atencion-y-la-toma-de-decisiones


lainformacion.com

http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/investigacion/los-videojuegos-de-accion-mejoran-diversas-funciones-cerebrales_INlEPUXr9WUPgw2MCpW845/