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domingo, 27 de marzo de 2016

“Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales adormecidas”.


Santiago Ramón y Cajal: 
la figura más relevante de la ciencia española.


El padre de la Neurociencia nos avanzó lo que podríamos llamar el paradigma educativo cajaliano para el siglo XXI: 

“Es preciso sacudir enérgicamente el bosque de las neuronas cerebrales adormecidas”. 
(Pere Brunsó Ayats)



Durante los años de colegio y de instituto, Santiago nunca se sintió cómodo en las aulas. Una disciplina severísima, y unos métodos pedagógicos fundamentados en el uso casi exclusivo de la memoria, no encajaban con su forma de enfrentarse a los nuevos conocimientos. Él necesitaba comprender y relacionar las nuevas ideas con las preexistentes, necesitaba enseñanzas basadas en la experiencia y que tuvieran aplicaciones prácticas, necesitaba maestros que hicieran despertar en él la curiosidad hacia sus asignaturas, pero poco de eso encontró.

Santiago Ramón y Cajal fue un niño díscolo y mal estudiante. No obstante, su infancia puede considerarse profundamente educadora, un milagro de la voluntad. A pesar de sus travesuras, el pequeño Santiago realiza una gigantesca obra de autoeducación. Si se suprimen sus diabluras infantiles no es posible explicar su obra científica. Asombro, actitud interrogativa ante la Naturaleza y revelación: he aquí los pasos del saber científico que le llevaron al premio Nobel de Medicina en 1906. 

Renunció a la propuesta de ser nombrado Ministro de Instrucción Pública: “Era quimera acometer la magna obra de nuestra elevación pedagógica”, según sus palabras y según Severo Ochoa (también premio Nobel): “Cajal fue un autodidacta, un genio que yo me complazco en comparar con hombres como Newton, Galileo, Pasteur y muchos otros que han descorrido el velo que ocultaba a nuestros ojos la visión de la naturaleza”. 

Su infancia, su juventud, y, sobre todo, su experiencia escolar no fueron las que habitualmente podrían atribuirse a un premio Nobel. Además de mostrar una curiosidad inmensa por la Naturaleza y sus enigmas, fue también un joven bastante rebelde, con una personalidad muy marcada, contraria al abuso, a la imposición y buscando siempre la satisfacción de sus aficiones y proyectos. En uno de sus libros, él mismo escribiría, un tanto jocosamente: “Quien no haya sido un poco salvaje en su infancia y adolescencia, corre mucho riesgo de serlo en su edad madura”. 

Cuando asistía a clase su comportamiento no era nada ejemplar: hablaba con sus compañeros, con los que se lanzaba papeles, garbanzos y judías; hacía caricaturas del maestro... y toda clase de travesuras. En la etapa de Educación Secundaria se encontró con una educación basada en la memorización; completamente contraria a su forma de aprender (comprensión en lugar de memorización). Cajal reconoce que su memoria no era del todo buena, que no era capaz (o no quería serlo) de retener en su mente los contenidos que se le presentaban arbitrariamente, aislados..., y como consecuencia era castigado por no repetir la lección con las palabras exactas del libro. De esta experiencia en Jaca, escribiría años después: "Mi cuerpo ocupaba un lugar en las aulas, pero mi alma vagaba continuamente por los espacios imaginarios"


Terminado el curso vuelve a Ayerbe, otro pueblo de Huesca, donde continua haciendo lo que más le gusta: experimentarPero, como consecuencia de un experimento un tanto gamberro (había destrozado una puerta con un cañón casero fabricado por él), es llevado a la cárcel del pueblo, donde pasará tres o cuatro días.

“Yo fui, durante el bachillerato, uno de los alumnos más indóciles, turbulentos y desaplicados"En el instituto convivían estudiantes de diferentes edades, y, como suele ser habitual, los alumnos menos cívicos de los cursos superiores menospreciaban a los más pequeños, que no tenían otra opción que resignarse a sufrir un trato más bien poco amable como le ocurrió a Santiago. De esta etapa de instituto es la siguiente anécdota: un día, paseando por Huesca, vio una tapia recién pintada en blanco, y no pudo resistirse a dibujar en ella. Realizó a tamaño natural las caricaturas de algunos de sus profesores, con la mala suerte de que pasaban por allí algunos alumnos que reconocieron en la pintura a uno de ellos, y empezaron a apedrear el dibujo a la vez que lanzaban palabras muy poco finas. Pero no quedó ahí la cosa, ya que en ese preciso momento apareció en persona dicho profesor, que contempló atónito la escena. El castigo no se hizo esperar..., y el suspenso tampoco. 

Ramón y Cajal obtuvo el título de Bachiller en Artes en septiembre de 1869, a los diecisiete años y en junio de 1873, con veintiún años, terminó la carrera y obtuvo el título de licenciado en Medicina. 

Posteriormente, tuvo que participar en la Guerra de los diez años (1868-1878) y lo hizo como médico militar. Murieron decenas de miles de personas y "sólo él pudo florecer en un desierto", como decía Severo Ochoa, el desierto científico que era España a finales del siglo XIX. Un desierto con escasez de medios y también de mentalidad investigadora y científica.

Ni la propia Universidad española parecía tener ambición ni confianza en crear una ciencia propia. Y el mismo Cajal sufrió el menosprecio de sus colegas: "¡Quién es Cajal para juzgar a los sabios extranjeros!", decían algunos profesores universitarios tras su primer trabajo de investigación, en 1880. Pero, ¿por qué se inicia Santiago en la práctica científica? La respuesta es sorprendente: En sus años de juventud, al consultar libros de Anatomía y de Fisiología no encuentra nombres de españoles en sus páginas. Ello le hace recapacitar sobre el maltrecho estado de la ciencia española y dedicarse a la investigación, llevado por lo que él mismo denominaría "patriotismo científico". A lo largo de su vida trabajaría como profesor e investigador en las universidades de Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid.

Por último una pequeña referencia a sus aficiones. Como él mismo relata en Mi infancia y juventud, durante la carrera tuvo tres "manías": la literaria, la gimnástica y la filosófica.

  • Escribió poesía, e incluso una novela fantástica. Pero en realidad se introdujo en el mundo literario con doce años, cuando entraba, desde el tejado de su casa, en el desván del vecino de Ayerbe, que tenía una fabulosa biblioteca. Para que no se diera cuenta, cogía los libros de uno en uno y los iba devolviendo. Ese verano leyó: Robinsón Crusoe, El Conde de Montecristo, Los tres mosqueteros, El Quijote, las novelas de Julio Verne, las comedias de Calderón, los versos de Quevedo, y una infinidad de libros más.
  • Su afición a la gimnasia se inició de una forma un tanto curiosa: Ante sus compañeros le gustaba presumir de que era el más forzudo de la clase, hasta que un alumno (un tanto cansado de sus bravuconadas) le retó a un pulso y venció.
  • Con el tiempo su afición por el culto al cuerpo fue disminuyendo, y, en cambio, se empezó a interesar por la filosofíaEsta evolución queda clara en sus palabras: "Aun en el terreno de la competición personal acabé por encontrar más meritorio reducir a un adversario con razones que con trompadas".

 Nobel de Medicina y Fisiología (1906) 


Fuentes bibliográficas:

  • Ruta Ramón y Cajal. Centro Cultural Ramón y Cajal (Valpalmas). Cuaderno Didáctico.
  • Pere Brunsó Ayats. Santiago Ramón y Cajal y la Instrucción Pública. Universidad de Barcelona.




jueves, 11 de febrero de 2016

El programa KiVa ha conseguido resolver el acoso escolar en sus centros educativos.


Su nombre proviene de las palabras finlandesas,
  kiusaamisen vastainen (contra el acoso). 

El programa KiVa tuvo éxito en Finlandia gracias a la aprobación por parte del gobierno de considerar el acoso escolar un problema principal y grave en las escuelas. En el año 2006, El ministerio de Educación de Finlandia aceptó el Bullying como problema principal en las escuelas, y realizó un contrato con la Universidad de Turku, para el desarrollo y evaluación de un programa capaz de convertirse en un fuerte sistema antiBullying para las escuelas.”


"En el programa han participado más de 1400 escuelas desde entonces y, en la actualidad, está implantado en el 90% de los colegios. De hecho, se calcula que, desde su puesta en marcha, el problema se ha reducido en un 79%."

El motivo principal del éxito, aparte de la aprobación del acuerdo del gobierno con la universidad, vino a raíz de ver la ineficacia de mantener tan sólo un marco legal para combatir el acoso.

Esta filosofía de resolución de conflictos tiene en cuenta dos facetas que acaban obteniendo el resultado de minimizar el problema social, y son: 
  • Las acciones universales (la concienciación de las personas ante el problema social; una visión sobre qué efectos tiene el sentirse excluido y qué consecuencias se obtienen de tales actos).
  • La intervención ante los problemas directos entre la víctima y el acosador mediante la mediación
Las dos partes son esenciales para comprender la naturaleza del programa, y juegan un papel esencial en la resolución del acoso escolar.

En KiVa, las distintas actividades más destacadas para la acción universal residen principalmente en una plataforma virtual llamada KiVa-Street. En ella, el objetivo de los distintos elementos que la conforman es concienciar a todos los alumnos de qué posibilidades de acto tienen al presenciar acoso en su aula. Se persigue fortalecer la conciencia global de los alumnos para que ellos refuercen el rol de la víctima y tenga un soporte ante su situación. 

A partir de distintos estudios se ha podido visualizar que programa KiVa ha podido disminuir en una proporción considerable el acoso escolar, mientras que en las escuelas de control, lo único que ha hecho es aumentar el problema considerablemente. Otro aspecto importante a tener en cuenta en estos estudios es la edad en la que se han aplicado las medidas donde se constata que hay diferencias entre los alumnos de primaria y de secundaria. En la escuela primaria los efectos son realmente positivos, en cambio en la secundaria los cambios no tienen tanta efectividad. "La explicación a este suceso reside en que los alumnos pertenecientes a la escuela primaria suelen tener una visualización de la autoridad tanto hacia los profesores como a los padres mucho más respetada que en la adolescencia."

Aun así, el estudio demuestra que hay un avance positivo en aplicar el programa KiVa a los alumnos de secundaria, aunque menor que en los de primaria.



Fuentes bibliográficas:


  • Oller Fernández, Jaume. Análisis de programas contra el acoso escolar con éxito en los centros educativos. Assetjament a l'escola Espanya Tesis, Facultat d'Economia i Empresa, Universitat de Barcelona 2015. [http://hdl.handle.net/2445/66725] 







jueves, 6 de diciembre de 2012

"Voy a terminar la escuela" María León y Macaco.



La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, OEI, y la Obra Social Caja Madrid presentan una campaña para motivar a los jóvenes sobre el valor de los estudios, protagonizada por la actriz María León y Macaco.








La fuente del vídeo:

Organzación de Estados Iberoamericanos OEI

Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura OEI 

http://www.oei.es/

Por: Aránzazu Ibáñez

sábado, 21 de julio de 2012

La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar



" Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad."





Son palabras de Albert Einstein, un gran genio que tuvó sus fracasos:

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. Su maestra lo describió como mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos. Lo expulsaron y no lo dejaron ingresar en la Escuela Politécnica de Zurich. Luego, en 1905, la Universidad de Berna rechazó una tesis doctoral por considerarla irrelevante y fantasiosa.


El principal objetivo de la escuela debe radicar en "enseñar a vivir" al alumnado, facilitando su integración en el mundo. Para alcanzar esta meta, la enseñanza debe fomentar valores individuales, grupales y el trabajo en equipo, mucho más fructífero y enriquecedor.

Ésta ha de ser la meta que guíe nuestros pasos dentro del aula, independientemente de la materia que impartamos, pues a la escuela se le encomienda la ardua y gratificante tarea de enseñar a vivir en los difíciles tiempos que corren. De ahí la necesidad de conectar las distintas áreas con la vida cotidiana y con el tiempo presente.


Uno de los errores que se cometen con frecuencia en la escuela, quizás de forma inconsciente, es la potenciación del individualismo a través del fomento de la competitividad, algo que repercute negativamente en el ambiente de convivencia provocando envidias, deseos fallidos y enemistades dentro del grupo-clase.

Todo buen docente ha de partir de la convicción de que, al mismo tiempo que enseña, aprende y, por tanto, ejerce como un excelente profesor y un aventajado estudiante, ya que la tarea de aprender nunca toca su fin, pues se prolonga indefinidamente.


Por: Aránzazu Ibáñez

lunes, 7 de mayo de 2012

La posibilidad de cambiar la educación desde un punto de vista científico y sostenible en el tiempo




La escuela actual no se ha adaptado a los grandes cambios de nuestra sociedad. Se siguen repitiendo viejos esquemas para transmitir conocimientos y además los valores que se transmiten en la escuela no encuentran suficiente eco en la mayoría de las familias. Habría que preguntarse si realmente está el sistema educativo, los docentes y la administración educativa, preparados para educar y hacer frente a esta nueva sociedad.








Hoy en día tenemos la oportunidad de cambiar la educación desde un punto de vista científico y sostenible en el tiempo. Las investigaciones realizadas en el ámbito neurocientífico vinculadas al aprendizaje, la memoria, las emociones, los sistemas sensoriales y motores, sistemas atencionales, motivación, ritmo sueño/vigilia, por mencionar algunas de ellas, pueden y necesitan estar armonizadas con las propuestas de aprendizaje impartidas en el aula, con las propuestas curriculares de los centros educativos, con el sistema de evaluaciones y principalmente con la formación continua del profesorado por tratarse de un conocimiento de vital importancia para el ámbito educativo.

Para mejorar la calidad de la educación, se necesitan propuestas innovadoras y es aquí donde surge la Neuroeducación como una de las propuestas a ser tomada en cuenta. Innovar es transformar, es apostar por una educación del futuro. Por tal razón, es de vital importancia implementar en nuestras aulas nuevos componentes que abran camino a un nuevo modelo de práctica pedagógica, un modelo que considere la armonía entre el cerebro, el aprendizaje y el desarrollo humano.

Los grandes avances de la neurociencia hasta el momento han conseguido desvelar los mecanismos cerebrales que hacen posible el aprender, el recordar y el grabar la información de manera permanente en el cerebro pero pensamos que la neurociencia va a continuar desenredando los mecanismos del cerebro y nos va a ayudar mucho en el ámbito educativo.

Que todo agente educativo conozca y entienda cómo aprende el cerebro, cómo procesa la información, cómo controla las emociones, los sentimientos, los estados conductuales, o cómo es frágil frente a determinados estímulos, llega a ser un requisito indispensable para la innovación pedagógica y transformación de los sistemas educativos.

A medida que el conocimiento relacionado al funcionamiento del cerebro humano vaya siendo más accesible al profesorado, el proceso de aprendizaje se volverá más efectivo y significativo tanto para educador cuanto para el alumno.

Lejos de que la Neurociencia se caracterice como una nueva corriente que entra al campo educativo o que se transforme en la salvación para resolver los problemas de aprendizaje o de la calidad de la educación, la propuesta es que sea una ciencia que aporte nuevos conocimientos al educador, así como lo hace la Psicología, con el propósito de proveerle de suficiente fundamento para innovar y transformar su práctica pedagógica.

En el momento presente es necesario y urgente el intercambio de información entre docentes y neurocientíficos para que sus resultados puedan ser aplicados en beneficio de la mejora de los procesos educativos.

El cerebro es un órgano que se modifica con la experiencia. Y, aunque esto es cierto durante toda la vida, existen períodos en la niñez en los que el aprendizaje es mucho más fácil y rápido. Estas ventanas sensoriales deben ser aprovechadas porque, una vez pasadas, ese aprendizaje es mucho más difícil y costoso para el individuo, cuando no imposible.

Siempre se ha dicho que el cerebro es como un músculo, que si no se ejercita se atrofia. Y esta frase que ha sido pronunciada en el pasado de manera intuitiva, hoy tiene un fundamento experimental. Hace pocos años se ha podido comprobar que la generación de nuevas células nerviosas, la llamada neurogénesis, que se creía tenía lugar sólo en el bulbo olfatorio, se produce también en el hipocampo, una estructura relacionada con la memoria y perteneciente al cerebro emocional o sistema límbico.

Aunque la memoria, como facultad mental importante, debe ser desarrollada, hay otras facultades, como la inteligencia, la capacidad de asociación entre ideas y sucesos, que, a mi juicio, es más importante que la memoria. Existen personas con una gran memoria y gran inteligencia, pero también hay individuos con una memoria excepcional sin que ésta esté acompañada de una gran inteligencia. Cada facultad mental tiene un componente genético que debe expresarse en un entorno adecuado que la estimule.

Se conoce que la representación sensorial en el cerebro de la mano izquierda de violinistas y otros músicos que utilizan instrumentos de cuerda es mucho mayor que en otras personas. Hemos aprendido, asimismo, que niños que se entrenan en artes visuales, como la música, la pintura, la danza o el teatro, pueden reforzar sus sistemas de atención del cerebro y, de esta manera, mejorar sus facultades cognitivas y su fluidez verbal. La música, por ejemplo, también es capaz de mejorar el rendimiento en tareas geométricas abstractas. Y el aprendizaje físico estimula la creatividad, aumenta la motivación y refuerza la inteligencia social.

La memoria o la inteligencia ya no son unitarias y dependiendo del tipo de que se trate cada uno de ellos debe ser desarrollado adecuadamente. Por eso es importante conocer primero las disposiciones de cada alumno para poder tratarlo de acuerdo con sus facultades.

No hay que olvidar que nada se aprende mejor que sobre lo ya conocido y en este sentido al igual que estamos cerca de una medicina personalizada, también en educación nos encaminamos cada día más a una enseñanza que tenga en cuenta las  predisposiciones de cada individuo.

No es una moda pasajera el hecho de que hayan aparecido nuevas disciplinas caracterizadas por el prefijo «neuro». La neurociencia está revelando hechos que van a revolucionar la imagen que tenemos del mundo y de nosotros mismos. Ya era hora que nos preocupemos de conocer mejor ese órgano del que dependen todas nuestras conductas, aficiones, teorías científicas o creencias religiosas, ese universo que ha sido demasiado tiempo olvidado.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

Francisco José Rubia Vila
Conocer el cerebro para la excelencia en la educación
Editado por Innobasque – 2010
Agencia Vasca de la Innovación
Parque Tecnológico de Bizkaia

miércoles, 18 de abril de 2012

Llegará un día

Llegará un día dónde:

  1. La escuela será un lugar en el que tendrás la oportunidad de descubrirte a tí mismo para aportar a los demás lo mejor de tus capacidades como persona.
  2. Aprenderás conocimientos que te capaciten para el mundo exterior.
  3. Te sentirás entusiasmado por aprender.
  4. Trabajarás por proyectos que te sirvan de enlace para la vida real.
  5. Encontrarás educadores que busquen el correcto aprovechamiento de tu persona.
  6. Los niveles o grados estarán estructurados en términos de conocimientos y no por edades.
  7. Habrá un modelo individualizado, cada uno tendréis vuestro propio ordenador.
  8. Los educadores te querrán a ti y a tus compañeros por lo que soís.
  9. Los educadores cuidarán y serán parte de tu vida diaria y de la de tus compañeros.
  10. No habrá diferencias respecto a sexo, cultura o raza. Todos seréis diferente, todos seréis iguales.




miércoles, 14 de marzo de 2012

Reflexiones de expertos en Neurociencia: cómo aprende el cerebro





"Se sabe que no conviene pasarse la noche en vela antes de un examen, que para fijar un conocimiento es más efectivo dejar lapsos de descanso entre las repeticiones y que en la secundaria convendría atrasar el horario de ingreso a clase para sintonizarlo con los ritmos biológicos de los adolescentes"

"Todos tenemos ideas intuitivas de cómo debería ser la educación -dice Mariano Sigman, director del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Lo que proponemos es intentar el ejercicio de ir más allá de las intuiciones, para basarnos en razonamientos esbozados a partir de conocimientos empíricos y de métodos racionalmente diseñados."

Para entenderlo, Sigman propone un ejemplo muy actual: el uso del ordenador en la escuela.
"La inserción del ordenador en el ámbito escolar es un tema urgente, porque está sucediendo -dice- y no tenemos mucha idea de qué hacer con ella. Por un lado, modifica el flujo del conocimiento, pasando del profesor que «vuelca» el conocimiento en el alumno, al estudiante que descubre y explora el mundo. En un caso, uno adquiere conocimientos, y en el otro, descubre procedimientos, lo cual es bueno. Pero hay otros usos que pueden ser peligrosos, como cuando se terceriza en las máquinas la capacidad de cómputo que nos ofrece la matemática, que nos cuesta mucho adquirir."

Por lo pronto, los hallazgos de las neurociencias están poniendo en tela de juicio muchas nociones aceptadas en el sistema escolar. Por ejemplo, que hay que organizar los cursos de acuerdo con la edad o que hay que aprender a leer a los seis años. "Todavía nadie demostró que sea mejor hacerlo a esa edad que a los cuatro o a los siete años", dice Stanislas Dehaene, profesor del College de France y reconocido como uno de los mayores expertos en cómo la mente procesa la lectura y la matemática.

La lectura en el cerebro

Según Dehaene, el cerebro posee una región especializada para reconocer la letra escrita que se "recicla" al aprender a leer.
"Se detecta en individuos de todas las culturas, en los que hablan inglés, francés, italiano o chino, siempre en la misma ubicación -afirma-. Está selectivamente involucrada en la lectura. De hecho, las personas que sufren un daño en esa región pierden la posibilidad de leer, pero no la de ver."
Las neuronas de esa región responden no sólo a caras u objetos, sino también a formas simples, como las que constituyen un alfabeto. Según sus investigaciones, al aprender a leer, los circuitos dedicados al reconocimiento de palabras avanzan en el área fronteriza por sobre los dedicados al reconocimiento de caras. Curiosamente, por eso, a medida que aprendemos a leer nos vamos haciendo un poco menos efectivos en el reconocimiento de caras.
"La competencia entre caras y palabras ocurre en la frontera [entre ambas regiones] -dice Dehaene-: a medida que hay más espacio ganado por las palabras, las caras ocupan menos lugar."
El aprendizaje de la lectura también induce cambios en el procesamiento del lenguaje hablado, que se hace más rápido y eficiente. Y hasta podría mejorar la mielinización (recubrimiento con una membrana) de las fibras nerviosas.

Aprender a razonar

Uno de los componentes básicos del aprendizaje es el razonamiento. Se sabe que esa capacidad aumenta entre los seis y los 18 años, pero ahora también se están cartografiando los cambios estructurales del cerebro que permiten predecir quiénes van a mejorar y quiénes no.
"El razonamiento es un andamio para la adquisición de conocimiento; ¿es posible reforzarlo con la práctica?", se pregunta Silvia Bunge, hija del físico y filósofo argentino Mario Bunge e investigadora del Instituto Hills de Neurociencia, en la Universidad de California en Berkeley. Sus estudios, aunque todavía preliminares, parecen indicar que sí. "Vimos mejoras en tests de matemática y en memoria de trabajo, entre otros aspectos vinculados con el aprendizaje, luego de algunas semanas de entrenamiento cognitivo -afirma-. Personalmente, creo que la neurociencia podría ayudarnos a reconocer cambios sinápticos incluso antes de que se registren en el plano del comportamiento, ofrecer pistas para el desarrollo de intervenciones educativas o explicar por qué unas son mejores que las otras."

Entrenar la atención

Otra esfera de interés es la de la atención, condimento principalísimo del aprendizaje que exige no sólo concentrarse en un tema, sino también bloquear los demás estímulos que llegan al cerebro.
Según explica Courtney Stevens, psicóloga de la Universidad Willamette, en Oregon, Estados Unidos, en estudios realizados con Helen Neville detectaron que existirían chicos que tienen dificultad en suprimir los estímulos no relevantes. La buena noticia es que un entrenamiento de 100 minutos diarios a lo largo de seis semanas con un programa computarizado les permitió mejorar.
Pero si bien se están registrando cada vez más avances en el conocimiento de los engranajes del cerebro, los científicos advierten que es importante tomarlos con cautela y no hacer caso a las recetas simplificadas ni a las soluciones mágicas para mejorar la educación de un día para el otro.

"No siempre lo que es intelectual o científicamente interesante resulta relevante para la práctica educativa -dice John Bruer, filósofo, profesor de la Universidad de Washington y presidente de la Fundación James McDonnell, que hizo posible esta reunión internacional tanto como su primera versión, que fue el año último en Atacama, Chile-. La mayoría de nuestras investigaciones aparecen en revistas que muchos ni siquiera oyeron nombrar. Pero tenemos que hacer un esfuerzo para atravesar el abismo que separa a la ciencia de la escuela."



Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información

Nora Bär, editora de la sección Ciencia/Salud de LA NACION, 
lanacion.com (prensa, edición digital)
http://www.lanacion.com.ar/1455875-pistas-sobre-como-aprende-el-cerebro