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martes, 21 de agosto de 2018

Neuronas espejo



Las neuronas espejo tienen un papel importante en la codificación de la intención a través de la observación de movimiento.



“Un descubrimiento que ha permitido ahondar en el estudio de las bases  neuronales del entrelazamiento entre la percepción y la acción ha sido el de las denominadas neuronas espejo (Rizzolatti, Fadiga, Gallese & Fogassi, 1996; Rizzolatti, Fogassi & Gallese, 2001).”



Fadiga y colaboradores demostraron por primera vez en 1995 la existencia de mecanismos espejo en la corteza humana mediante la medición de potenciales evocados motores en los músculos de la mano. El potencial era de mayor amplitud durante la observación de un movimiento de la mano que durante la observación de uno de control. La respuesta neuronal en las áreas espejo durante la observación es de mayor intensidad cuando observamos un movimiento familiar que hemos adquirido en nuestro sistema motor gracias al entrenamiento motor.

El cerebro humano también muestra evidencia de neuronas que activan la representación motora al escuchar un sonido asociado con la acción que procesan y solo los sonidos que tenemos asociados a patrones motores producirán actividad en el sistema espejo.

Otro aspecto del sistema espejo y que se encuentra en proceso de investigación en neurociencia es la función que juega las neuronas espejo en el sistema cognitivo humano. La teoría más general es la que indica que las neuronas espejo colaboran en el proceso de comprensión durante la observación de acciones como fundamento para la supervivencia y convivencia social.

Silvina Catuara Solarz en su publicación: Las neuronas espejo. Aprendizaje, imitación y empatía (2018) recoge la interpretación que sigue la línea de la hipótesis de múltiples mecanismos espejo con funciones diferentes en vista de diversos tipos de neuronas espejo en muchas áreas corticales distintas:

“El hecho de que en las regiones temporales del cerebro haya neuronas espejo, cuya actividad coincide en la observación y la ejecución de la acción, sugiere que estas neuronas podrían también reactivarse durante la rememoración de esas mismas acciones realizadas por el observador. Así, se amplificaría la función del mecanismo espejo de coincidencia: ejecución-observación-recuerdo.” 

Según esto, la habilidad de identificar el objeto de los actos motores observados y las intenciones que hay detrás de ellos podría estar basada en mecanismos del circuito parietofrontal, mientras que la capacidad de entender una emoción específica podría depender de las neuronas espejo localizadas en el sistema límbico.

El estudio de las neuronas espejo en el humano es un tema novedoso en el que aún existe un debate sobre sus propiedades y funciones. Su investigación abrirá muchas puertas sobre el entendimiento cognitivo de las acciones motoras y sus funciones en la sociabilidad.


Recomendaciones:

Gallese, V., Fadiga, L., Fogassi, L. & Rizzolatti, G. Action recognition in the premotor cortex. Brain 119, 593-609

Article (PDF Available)  in Brain 119 ( Pt 2)(2):593-609 · May 1996 with 295 Reads
DOI: 10.1093/brain/119.2.593 · Source: PubMed








Neuroni specchio, di Leonardo Fogassi, Luciano Fadiga e Vittorio ...

www.istitutoveneto.it/flex/cm/pages/ServeAttachment.../E/pdf

1. Neuroni specchio. Leonardo Fogassi, Luciano Fadiga e Vittorio Gallese. Capire le azioni degli altri e le intenzioni che ne sono alla base è una caratteristica.




lunes, 14 de mayo de 2018

La adolescencia, una etapa vertiginosa



"La adolescencia se define como “el período de la vida de una persona comprendido entre la aparición de la pubertad, que marca el final de la infancia, y el inicio de la edad adulta”. Desde el punto de vista de la neurociencia es un periodo de grandes oportunidades en el que de manera vertiginosa se producirán profundos cambios en la estructura y funciones del cerebro, con el añadido de una metamorfosis física y un aumento progresivo de demanda en el rendimiento cognitivo y conductual. Estos cambios marcarán las características esenciales del neurodesarrollo en dicha etapa..." [para seguir leyendo haz clic aquí ]

vía aula2.com












domingo, 27 de marzo de 2016

Cerebro y endorfinas.


La endorfina, conocida también como la “morfina endógena” es un neurotransmisor que tiene acción analgésica. Regula el dolor y la nocicepción corporal (percepción del dolor y su respuesta corporal). 



Se produce en la glándula pituitaria y en el hipotálamo del ser humano durante el ejercicio, la excitación, el dolor, el consumo de alimentos picantes o chocolate. 


Las endorfinas actúan en el sistema límbico, que es el área del cerebro responsable del placer. Son opiáceos naturales del organismo que puede ser hasta 20 veces más potentes que los medicamentos contra el dolor que se venden en las farmacias. 

Los efectos más directos de las endorfinas son: promueve  la calma, crea un estado de bienestar, mejora el humor, reduce el dolor, retrasa el proceso de envejecimiento, potencia las funciones del sistema inmunitario, reduce la presión sanguínea y contrarresta los niveles elevados de adrenalina asociados a la ansiedad.


“El doctor Daniel Carr, del Massachusetts General Hospital, registró un aumento significativo en la liberación de endorfinas en grupos de corredores voluntarios y profesionales cuando corrían durante tiempos prolongados.

La principal acción de las endorfinas es bloquear los detectores del dolor en el cerebro. Las zonas del cerebro implicadas en la liberación de endorfinas para producir analgesia se encuentran en el encéfalo y el mesencéfalo. Cuando nos damos un golpe sentimos dolor en el momento mismo, pero al cabo de unos segundos generalmente éste desaparece o se atenúa. Podemos decir que el cuerpo ha reaccionado al dolor sintetizando las endorfinas necesarias para atenuarlo”. 

Curiosamente, las endorfinas tienen una estrecha relación con la liberación de ACTH, una de las hormonas que se liberan durante el estrés. "En 1977 los doctores Roger Guillemin y Floyd Bloom del Instituto Salk establecieron que la ACTH y un tipo de endorfina, la beta-endorfina, se originan a partir de la misma proteína, llamada POMC. Ambas sustancias tienen un comportamiento cíclico durante las 24 horas, en las que su liberación aumenta o disminuye dependiendo de la hora del día o las necesidades a las que está expuesto el organismo". El grupo de las ß-endorfinas, es el de mayor importancia clínica debido a su gran potencial analgésico (de manera natural su producción es más intensa cuando sufrimos dolor).

Además, la música también provoca una importante liberación de endorfinas, consiguiendo una disminución de la frecuencia cardiaca y respiratoria, así como una importante relajación muscular.
Si seguimos la cadena, conseguiremos completar el círculo de la salud que se completaría con una alimentación saludable y la visualización de la vida desde una perspectiva positiva que optimice la autoconfianza y renueve las energías. 

Aránzazu I.



Fuente de información:

- Abascal Carranza, Juan Bosco La fórmula nutricional básica del amor. Editorial Digital UNID. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Qué ocurre con los adolescentes inmersos en la era social de hoy en día?


Sarah-Jayne Blakemore neurocientífica cognitiva ha logrado demostrar que el comportamiento adolescente lo causa el cerebro.

“Hace 15 años estaba ampliamente asumido que la mayor parte del desarrollo del cerebro se produce en los primeros años de la vida”, explicó Blakemore en su conferencia para TED celebrada en Edimburgo este verano.


“Pero hace 15 años no éramos capaces de mirar al interior del cerebro humano y rastrear el desarrollo a lo largo de su vida”. Gracias a los avances de los últimos 10 años ha sido posible rastrear el cerebro humano a través de técnicas como la Imagen por Resonancia Magnética y se han podido observar estos cambios estructurales y funcionales en el cerebro.

La nueva imagen que se tiene del cerebro humano y su desarrollo “ha cambiado de forma radical lo que pensamos acerca del desarrollo del cerebro”. Y es que el cerebro no se desarrolla exclusivamente de niño, sino que su crecimiento se extiende a la adolescencia, pero también hasta los 20 ó 30 años. Es decir, esta evolución se define como “el periodo que empieza con los cambios hormonales, biológicos, la pubertad; y que termina en la edad en la que un individuo tiene un papel independiente y estable en la sociedad”.

El proceso de desarrollo del córtex prefrontal, aseguró Blakemore, es muy importante porque “la materia gris contiene la capacidad de conexión con otros, la sinapsis”. Con los años, y con la reducción de materia gris en el córtex, se produce una poda de esta sinapsis, de la sinapsis no deseada. Y eso, según Blakemore, depende en gran medida del entorno en que el animal o el humano se desarrolla. “Hay sinapsis que se utiliza, y se fortalece, y sinapsis que no se utiliza en un entorno y es podada”.

El cerebro social, sobre el que trabaja Blakemore y su equipo, “es la red de conexiones cerebrales que utilizamos para entender a otras personas, para interactuar con ellas”. El cerebro social nos ayuda a determinar lo buenos que somos leyendo los comportamientos de otras personas, sus gestos, sus acciones, sus expresiones faciales “en términos de sus emociones subyacentes y estados mentales”.

Durante el periodo de la adolescencia, el córtex prefrontal decrece, y esto puede deberse a que “adolescentes y adultos utilizan una mentalidad diferente, estrategias diferentes para tomar decisiones sociales”. “La capacidad de tener en cuenta la perspectiva de otras personas para guiar un comportamiento, sigue desarrollándose entre los adolescentes de mayor edad. Si tienes hijos adolescentes que tienen problemas para ponerse en el lugar del otro es verdad, los tienen”.

“A veces nos reímos de los adolescentes, los medios hacen parodias de los adolescentes, o los demonizan con los típicos comportamientos: toman riesgos, están de mal humor, se preocupan demasiado por su imagen”, comentó Blakemore. Y si bien hay referencias a los adolescentes a lo largo de la historia, ahora “intentamos entender su comportamiento en términos de los cambios subyacentes que están ocurriendo en sus cerebros”. “Sabemos que los adolescentes toman más riesgos que los niños o los adultos, en particular cuando están delante de sus amigos. Es un aspecto importante para hacerse independiente de sus padres e impresionar a sus amigos”, explicó Blakemore.

El sistema límbico también tiene mucho que decir en este comportamiento. Este sistema está involucrado en cosas como el procesamiento emocional y de recompensas, “da un sentimiento de recompensa después de hacer algo divertido”, como hacer algo arriesgado. Y esta región es mucho más fuerte a la hora de sentirse recompensado ante una actitud arriesgada entre los adolescentes que en el resto, mientras que el córtex prefrontal, que es la parte que evita que nos enfrentemos a riesgos innecesarios, todavía está en fase de desarrollo.

“El cerebro adolescente pasa por una etapa de desarrollo muy profunda, y eso tiene implicaciones en al educación, la rehabilitación e intervención. El entorno, incluyendo la educación, da forma al desarrollo del cerebro adolescente”, comentó. El problema es que un 40% de los adolescentes de todo el mundo no tienen acceso a educación secundaria y “este es un periodo de la vida en el que el cerebro es especialmente adaptable y maleable, es una oportunidad fantástica para aprender y para la creatividad”. Por eso en lugar de estigmatizar a los adolescentes por su comportamiento, hay que entender que estamos ante una oportunidad excelente para el aprendizaje y el desarrollo social”.


Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

"Entramos en el cerebro adolescente: una oportunidad única para el aprendizaje y el desarrollo social"
marketingdirecto.com
http://www.marketingdirecto.com/especiales/neuromarketing/entramos-en-el-cerebro-adolescente-una-oportunidad-unica-para-el-aprendizaje-y-el-desarrollo-social/