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domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Por qué mienten los adolescentes?


Para evitar un castigo, obtener un beneficio o incluso para ser socialmente aceptados. Cuando un niño entra en la adolescencia y comienza a actuar con evasivas con la intención de conseguir más espacio para crecer, parece ser más propenso a mentir tanto cuando cuenta mentiras de forma deliberada como cuando omite aquello que los padres necesitan saber acerca de sus actos.

Para muchos adolescentes, la mentira parece ser el camino más fácil para salir de problemas o llegar a realizar aquello que ha sido prohibido. Es en esta etapa de la adolescencia en la que la libertad tiene un sentido prioritario y con frecuencia se tiende a mentir.

Pero esta "salida fácil" resulta ser muy cara con el tiempo sobre todo para los adolescentes que están inmersos en una profunda mentira  de la que se sienten atrapados, en un mundo de deshonestidad y manipulación.

Es fundamental explicar a estos jóvenes el alto coste que supone la mentira:

1-    Ser mentiroso lesiona aquello que se ama. Los padres pueden sentirse heridos por el abuso de confianza y acaban fuera de control.

2-    Mentir es un juego de azar, se gana hasta que nos pillan y entonces las consecuencias de la mentira se duplican.

3-    La mentira complica la vida del adolescente ya que el mentiroso tiene que vivir con dos versiones de realidad. Mantener la distinción entre ambas realidades se complica incluso haciendo que la persona viva en una doble vida.

4-    Otro aspecto muy destacado es que el mentiroso tiene miedo. Ocultando la verdad, los mentirosos viven en la clandestinidad. Se encuentran atrapados sin salida porque no saben hasta cuándo estos podrán mantener su mentira y viven con el temor de ser descubiertos.

5-    Se sienten fuera de control. Encubrir una mentira con otra hace que pierdan el registro de todas las mentiras que han dicho y ello dificulta su vida para mantenerse en la realidad.

6-    El mentiroso se daña a sí mismo. Viven la vida con cobardía ya que carecen de valentía. Cada vez que niegan la verdad, hacen que su autoestima decaiga mucho.

7-    Acaban siendo jóvenes solitarios para evitar ser descubiertos y llegan a ser aislados por sus amigos debido a que vierten sobre ellos mentiras de manera deliberadas.

8-    Cuanto más a menudo se dice una mentira, más probabilidades hay de que uno se la crea. Los mentirosos empiezan por engañar a los demás, pero terminan engañando a sí mismos.

9-    El mentiroso se cree astuto y presupone que los demás son ingenuos o estúpidos pero la mayoría de las mentiras no se sostienen. No son tan inteligentes como ellos piensan que son.

10-  Gastan tanta energía, atención y esfuerzo para mantener una farsa que viven estresados y bajo mucha tensión. Al final, acaban sintiéndose aliviados al ser descubiertos.


Cualquiera que sea la razón del adolescente, los padres deben tratar este tema muy en serio. La calidad de vida familiar depende de una buena comunicación y la mentira erosiona esa calidad con un efecto devastador. 

No puede darse la confianza sin la verdad y la intimidad sin la honestidad. Al no haber sinceridad, desaparece la seguridad y... hay que recordar que, todo puede comenzar con una pequeña mentira.




sábado, 13 de julio de 2013

Vacaciones con hijos adolescentes



Fuente imagen:
Teenager'summer
Xosé Castro



Las familias con hijos adolescentes tienen que hacer frente en verano a una serie de contrariedades desde cómo viajar con un adolescente que sólo desea estar con sus amigos, a cómo organizar el verano si él ha suspendido alguna asignatura, o cómo hacer para que aproveche las vacaciones de forma activa. A pesar de todo esto, es una época en la que disponemos de más tiempo libre y, por tanto, es un buen momento para buscar un acercamiento con nuestro hijo.

El mundo de los adolescentes está centrado en su grupo de amigos y con ellos encuentran satisfechas todas sus necesidades de comunicación. Consideran que sus amigos son los únicos capaces de entenderlos y es con ellos con quienes comparten formas de ver la vida, inquietudes y diversión.

Para los adolescentes, sus padres son personas que ponen límites a su vida y que les reprenden determinadas conductas. Surge por tanto, en esta etapa un distanciamiento con los padres.
Para que esto no ocurra o para que el distanciamiento sea menor, es necesario haber establecido con anterioridad un vínculo de confianza entre ambos y haber asentado unas bases de comunicación. No obstante, en mayor o menor medida se produce un distanciamiento y una disminución de la comunicación, por lo que deberíamos buscar momentos propicios para lograr una relación más estrecha con nuestros hijos.

En las vacaciones se presentan buenos momentos para compartir con los hijos, son oportunidades que bien aprovechadas van a dar lugar a un acercamiento con ellos. Se comparten actividades y momentos de ocio y surge de forma espontánea la conversación.

Tanto hijos como padres disponen de tiempo libre en vacaciones, no están sujetos a horarios ni tienen obligaciones que cumplir fuera de casa. El ambiente familiar es más distendido y relajado. Esto afecta tanto al adolescente, que deja de estar a la defensiva y se integra más en el ámbito familiar, como a los padres, que deben estar dispuestos para dedicarles tiempo a sus hijos. Así llegarán a conocerlos más y a establecer unos hábitos de comunicación y confianza que deben mantener tras las vacaciones.


Ir de viaje con un hijo adolescente conlleva algunas complicaciones. No podemos olvidar que los adolescentes sufren continuos cambios de humor, son discutidores o excesivamente callados, no desean divertirse con los padres y echan de menos a sus amigos. Es decir, hay una serie de factores que nos alejan de las expectativas de disfrute y descanso que esperamos de un viaje en nuestras vacaciones.


  • Para que nuestro hijo no se sienta obligado y disfrute del viaje con nosotros, debemos hacerle comprender que él dispone de mucho tiempo vacacional y que sólo una pequeña parte de ese tiempo va a estar exclusivamente con su familia.

  • También debe comprender el atractivo de conocer lugares nuevos y de ver las costumbres de otras gentes, sus comidas y sus paisajes y pensar en el viaje como una experiencia interesante que podrá contar a sus amigos.

  • Es importante hacer que se ilusione con el viaje, dejándole participar en la programación del mismo, escuchando y aceptando algunas sugerencias suyas y dándole encargos como, por ejemplo, buscar información sobre el lugar que vamos a visitar. No debe olvidar sus entretenimientos personales.

  • Los padres, por su parte, deben procurar que el viaje conste de una parte que interese a su hijo como puede ser la visita a un parque temático o a un campo de fútbol o hacer excursiones en bicicleta o a caballo. Se trata de que todos disfruten y que sea una experiencia agradable para todos.

¿Y cuando un adolescente suspende una asignatura para el verano?

Es probable que afecte a los planes de vacaciones de toda la familia que pueden incluso tener que ser modificados.

En algunos casos, el suspenso de un hijo nos obliga a reducir el tiempo de vacaciones fuera de la ciudad, a cambiar las fechas o el lugar de destino. Todo esto, con el objetivo de acoplar el tan deseado descanso de la familia con el plan de estudio de nuestro hijo y ayudarle de esta forma a aprobar en septiembre.

En muchos casos, además de tener que aprobar la asignatura suspensa, tienen que examinarse de la prueba de acceso a la universidad, lo que dificulta más las vacaciones y condiciona aún más a la familia.

El adolescente debe ser consciente de su falta de responsabilidad al suspender y de la repercusión que su resultado académico ha tenido en el resto de la familia. Pero es el momento de buscar soluciones y no de los reproches ni de las quejas.

Debemos ayudarle para que se organice bien, compaginando estudio y ocio. Para ello, es recomendable elaborar un plan de estudio diario que debe cumplir rigurosamente. En el plan debe quedar determinadas las horas de estudio diarias, según el número de asignaturas y la dificultad de las mismas y la hora en la que debe comenzar a estudiar.

Es preferible que empiece a primera hora de la mañana, ya que el rendimiento a esta hora es mayor al estar más descansado, y dejar un día libre a la semana para descansar y disfrutar de su tiempo libre.



¿Cómo evitar el aburrimiento?

Podemos observar cómo muchos adolescentes caen en el aburrimiento cuando llegan las vacaciones. El tiempo de ocio lo convierten en no hacer absolutamente nada y pura pasividad. Lo transforman en auténticos actos de pereza con la excusa de estar descansando. Dejan pasar los días de vacaciones sin ocupar el tiempo en cosas que le enriquezcan o le hagan disfrutar.

Ante esto, los padres deben evitar que su hijo caiga en la rutina diaria de no hacer absolutamente nada. En primer lugar, deben hacerle reflexionar sobre la importancia de aprovechar el tiempo y de tener unas vacaciones activas, orientándoles sobre algunas actividades que puedan realizar o trabajando como voluntarios en alguna organización.

Deben hacerles entender que el tiempo de vacaciones deben dedicarlo a conocer a otras personas, a mejorar su nivel intelectual, disfrutar de la naturaleza, hacer deporte, etc. Comprender que hay un sinfín de actividades para disfrutar del tiempo de ocio y que la pasividad del sofá o de la casa, sólo les hará desaprovechar un maravilloso verano.




Por: Aránzazu Ibáñez


Fuente de información:

PulevaSalud.com

Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón (Granada)
http://www.pulevasalud.com/ps/subcategoria.jsp?ID_CATEGORIA=103509

jueves, 6 de junio de 2013

La capacidad de la resiliencia: control, cambio y compromiso.


Las tres "C" de la resiliencia:


  1. Control: "no depender de los demás".
  2. Cambios: "aceptar los cambios que ocurren en nuestra vida".
  3. Compromiso: "la vida implica comprometerse con algo".


Dos variables fundamentales de poder modulador o amortiguador son: 
el autoconcepto y el optimismo.





Fuente de información y vídeo: 

UNED, Universidad Nacional de Educación a Distancia. 
"La resiliencia: conceptos de psicología positiva"