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martes, 26 de enero de 2016

Hábitos de uso y conductas de riesgo en Internet en la preadolescencia.


Un estudio realizado por el Dr. Javier Fernández-Montalvo, la Dra. Alicia Peñalva - Departamento de Psicología y Pedagogía de la Universidad Pública de Navarra- y la Dra. Itziar Irazabal, Psicóloga y Orientadora Escolar del Departamento de Educación del Gobierno de Navarra (España).

"En los últimos años se ha producido un aumento espectacular del uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. En este estudio se analizaron las características y el patrón del uso de Internet en una muestra de preadolescentes de
Vol. XXII, nº 44, 1º semestre, 1 enero 2015 
E-ISSN: 1988-3293 / ISSN: 1134-3478
Revista Comunicar
entre 10 y 13 años, que cursan 6º curso de Educación Primaria en Navarra (España). Asimismo, se analizó la existencia de un perfil diferencial en el uso de Internet en función del sexo y se detectó la existencia de conductas de riesgo. La muestra estaba compuesta por 364 estudiantes (206 chicos y 158 chicas), que fueron evaluados en sus centros educativos. Se recogió información sobre las características sociodemográficas, los hábitos de uso de Internet y los comportamientos desarrollados en la Red a través de un instrumento de recogida de datos diseñado específicamente para la investigación. 

Los resultados mostraron un uso elevado de Internet por parte de los adolescentes estudiados. Las chicas usaban más Internet para las relaciones sociales, mientras que los chicos tendían a darle otro tipo de usos, como el acceso a juegos online. Además, se encontraron algunas conductas de riesgo, como quedar con desconocidos, dar datos personales o enviar fotos y vídeos

Asimismo, se encontraron comportamientos relacionados con el «ciberbullying». Estos resultados indican la necesidad de establecer programas de prevención para el uso seguro y responsable de Internet."


Puedes seguir leyendo el estudio a través de estos enlaces:
Hábitos de uso y conductas de riesgo en Internet en la preadolescencia
Revista comunicar
http://dx.doi.org/10.3916/C44-2015-12





domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Por qué mienten los adolescentes?


Para evitar un castigo, obtener un beneficio o incluso para ser socialmente aceptados. Cuando un niño entra en la adolescencia y comienza a actuar con evasivas con la intención de conseguir más espacio para crecer, parece ser más propenso a mentir tanto cuando cuenta mentiras de forma deliberada como cuando omite aquello que los padres necesitan saber acerca de sus actos.

Para muchos adolescentes, la mentira parece ser el camino más fácil para salir de problemas o llegar a realizar aquello que ha sido prohibido. Es en esta etapa de la adolescencia en la que la libertad tiene un sentido prioritario y con frecuencia se tiende a mentir.

Pero esta "salida fácil" resulta ser muy cara con el tiempo sobre todo para los adolescentes que están inmersos en una profunda mentira  de la que se sienten atrapados, en un mundo de deshonestidad y manipulación.

Es fundamental explicar a estos jóvenes el alto coste que supone la mentira:

1-    Ser mentiroso lesiona aquello que se ama. Los padres pueden sentirse heridos por el abuso de confianza y acaban fuera de control.

2-    Mentir es un juego de azar, se gana hasta que nos pillan y entonces las consecuencias de la mentira se duplican.

3-    La mentira complica la vida del adolescente ya que el mentiroso tiene que vivir con dos versiones de realidad. Mantener la distinción entre ambas realidades se complica incluso haciendo que la persona viva en una doble vida.

4-    Otro aspecto muy destacado es que el mentiroso tiene miedo. Ocultando la verdad, los mentirosos viven en la clandestinidad. Se encuentran atrapados sin salida porque no saben hasta cuándo estos podrán mantener su mentira y viven con el temor de ser descubiertos.

5-    Se sienten fuera de control. Encubrir una mentira con otra hace que pierdan el registro de todas las mentiras que han dicho y ello dificulta su vida para mantenerse en la realidad.

6-    El mentiroso se daña a sí mismo. Viven la vida con cobardía ya que carecen de valentía. Cada vez que niegan la verdad, hacen que su autoestima decaiga mucho.

7-    Acaban siendo jóvenes solitarios para evitar ser descubiertos y llegan a ser aislados por sus amigos debido a que vierten sobre ellos mentiras de manera deliberadas.

8-    Cuanto más a menudo se dice una mentira, más probabilidades hay de que uno se la crea. Los mentirosos empiezan por engañar a los demás, pero terminan engañando a sí mismos.

9-    El mentiroso se cree astuto y presupone que los demás son ingenuos o estúpidos pero la mayoría de las mentiras no se sostienen. No son tan inteligentes como ellos piensan que son.

10-  Gastan tanta energía, atención y esfuerzo para mantener una farsa que viven estresados y bajo mucha tensión. Al final, acaban sintiéndose aliviados al ser descubiertos.


Cualquiera que sea la razón del adolescente, los padres deben tratar este tema muy en serio. La calidad de vida familiar depende de una buena comunicación y la mentira erosiona esa calidad con un efecto devastador. 

No puede darse la confianza sin la verdad y la intimidad sin la honestidad. Al no haber sinceridad, desaparece la seguridad y... hay que recordar que, todo puede comenzar con una pequeña mentira.




lunes, 4 de junio de 2012

Efecto Pigmalión


Es un modelo de relaciones interpersonales según el cual las expectativas, positivas o negativas, de una persona influyen realmente en otra persona con la que aquella se relaciona.






La clave del efecto es la autoestima, pues las expectativas positivas o negativas del pigmalión emisor se comunican al receptor, el cual, si las acepta, puede y suele experimentar un refuerzo positivo o negativo de su autoconcepto o autoestima, que, a su vez, constituye una poderosa fuerza en el desarrollo de la persona.


Características del pygmalión positivo

1. Las expectativas realistas del padre, educador, directivo, etc., influyen positivamente en el hijo, alumno, empleado, etc.

2. Los mejores padres, educadores, directivos se caracterizan por su cualidad de pigmaliones positivos.

3. Los padres, educadores, directivos ineficaces se caracterizan por carecer de esta cualidad positiva.

4. Hijos, alumnos, empleados, etc. suelen hacer lo que sus pigmaliones (positivos o negativos) esperan de ellos.

5. Lo más eficaz del pigmalión es su comportamiento (coherente con sus palabras): el aspecto no verbal es el más influyente.

6. En general, las expectativas negativas (del pigmalión negativo) se transmiten más fácilmente que las positivas.

7. Las expectativas positivas, realistas y alcanzables potencian lo que ya existía en el hijo, alumno, empleado, etc.

8. En último término, todo depende del grado de autoestima del pygmalion; el pigmalión positivo de sí mismo es el mejor pigmalión positivo de los demás.

9. El pigmalión positivo funciona, no por arte de magia, sino porque crea un clima más favorable al crecimiento del otro, da más feedback.

10. Cuanto más jóvenes, más susceptibles somos a nuestros pigmaliones de uno a otro signo.


¿Cómo influye la autoestima en la vida cotidiana del adolescente?

1. En todos los pensamientos, sentimientos y actos que lleva a cabo:

  • El adolescente con autoestima demostrará sus sentimientos positivos hacia sí y hacia los demás de muchas maneras sutiles: sonreirá, mirará a los ojos, se mantendrá erguido, alargará la mano para saludar y, en general, creará a su alrededor un "ambiente" positivo. Los demás le responderán de modo parecido: le aceptarán, se sentirán atraídos por él, se encontrarán cómodos en su presencia y, por lo mismo, se sentirán cómodos consigo mismos.

  • Por el contrario, el adolescente con baja autoestima, emitirá vagas señales de angustia al proyectar sus propios sentimientos de inadaptación sobre los demás. Los que le rodean interpretarán esas vagas señales de dos modos: o “algo le pasa” o “algo nos pasa a nosotros”; en ambos casos, la respuesta es parecida: alejamiento.

2. Sobre el comportamiento:

  • El adolescente suele comportarse según se vea y según la autoestima que tenga. Y, a la vez, su comportamiento suele confirmar la imagen que de él tiene; es un círculo cerrado que no hace más que reforzar sus actitudes y sus puntos de vista básicos.
  • El adolescente tiende a actuar de manera que confirme la imagen que tiene de sí mismo, comportarse de manera que aumente el sentido de su valía y actuar para mantener una imagen coherente de sí mismo, sin tener en cuenta lo que puedan cambiar las circunstancias. Si éstas son contradictorias, puede parecer que el adolescente actúa errática e irracionalmente; es posible que repita, una y otra vez, actos que conlleven la desaprobación o el castigo, y cuando se le pregunte por qué los hace, contestará: "No lo sé".
  • Cuando la imagen que tenga de sí sea positiva y posea además suficiente autoestima, el adolescente se sentirá capaz y se mostrará confiado; por ello se comportará de manera que todo lo que haga reafirme el sentido de su propia valía. Cuando tenga una imagen negativa de si mismo y poca autoestima, se sentirá desplazado, se creerá incapaz de hacer cosas y eso le llevará a cerrarse en banda ante diferentes planteamientos y posibilidades para obtener éxito.

3. En el aprendizaje:

  • El adolescente que posea una buena autoestima aprenderá con mayor facilidad y más contento que uno que se sienta poco hábil; abordará las cosas nuevas que tenga que aprender con confianza y entusiasmo. Lo normal será que obtenga buenos resultados porque sus sentimientos y pensamientos son anteriores a sus actos, y se encontrará "entrenado" mediante expectativas positivas; el éxito, entonces, reforzará sus sentimientos positivos; se verá a sí mismo más y más competente con cada éxito que obtenga.
  • El adolescente que se crea inadaptado e incapaz de aprender se acercará a cada nueva tarea de aprendizaje con un sentimiento de desesperanza y temor. Es el "síndrome del fracaso": el muchacho que ha tenido en el colegio una serie de fracasos, suele desarrollar después actitudes del tipo "no puedo hacerlo... no merece la pena que lo intente otra vez". Y en consecuencia, estará prácticamente condenado al fracaso en las sucesivas tareas que se plantee y que siempre acometerá a "medio gas", a no ser que se pueda romper ese círculo vicioso dotándole de una sensación renovada de su propia valía y capacidad.

4. En las relaciones y recibe también la influencia de éstas:

  • El adolescente que se siente cómodo consigo mismo no está pendiente de los demás para que le reconozcan, le motiven o le dirijan, y por ello se encuentra en mejor situación para las relaciones sanas, sabe aceptar lo que los demás dan sin necesidad de "engancharse" a ellos para que corroboren su valía.
  • La adolescencia es el periodo en el que llega al máximo la necesidad de compartir y de agruparse con los compañeros. El adolescente forma su imágen y su sentido de la autoestima a partir de las reacciones de los demás hacia él. Si tiene muchos amigos y se siente integrado en grupos formados por sus compañeros verá acrecentada su sensación de valía, pero si se encuentra aislado y es poco "mañoso" para establecer relaciones en esta etapa tenderá a valorarse de forma negativa.
  • El adolescente necesita recibir la aceptación y el respeto en las relaciones que mantiene, y sólo si ha aprendido cómo influir en la respuesta de otros y cómo predecir dichas respuestas, y ha recibido aceptación y respeto en la familia y en el colegio en la etapa anterior será capaz de mostrar actitudes semejantes hacia los demás durante la adolescencia.

5. En la creación y la experimentación:

  • Cualquier expresión creativa o experimental supone riesgos. Lo único que le permite al adolescente afrontar esos riesgos es tener seguridad en sí mismo y en su capacidad. El adolescente que posee autoestima suele demostrar una creatividad elevada en casi todo lo que hace; y, en consecuencia, recibe aprobación por todo lo singular y destacable que hace, lo cual contribuye a incrementar su autoestima, ya de por sí firme.
  • Los adolescentes con poca autoestima, por el contrario, tienen miedo de cometer errores que puedan traducirse en la desaprobación de los demás; y por ello se muestran excesivamente cautelosos y eluden, cuando pueden, cualquier expresión creativa y experimental.




Fuente de información:

Por Patricio José Ruiz Lázaro
Proyecto de promoción de la salud mental para

adolescentes y padres de adolescentes.
MINISTERIO DE SANIDAD Y CONSUMO, 1998Promoviendo la adaptación saludable de nuestros adolescenteshttp://www.msc.es/ciudadanos/proteccionSalud/adolescencia/docs/AdoCompleto.pdf

miércoles, 30 de mayo de 2012

Fobia escolar y ansiedad en los exámenes.

La fobia escolar consiste en la incapacidad total o parcial del adolescente de acudir al colegio como consecuencia de un miedo irracional a algún aspecto de la situación escolar.

1. Miedo persistente, desproporcionado e irracional a acudir al colegio que el niño no puede evitar.
2. La posibilidad de ir al colegio provoca una respuesta inmediata de ansiedad.
3. Síntomas neurovegetativos: cefaleas, gastralgias, palidez, náuseas, vómitos, mareos, malestar, que desaparecen los días de vacaciones.
4. La falta de asistencia al colegio tiene un carácter habitual y no se acompaña de comportamientos antisociales.
5. Los padres saben que el niño permanece en casa sin ir al colegio.


El grito, Munch 
1896

El temor irracional e insuperable a ir al colegio se relaciona a veces con alguna circunstancia concreta de la vida escolar, como temor a un profesor, a un compañero o a una asignatura. Otras veces es un miedo inespecífico, de carácter general, que se manifiesta en miedo a hacer el ridículo o a ser criticado. También, puede darse la circunstancia de que el adolescente no exprese de forma abierta el miedo a la escuela, pero la negativa a ir y el cortejo de síntomas que lo acompaña hace sospechar el diagnóstico (Mardomingo, 2004a; King y Bernstein, 2001).

La fobia escolar se da a cualquier edad, una vez que comienza el período de escolarización; no obstante, es más frecuente en los niños que en los adolescentes,   afectando por igual a ambos sexos y a todas las clases sociales. Es evidente que el concepto de fobia escolar va estrechamente unido a la implantación de la escolarización obligatoria y, por tanto, al concepto que la sociedad tiene de los niños y de su educación. Difícilmente puede darse este trastorno psiquiátrico en aquellos países donde el derecho de los niños a aprender y a educarse no existe, no digamos en aquellos en que el niño se incorpora desde los primeros años al trabajo y lleva una vida próxima a la esclavitud.

Tener que asistir al colegio produce en el adolescente una angustia intensa de carácter anticipatorio, por lo que tiende a evitarlo como sea. La crisis de angustia se presenta por las mañanas, justo antes de tener que salir de casa, o la noche anterior, o a lo largo de la tarde de la víspera, incrementándose a partir del anochecer. La angustia puede acompañarse de un amplio cortejo neurovegetativo con: vómitos, náuseas, diarrea, anorexia, dolores abdominales y cefaleas, que hace pensar a los padres que se trata de una enfermedad pediátrica. El niño permanece en casa con conocimiento de los padres que no logran llevarlo a pesar de hacer intensos esfuerzos.

Las dificultades para ir al colegio, suelen comenzar de forma gradual, con protestas poco intensas y búsqueda de pretextos para no ir, que se siguen de faltas esporádicas a clase que terminan en la más rotunda negativa a entrar incluso en el recinto escolar. Otras veces el comienzo es repentino, y los padres refieren alguna circunstancia que ha actuado como factor precipitante, por ejemplo, un pequeño traumatismo, una enfermedad pasajera, la hospitalización de un miembro de la familia, un cambio de colegio o de domicilio o la vuelta de unas vacaciones.

En los adolescentes suele darse un cambio lento pero progresivo del comportamiento, que se traduce además en dificultades para las relaciones sociales, tendencia al aislamiento y negativa a salir con los amigos, actitud hipercrítica hacia el mundo exterior, irritabilidad y discusiones con los padres que contrastan con actitudes previas de docilidad y sumisión.

Es muy frecuente en esta edad la sintomatología depresiva. La angustia intensísima de los días de clase contrasta con la desaparición radical de los síntomas los días de vacaciones en los que el alivio y bienestar del niño es evidente y se muestra contento y tranquilo. 

Ansiedad ante los exámenes

Es normal el estar un poco nervioso y estresado antes de un examen. Le ocurre a todo el mundo. Cierta dosis de ansiedad anticipatoria, de hecho, puede ayudar a ponerse manos a la obra y a mantener un rendimiento alto mientras se hace el examen. Pero en algunos estudiantes, esa ansiedad es sumamente intensa.

En los jóvenes estudiantes, la ansiedad puede producir síntomas: nerviosismo intenso, sentir un nudo en la garganta, molestias gastrointestinales, dolor de cabeza tensional, sudor o temblor de manos e incluso taquicardia. Un estudiante con ansiedad muy intensa ante los exámenes, puede hasta tener diarrea o ganas de vomitar.

Todo tipo de ansiedad es una reacción ante la anticipación de algo estresante. Al igual que cualquier otra reacción de ansiedad, la ansiedad ante los exámenes afecta al cuerpo y a la mente. Cuando una persona está bajo estrés, su cuerpo libera una hormona denominada adrenalina, que la prepara para reaccionar ante el peligro (lo que a veces se denomina reacción de "lucha o huída "). Esto es lo que provoca los síntomas corporales, como el sudor y la aceleración del ritmo cardíaco y de la respiración. Estas sensaciones son de intensidad variable.

Tener un enfoque pesimista sobre lo que podría ocurrir, también alimenta la ansiedad de ejecución. Pensamientos como: "¿Y si me quedo en blanco?" o "¿Y si el examen es demasiado difícil?" ocuparán nuestra mente y pueden impedir que nos concentremos en lo que nos están preguntando. Las personas con ansiedad ante los exámenes también se pueden sentir estresadas por sus reacciones corporales y pensar cosas como "¿Y si vomito?" o bien "¡Oh no, me están temblando las manos!"

Como ocurre con cualquier otro tipo de ansiedad, esta ansiedad de ejecución crea un círculo vicioso: cuanto más se centra una persona en las cosas negativas, más se intensifica la ansiedad. Esto hace que nos encontremos peor y, al tener la mente llena de pensamientos negativos y miedos, más aumentan las probabilidades de fallar en el examen.


La ansiedad se puede convertir en un verdadero problema cuando un alumno se estresa tanto al hacer un examen que no puede controlar los nervios a fin de concentrarse en las preguntas del examen y dar lo máximo de sí mismo. De todas formas, el sentirse preparado para afrontar el reto puede ayudar a controlarla.

Aprovechar y utilizar el estrés a nuestro favor

El estrés es un mecanismo de aviso, una señal que nos alerta ante algo importante que va a ocurrir. Podemos utilizarlo en el propio beneficio: en vez de reaccionar ante el estrés amedrentándonos, lamentándonos o quejándonos por culpa del examen, podemos adoptar un enfoque activo y mucho más positivo. El estrés puede servirnos para recordar que debemos preparar bien el examen con antelación. De esta forma, evitaremos que el estrés nos domine. Después de todo, a nadie le estresa pensar sobre lo bien que le puede ir en un examen.
Los profesores, tutores o el psicólogo escolar pueden ser importantes fuentes de información, a quienes podemos acudir.

Preparar bien el examen

Algunos alumnos creen que lo único que necesitan para aprender la materia y hacer bien los exámenes es asistir a clase. Pero hace falta mucho más que eso. Son muy importantes los buenos hábitos y técnicas de estudio ya que, la "empollada" la noche antes del examen nunca permite obtener el nivel de comprensión profundo que se consigue estudiando regularmente, repasando en casa lo aprendido en clase. Es fácil comprobar que la ansiedad disminuye cuando existe un hábito de estudio regular en casa. Tiene sentido: cuanto mejor se domine la materia, obtendremos mayor sensación de seguridad en nosotros mismos y confiaremos en hacerlo mejor.

Si esperamos hacerlo bien, aumentará nuestra tranquilidad mientras realizamos el examen, tras los momentos iniciales de nerviosismo.

Controlar los pensamientos

La confianza en aprobar el examen, nos ayudar a relajarnos. ¿Qué ocurrirá cuando falle la confianza en un buen resultado? Hay que descartar los mensajes negativos que nos enviamos a nosotros mismos, ya que contribuyen a aumentar la propia ansiedad.

Aceptar los propios errores

También podemos hacer otra cosa: intentar relativizar los errores cometidos - sobre todo si somos muy perfeccionistas y tendemos a ser muy críticos con nosotros mismos. Todo el mundo comete errores, y los errores son "oportunidades de aprendizaje, formas de aprender".

Aprender a tolerar los propios errores - como el problema que no supimos resolver en el examen sorpresa de matemáticas - es una facultad muy valiosa.

Debemos cuidarnos

Hay métodos y formas para aprender a tranquilizarnos y a centrarnos frente a una situación que nos provoca nerviosismo y ansiedad. Un método efectivo y sencillo son las técnicas de respiración. Si practicamos con regularidad ejercicios de respiración, conseguiremos que nuestro cerebro capte esa práctica como una señal para aprender a relajarse.

Y, por supuesto, el cuidando de la saluddormir como mínimo 8 horas, practicar ejercicio físico y comer de forma saludable - ayudará a nuestra mente a rendir al máximo.

Todo aprendizaje requiere tiempo y práctica, y aprender a superar la ansiedad ante los exámenes no es diferente. Aunque no es algo que vaya a desparecer de la noche a la mañana, el hecho de afrontar y aprender a controlar la ansiedad ante los exámenes, ayudará a controlar el estrés, lo que puede ser de gran ayuda en muchas otras situaciones a lo largo de nuestra vida.

Por: Aránzazu Ibáñez


Fuentes de información

M.J. Mardomingo Sanz
Trastornos de ansiedad en el adolescente
Jefe de Psiquiatría y Psicología Infantil del Hospital G.U. Gregorio Marañón de Madrid.
Presidenta de la Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil

Educaydisfruta.com
Ansiedad ante los exámenes

martes, 22 de mayo de 2012

¿Es efectiva la educación y prevención de riesgos en Internet con adolescentes?





El manejo de Internet abre las puertas a experiencias que hasta ahora no estaban fácilmente al alcance de los adolescentes y también hace que las relaciones entre ellos estén cambiando de parámetros.

En una edad en la que se establecen unas inercias muy importantes de cara a su desarrollo como adultos, nos encontramos que tienen acceso (tanto voluntario como involuntario) a todo tipo de información y “realidades virtuales” que se nos antojan como mínimo preocupantes, ya que por una de las características más importantes de estas edades tienden a creerse lo que se les presenta de forma atractiva.

El ordenador con conexión a Internet ha entrado en franca competencia con lo que como educadores y padres pretendemos con nuestros jóvenes. La tendencia esperable es que vaya a más, teniendo en cuenta el avance de las tecnologías. Por ejemplo, más de la mitad de las conexiones a Internet de los jóvenes que participaron en el estudio son vía Wifi. La generalización de este medio, de los módem USB o la tecnología 3GS en los móviles pondrá aún más al alcance de la mano de los chicos y chicas ese mundo virtual repleto de distorsiones y riesgos.

A raíz de las charlas efectuadas por miembros especializados de la Guardia Civil con alumnos de diversas edades de 6º de Primaria y ESO sobre los posibles riesgos de un uso inadecuado de Internet y cómo prevenirlos, surgió la idea de realizar un análisis con el alumnado que asistió a ellas y comprobar en qué medida cambió el uso que hacían del ordenador e Internet, tomando medidas de precaución y seguridad para evitar los riesgos que han llevado a otros jóvenes a situaciones realmente problemáticas y peligrosas, con serias consecuencias en algunos casos.

Contestaron a un cuestionario anónimo y abierto 4 meses después de la charla. Este intervalo entre la charla y el cuestionario responde a la intención de dar tiempo suficiente para poner en marcha las medidas aconsejadas, comprobar en qué medida ocurrieron situaciones de riesgo, las pautas de conducta que siguieron y el efecto de recuerdo a medio plazo.

La decisión de realizar un cuestionario abierto y un posterior análisis cualitativo de las respuestas ofrece la posibilidad de contrastar los objetivos iniciales de la actividad realizada por parte de los miembros de la Guardia Civil con lo que los alumnos expresan con sus propias palabras, establecer posteriormente categorías por similitud, la huella que les quedó y la importancia relativa que le dieron a cada dimensión.

La muestra del estudio corresponde a distintos grupos desde 6º de Primaria hasta 4º de ESO durante los cursos 2007/08 y 2008/09 en centros privados, concertados y públicos de la provincia de Pontevedra. En total fueron 314 alumnos de los que asistieron 303 a las charlas sobre Internet.

Los alumnos de 6º de primaria ya muestran en las charlas un conocimiento muy concreto de vías de comunicación en Internet y manejo de las redes sociales.

La respuesta encontrada al intento de enseñarles de forma clara y abierta el lado negativo de la Red ha dado un resultado muy positivo en general. Esto demuestra que si nos preocupamos por formarles serán receptivos a los mensajes de precaución y prevención.

Pero es necesario profundizar mucho más en que toda esta realidad llegue a las familias, ya que son los padres quienes tienen la posibilidad de tomar medidas de control y prevención. Por las reacciones y los comentarios de muchos padres que asisten a estas charlas informativas, se encuentran en una situación de desconocimiento muy preocupante. Gran parte de ellos se queda inevitablemente intranquilo al descubrir que sus hijos e hijas no sólo saben más de ordenadores que ellos, sino que han podido tener acceso a cantidad de cosas que no se imaginaban… y que tampoco estarían dispuestos a facilitar si se las hubiesen pedido. Les facilitaron una webcam, wifi, portátil, teléfono móvil… convencidos
de que son medios de trabajo y “entretenimiento” y al descubrir los datos reales se hacen conscientes de que tienen que intervenir para no permitir que factores no deseables influyan en la educación de sus hijos.

Para terminar, algunas respuestas textuales recogidas en la encuesta, para que quede como conclusión de este artículo y comienzo de una reflexión.

• Un chico de clase me montó una trampa y se hizo pasar por otro que me molaba (chica, 13 años)

• Personas que no conocía me agregaron al Msn y pusieron comentarios de mí en los metroflogs y me leían los emails (chica, 12 años)

• Alguien que no conocía me agregó al Msn y empezó a mandarme fotos raras. Me dijo que me había agregado por Myspace pero yo no tengo y lo quité de mi lista (chica, 12 años)

• Agregué a una persona sin saber quién era. Al principio no hacía nada pero un par de días
después me empezó a insultar y me envió un virus (chico, 14 años)

• Hablando con un amigo por el Msn me di cuenta de que no era él por cómo hablaba y decirme mi amigo en ese momento que no me está hablando por el ordenador (chico, 13 años)

• Alguien desconocido me empezó a hablar y pedirme información (nombre, dónde vives, calle…) y no le contesté. Fue después de la charla. Se lo comenté a mis padres y me dijeron que hiciera lo que aprendí en la charla. Borré el Messenger porque no era la primera vez que pasaba (chica, 11 años)

• Una chica que se hizo pasar por mi amiga de mi pueblo me dijo que le diera mis datos personales. Se los di porque pensaba que era ella y me robó el Msn (chica, 11 años)

• Me agregó al Msn una persona que se dedicaba a robar cuentas si no le ponías la cam y como no se la puse me la robó (chica, 16 años)

• Algunos chicos me pusieron la webcam y se masturbaron (chica, 15 años)

• Siempre pasan cosas, desde peleas o amenazas a insultos, exhibiciones a través de la webcam “desagradables” (por así decirlo) (chica, 16 años)





Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:


Gonzalo Sotelo Seguín. 
Miembro del Equipo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civi.
Emilio López Bastos. Psicólogo y Sexólogo. Vicepdte. de la Sociedade Galega de Sexología

La Sociedad Española de Medicina del Adolescente.