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lunes, 4 de abril de 2016

"Actividad física, endorfinas y desarrollo cognitivo", una fórmula adecuada para la adolescencia.


En mi publicación “Mente sana, en cuerpo sano” concluí el texto nombrando la hormona B-endorfina y con este nuevo texto quiero volver hacer hincapié en la importancia que ésta tiene para el equilibrio humoral y psíquico y más en la adolescencia.








La beta endorfina es una sustancia química que se genera usualmente durante las actividades físicas y produce una elevación importante del nivel de endorfinas y de dopamina en nuestro organismo. Podríamos decir que, además de los buenos efectos que tiene el entrenamiento aeróbico sobre el sistema cardiopulmonar, el sistema circulatorios y sobre el sistema inmune, la actividad física y en general el entrenamiento es muy recomendable para mantener el  equilibrio humoral y psíquico. Por esta razón, las endorfinas podrían denominarse "las moléculas de la felicidad", porque son las que permiten a las personas disfrutar de la vida, sentirse deleitados por muchas cosas y resurgir con facilidad de las crisis personales sin demasiadas cicatrices emocionales. 

Fuente imagen: actualpsico revista
Las endorfinas son neurotransmisores químicos que se forman en la hipófisis (glándula ubicada en la base del cerebro) y que presentan una estructura muy parecida a los opioides (opio, morfina, heroína) pero sin sus efectos negativos. En el tálamo y en el núcleo calloso del cerebro se encuentran los receptores opiáceos, que al ser estimulados por los opioides interfieren en las señales de dolor corporal y en las emociones, provocando una sensación de bienestar.

"Las endorfinas tienen dos funciones principales, la primera de ellas es facilitar la comunicación entre neuronas y la segunda actuar como analgésico ante el dolor. Las endorfinas activan los centros de placer del cerebro y a su vez actúan como analgésicos endógenos inhibiendo la transmisión de dolor al mismo. En consecuencia, las endorfinas son en gran parte responsables de la sensación de bienestar que percibimos tras realizar deporte y también por este motivo se conocen como las hormonas de la felicidad o de la alegría".

La hipótesis de las endorfinas es la explicación de base fisiológica más popular sobre las ventajas derivadas del ejercicio físico. No todos los estudios la respaldan, pero el peso de la evidencia parece defendible. El cerebro, la hipófisis y otros tejidos producen diversas endorfina que pueden reducir la sensación de dolor y producir un estado de euforia. Parece probable que la mejora en el bienestar que sigue al ejercicio físico se deba a una combinación de mecanismos psicológicos y fisiológicos. Hasta el momento, la mayoría de estudios que han investigado la relación entre el ejercicio físico y las disminuciones en los niveles de depresión y ansiedad han sido correlacionales y parece que el ejercicio está asociado a cambios positivos en los estados de ánimo (Weinberg & Gould, 1996). La inmensa mayoría de las investigaciones que estudian la relación entre ejercicio físico y bienestar psicológico han utilizado los ejercicios aeróbicos demostrando que el ejercicio ha de tener la suficiente duración e intensidad para que produzca efectos psicológicos positivos. 

La adolescencia es, después de la niñez, la segunda etapa más vulnerable del ciclo vital y en donde se adquieren la mayoría de los hábitos que pueden tener consecuencias para la salud a largo plazo. Tenemos que persuadir a los jóvenes para que eviten conductas de riesgo tales como el tabaquismo, sedentarismo, malnutrición y consumo de drogas adictivas, entre otras, ya que sus repercusiones biológicas y psicosociales son altamente negativas. Hay que motivarles para que realicen más actividad física y deporte; qué los jóvenes comprueben lo beneficioso que es para su salud, autoestima y desarrollo cognitivo realizar actividades físicas, además de sentirse bien gracias a las "endorfinas". Es importante promover formas de vida saludables dirigidas a los adolescentes porque aunque las conductas de riesgo pueden ser potencialmente prevenibles en la adolescencia temprana, se observa en los últimos años y a nivel mundial una franca tendencia al aumento, siendo un motivo de preocupación para todos.

Por otro lado, dentro del marco de la neuropsicología se han realizado investigaciones que evidencian los beneficios de la actividad física a nivel neurológico. El entrenamiento cognitivo y motor que implica el deporte produce modificaciones selectivas y transitorias en la sustancia gris y en la sustancia blanca, tanto en jóvenes como en adultos (Draganski, Gaser, Kempermann, Kuhn, Winkler, Buchel & May, 2006; Driemeyer, Boyke, Gaser, Büchel & Haggi, 2009). La intensidad y la frecuencia de la práctica deportiva constituyen factores importantes en la determinación de las modificaciones anatómicas del cerebro (Gaser & Schlaug, 2003; Jancke et al., 2009). En esta misma línea, se ha demostrado que la actividad física produce la liberación de endorfinas, serotoninas, dopamina y noradrenalina. Las endorfinas, especialmente, actúan sobre el cerebro, produciendo disminución de los niveles de ansiedad, depresión y estrés, dando lugar a una sensación de bienestar (Salvador, Suay, Martínez, González, Rodríguez & Gilabert, 1995). Esto contribuye a la aparición de mejorías en determinadas psicopatologías relacionadas con dichos síntomas, constituyendo un factor neuroprotector. 

"A partir del descubrimiento de que los niños que practican regularmente algún deporte presentan un mejor desarrollo cognitivo que aquellos que no lo hacen (Sibley & Etnier, 2002; Stone, 1965 en Ramirez et al., 2004; Vail, 2006), se comenzaron a realizar diversas investigaciones orientadas hacia el estudio específico de la relación entre a actividad física y el rendimiento académico (Kudlow et al., 2010; Manzano, 2006; Ramirez et al., 2004; Vial, 2006; Vallejo & Restrepo, 1999)". La estimulación cognitiva que deriva de la actividad física favorece la capacidad de concentración y atención de los niños en edad escolar en tanto que aumenta los niveles de activación del organismo. Estos son datos a tener en cuenta durante la adolescencia debido a que en esta etapa se producen grandes cambios como, por ejemplo, aquellos que tienen que ver con la corteza prefrontal y la regulación de la conducta. [La corteza prefrontal y la regulación de la conducta adolescente.]

Los jóvenes que practican algún deporte fuera del programa curricular presentan niveles más altos de concentración, mejor autoestima y comportamiento optimizando su desempeño académico e incluso en algún estudio se sostiene que "los niños con mejor estado físico y salud, en términos generales, se encuentran en mejores condiciones para enfrentar procesos de aprendizaje (Ramirez et al., 2004; Vail, 2006)". Haciendo hincapié en la mejora cognitiva gracias al deporte "hay un estudio de un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois (Castelli, Hillman, Buck & Erwin, 2007) que comparó, en una muestra de niños de 8 a 10 años, su estado físico con la puntuación obtenida en cinco o siete pruebas cognitivas. A su vez compararon el estado físico de los niños con sus notas de matemáticas y lectura en una prueba elaborada por ellos (Illinois Standard Archievment Test). A partir de los datos obtenidos concluyeron que existe una correlación positiva entre la actividad aeróbica y las puntuaciones obtenidad en matemáticas". En esta misma línea, "Geron (1996 en Ramirez et al., 2004) y Mitchel (1994 en Ramirez et al., 2004) encontraron que la capacidad rítmica y la sincronización que ejercita la actividad física, se encuentra asociada a mayores logros a nivel académico, especialmente, en el caso de las matemáticas y la lectura".

En términos generales, la actividad física favorece el desarrollo de la coordinación, la capacidad mnésica, las habilidades motoras implicadas en la grafomotricidad, el razonamiento abstracto, la inhibición de estímulos irrelevantes y la imaginación (Manzano, 2006) y más alla de los beneficios a nivel neurológicos y cognitivos, la actividad física y el deporte ofrece a los niños y adolescentes un espacio en el cual despejarse, socializarse y obtener logros, contribuyendo al desarrollo de se autoestima y autovaloración.

"Existen cada vez mayores evidencias de las relaciones entre la actividad física y la salud (Fentem, Bassey y Turnbull, 1998; Bouchard, Shephard, Stephens, Sutton y McPherson, 1990), hasta el punto de considerar la propia inactividad como un factor de riesgo para las enfermedades modernas (Powell, Thompson, Caspersen y Kendrick, 1987; Tittel e Israel, 1991)". Cuando se habla de jóvenes es imprescindible hacer referencia a la escuela como centro clave para la promoción de la salud en estas edades pero, sin embargo, debido al limitado tiempo de que dispone esta asignatura dentro del currículum escolar, la consecución de este objetivo se ve dificultada. Por ello, se debe plantear un trabajo conjunto entre la familia y comunidad; es muy positiva la relación entre los adolescentes y los agentes socializadores a la hora de hacer deporte y esta influencia favorece el desarrollo de comportamientos saludables y en conjunto, la felicidad del adolescente.



Aránzazu Ibáñez


 Fuentes de información:

- Marta Turroja Serra "Adicción a las endorfinas", actualpsico revista 
- Beneficios psicológicos de la actividad física y deporte, seranil.com
- María Florencia Pinto "El impacto del deporte en la promoción del desarrollo cognitivo de los niños..." [ http://www.aacademica.com/000-052/312.pdf ]



martes, 8 de marzo de 2016

Mantén el cerebro activado (I)



Autora: Nesria Douali <es.slideshare.net>


















“Nuestra sociedad se está adaptando a un estilo de vida sedentario. Esta es una de la razones que ha motivado el reciente interés por destacar los beneficios sobre la salud mental y física que provoca la práctica regular de actividad física. Numerosas investigaciones nos indican los efectos positivos de la práctica regular de actividad física sobre el funcionamiento cognitivo, que repercutirá directamente en el rendimiento académico, y sobre la salud mental, como por ejemplo una reducción del estrés, la ansiedad y una mejora en los estados de ánimo”. 

Este primer párrafo del artículo pertenece al inicio de las conclusiones de un informe elaborado por Francesc Llorens, profesor de Grado de Educación Infantil y Primaria de la Universidad Internacional de Valencia de reciente divulgación. [1] Es un fragmento que recoge muy bien la idea por la que de nuevo vuelvo a tratar en Cerebro Adolescente la importancia de la actividad física para el desarrollo del cerebro y sus funciones cognitivas. Como cita Rita Levi-Montalcini, neuróloga que vivió hasta los 103 años, hay que mantener el cerebro activo para que nunca llegue a degenerarse y un buen escudero de éste fin es la actividad física regular.

En la Organización Mundial de la Salud (OMS) la inactividad física observada en las últimas décadas es un tema que se intenta solventar a partir de la publicación en el 2010 del “Plan integral para la actividad física y el deporte”, un informe en el que se ofrecen datos muy simbólicos de cómo está la situación actual. Aquí añado un párrafo del informe en el que se señala que: "La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo) y es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes; además, aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica". [2] 

La OMS recomienda mantener un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos. “La actividad física regular reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebro-vascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas; mejora la salud ósea y funcional, y es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso. [3] Por lo tanto, practicar ejercicio físico es un saludable hábito que reporta múltiples beneficios tanto a nivel fisiológico como psicológico e incluso social, independientemente de la edad o del estado físico de la persona que lo practique. 



 En una entrada anterior de Cerebro Adolescente,  Mente sana, en cuerpo sano, ya quedaron reflejados algunos beneficios del ejercicio físico en el cerebro como la producción de endorfinas. La endorfina es una sustancia química que nos hacen sentirnos en un estado de paz y felicidad, ayuda a algunas personas a dormir mejor y aporta beneficios en los problemas de salud mental como la depresión leve y baja autoestima. Además, puede proporcionar una verdadera sensación de logro y orgullo cuando se alcanzan determinadas metas.



 Mantente activo, aunque sólo sea por sentirte bien.




[1] Llorens Francesc, profesor del Grado de Educación Infantil, Primaria y del Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas en la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Informe sobre los “Efectos del ejercicio físico sobre el rendimiento atencional ante estímulos visuales, rendimiento académico y salud mental”. <http://recursos.viu.es/efectos-ejercicio-fisico>


[2] Organización Mundial de la Salud. Programas y proyectos: Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud < http://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/es/ >

[3] Organización Mundial de la Salud. Programas y proyectos: Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Descargar Español [pdf 1.47Mb]



Mantén el cerebro activado (III)



Fuente: portal.maipu.cl


Algunos datos sobre investigaciones recientes relacionadas con los beneficios de la actividad física, a cualquier edad.



Comienzo con un estudio publicado en la revista The Journal of Physiology en 2013 que aporta datos sobre los efectos positivos de la práctica del running. La investigación, realizada por el profesor Alejandro Lucía (Universidad Europea de Madrid) junto con otros científicos como Jonatan R. Ruiz (Universidad de Granada) y Michael Joyner (Anesthesiology at Mayo Clinic), aporta nuevas evidencias sobre los efectos positivos de los ejercicios de resistencia. El estudio afirma que no hay pruebas sólidas que apoyen la idea de que la práctica intensa de estos deportes aumente el riesgo de sufrir daños cardiovasculares. Por el contrario, actividades como el running o el spinning previenen problemas de corazón además de alargar la esperanza de vida. [1]  

Otros análisis sobre la práctica de ejercicio han demostrado que tanto el ejercicio regular como el esporádico tienen efectos directos e indirectos sobre el cerebro.  Una exploración pionera, también del 2013, es la realizada por el Dr. John Ratey y publicada en su libro Spark-The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain sobre la conexión entre el ejercicio y el rendimiento del cerebro, en el que muestra que incluso el ejercicio moderado impulsa el potencial de los circuitos mentales que combaten el estrés y mejora el pensamiento y la memoria. [2]

El cerebro es un órgano del que conocemos todavía muy poco aspectos de su funcionalidad pero en la última década los estudios e investigaciones científicas han aumentado considerablemente debido a la posibilidad de medir su actividad funcional mediante la señal producida por los cambios dependientes del nivel de oxigenación sanguínea (contraste BOLD) que ha convertido a la resonancia magnética funcional (RMf) en una herramienta útil en la neurociencia cognitiva.[3]

En el Instituto Beckman de Ciencia y Tecnología Avanzadas, que es un centro dependiente de la Universidad de Illinois en Estados Unidos llevan ya años estudiando los efectos de la actividad física en el cerebro. La revista PLoS ONE publicó en el pasado mes de septiembre el último estudio de este instituto científico dirigido por Art Kramer y Agnieszka Burzynska que revela que las personas mayores que realizan regularmente actividades físicas de intensidad entre moderada y vigorosa poseen una actividad cerebral más variable en reposo que aquellos que no lo hacen. Esta variabilidad está asociada con un mejor rendimiento cognitivo. El equipo que realizó el estudio examinó 100 personas con edades comprendidas entre los 60 y los 80 años. Usaron con estas personas acelerómetros para medir de forma objetiva su actividad física a lo largo de una semana. A partir de los datos ofrecidos por resonancia magnética funcional en los que observaron los cambios de los niveles de oxígeno en sangre en el cerebro con el paso del tiempo, reflejaron la actividad cerebral de cada uno de los participantes en reposo. Por otro lado, evaluaron la integridad microscópica de las fibras de materia blanca de cada persona, las cuales transportan impulsos nerviosos e interconectan el cerebro. Los resultados obtenidos fueron que la actividad cerebral espontánea mostraba más fluctuaciones de un momento al siguiente en los sujetos más activos. En promedio, las personas mayores que eran más activos tenían una mejor estructura de la materia blanca que sus homólogos más sedentarios. Esto sugiere que aquellos que se mantienen en buena forma física son más flexibles tanto cognitivamente como en términos de función cerebral más general, que sus homólogos más sedentarios.

En un estudio anterior realizado por este mismo instituto, los investigadores mostraron que en algunas de las mismas regiones del cerebro, las personas mayores que realizaban actividad física tenían asimismo un mejor rendimiento en tareas cognitivas complejas, especialmente en tareas de inteligencia y memoria. Por lo tanto, una mayor capacidad cardio-respiratoria y la actividad física en la vejez se asocian con una mayor integridad estructural y funcional del cerebro y un mayor rendimiento cognitivo.

Por último, Alicia Carrera Hernádez, graduada en Enfermería por la Universidad Pública de Navarra también ha centrado su Trabajo de Fin de Grado en los beneficios del deporte en la salud, realizando un trabajo centrado en el Running.  En su proyecto se plantea un programa de educación grupal, principalmente, como método de estudio para observar y valorar los cambios en las distintas constantes vitales de los deportistas en fase de iniciación. Es una propuesta con la que se pretende concienciar y motivar a múltiples sectores de la población. Así mismo, que adquieran diversos conocimientos, actitudes y habilidades en sus autocuidados, manteniendo una práctica rutinaria y constante de este deporte y un estilo de vida saludable. [4]





Los estudios longitudinales y de intervención en curso arrojarán más luz sobre el potencial de SDBOLD en la detección de cambios en la función cerebral como consecuencia del aumento de actividad física, estimulación cognitiva, y los suplementos dietéticos.








[1] Jonathan R. Ruiz, Michael Joyner & Alejandro Lucia. Cross Talk opposing view: Prolonged intense exercise does not lead to cardiac damage. DOI: 10.1113/jphysiol.2013.257147 

[2] John J. Ratey, MD, is an Associate Clinical Professor of Psychiatry at Harvard Medical School  "Spark-The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain".

[3] Greicius M.  Resting-state functional connectivity in neuropsychiatric disorders. Curr Opin Neurol 2008; 21: 424-30.

[4] Carrera Hernández, Alicia. Beneficios del deporte en la salud- Estudio centrado en el Runnig. Trabajo de Fin de Grado dirigido por Barricarte Gurrea, Aurelio, Universidad Pública de Navarra,2015.  Alicia Carrera Hernández.pdf (1.282Mb) < http://academica-e.unavarra.es/handle/2454/18694 > http://hdl.handle.net/2454/18694

jueves, 1 de agosto de 2013

Mejora de hábitos saludables en adolescentes desde la Educación Física escolar y extraescolar.



"Mejora de hábitos saludables en adolescentes 
desde la Educación Física escolar" "Improvement of Teen Health HabitsThrough Physical Education"
DOI: 10.4438/1988-592X-RE-2011-360-113





Isaac José Pérez López, Manuel Delgado Fernández. Universidad de Granada. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Departamento de Educación Física y Deportiva. 


El objeto de este estudio fue evaluar los efectos de una intervención educativa desde la Educación Física, que implicó a alumnos de Secundaria y a sus familias en la promoción de hábitos saludables de vida o actividad física.

La intervención consistió básicamente, en primer lugar, en motivar a los alumnos para que adquirieran hábitos saludables de vida o actividad física (para más información véase Pérez López, 2009.El compromiso saludable: algo más que un recurso en Educación para la Salud; una forma de concebir la Educación Física. Habilidad Motriz, 33, 35-45).

Los resultados de esta investigación muestran que una intervención escolar que hace que los alumnos de Secundaria se comprometan a modificar hábitos de vida para conseguir comportamientos más saludables es viable y efectiva, y que los efectos positivos alcanzados se mantienen en el tiempo una vez terminada la intervención.

También cabe destacar el potencial del trabajo colaborativo entre escuela y familia sobre los hábitos saludables de los alumnos, como también señalaron Van Sluijs, McMinn y Griffin (2008), tras haber revisado programas de intervención para una mejora de la salud en edad escolar.

La influencia positiva que el ámbito familiar posee tanto en cuestiones de alimentación como en el resto de hábitos saludables es un aspecto importante (Blom-Hoffman, Wilcox, Dunn, Leff y Power, 2008; Contento, Williams, Michela y Franklin, 2006), que da lugar a comidas más correctas y de mayor calidad, como ha sucedido en este trabajo.

En otros estudios se ha valorado la actitud positiva de los padres y madres hacia la actividad fisico-deportiva extraescolar de sus hijos como una importante influencia en el interés de sus hijos por dichas prácticas (Ruiz Juan, Garcia Montes y Hernández; 2001). Afortunadamente un 94% de padres y madres con hijos en edad escolar creen conveniente que estos realicen algún tipo de deporte extraescolar y juegan papeles diversos entre los que se incluyen la creación de un clima positivo para la participación deportiva, el aumento de oportunidades para la participación en el deporte o incluso actuando de modelos.


El deporte, para García Ferrando (1996) y Guardia (2000), como actividad de tiempo libre, se ha convertido para una gran parte de la población española en un pasatiempo muy apreciado, llegando a constituirse en un importante producto de consumo. Ocio y deporte son dos realidades distintas que la sociedad ha convertido en hechos inseparables y se han constituido en motores del desarrollo personal a cualquier nivel; aun quedando todavía un amplio porcentaje de alumnado que no realiza suficiente actividad física ni para mejorar o mantener su salud, ni para consolidar o crear hábitos de práctica física.