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martes, 8 de marzo de 2016

Mantén el cerebro activado (I)



Autora: Nesria Douali <es.slideshare.net>


















Nuestra sociedad se está adaptando a un estilo de vida sedentario. Esta es una de la razones que ha motivado el reciente interés por destacar los beneficios sobre la salud mental y física que provoca la práctica regular de actividad físicaNumerosas investigaciones nos indican los efectos positivos de la práctica regular de actividad física sobre el funcionamiento cognitivo, que repercutirá directamente en el rendimiento académico, y sobre la salud mental, como por ejemplo una reducción del estrés, la ansiedad y una mejora en los estados de ánimo”. 

Este primer párrafo del artículo pertenece al inicio de las conclusiones de un informe elaborado por Francesc Llorens, profesor de Grado de Educación Infantil y Primaria de la Universidad Internacional de Valencia de reciente divulgación. [1] Es un fragmento que recoge muy bien la idea por la que de nuevo vuelvo a tratar en Cerebro Adolescente la importancia de la actividad física para el desarrollo del cerebro y sus funciones cognitivas. Como cita Rita Levi-Montalcini, neuróloga que vivió hasta los 103 años, hay que mantener el cerebro activo para que nunca llegue a degenerarse y un buen escudero de éste fin es la actividad física regular.

En la Organización Mundial de la Salud (OMS) la inactividad física observada en las últimas décadas es un tema que se intenta solventar a partir de la publicación en el 2010 del “Plan integral para la actividad física y el deporte”, un informe en el que se ofrecen datos muy simbólicos de cómo está la situación actual. Aquí añado un párrafo del informe en el que se señala que: "La inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo) y es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes; además, aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica"[2] 

La OMS recomienda mantener un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos. “La actividad física regular reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebro-vascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas; mejora la salud ósea y funcional, y es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso[3] Por lo tanto, practicar ejercicio físico es un saludable hábito que reporta múltiples beneficios tanto a nivel fisiológico como psicológico e incluso social, independientemente de la edad o del estado físico de la persona que lo practique. 



 En una entrada anterior de Cerebro Adolescente,  Mente sana, en cuerpo sano, ya quedaron reflejados algunos beneficios del ejercicio físico en el cerebro como la producción de endorfinas. La endorfina es una sustancia química que nos hacen sentirnos en un estado de paz y felicidad, ayuda a algunas personas a dormir mejor y aporta beneficios en los problemas de salud mental como la depresión leve y baja autoestima. Además, puede proporcionar una verdadera sensación de logro y orgullo cuando se alcanzan determinadas metas.



 Mantente activo, aunque sólo sea por sentirte bien.




[1] Llorens Francesc, profesor del Grado de Educación Infantil, Primaria y del Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de Idiomas en la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Informe sobre los “Efectos del ejercicio físico sobre el rendimiento atencional ante estímulos visuales, rendimiento académico y salud mental”. <http://recursos.viu.es/efectos-ejercicio-fisico>


[2] Organización Mundial de la Salud. Programas y proyectos: Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud < http://www.who.int/dietphysicalactivity/pa/es/ >

[3] Organización Mundial de la Salud. Programas y proyectos: Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud. Descargar Español [pdf 1.47Mb]



Mantén el cerebro activado (III)



Fuente: portal.maipu.cl


Algunos datos sobre investigaciones recientes relacionadas con los beneficios de la actividad física, a cualquier edad.



Comienzo con un estudio publicado en la revista The Journal of Physiology en 2013 que aporta datos sobre los efectos positivos de la práctica del running. La investigación, realizada por el profesor Alejandro Lucía (Universidad Europea de Madrid) junto con otros científicos como Jonatan R. Ruiz (Universidad de Granada) y Michael Joyner (Anesthesiology at Mayo Clinic), aporta nuevas evidencias sobre los efectos positivos de los ejercicios de resistencia. El estudio afirma que no hay pruebas sólidas que apoyen la idea de que la práctica intensa de estos deportes aumente el riesgo de sufrir daños cardiovasculares. Por el contrario, actividades como el running o el spinning previenen problemas de corazón además de alargar la esperanza de vida. [1]  

Otros análisis sobre la práctica de ejercicio han demostrado que tanto el ejercicio regular como el esporádico tienen efectos directos e indirectos sobre el cerebro.  Una exploración pionera, también del 2013, es la realizada por el Dr. John Ratey y publicada en su libro Spark-The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain sobre la conexión entre el ejercicio y el rendimiento del cerebro, en el que muestra que incluso el ejercicio moderado impulsa el potencial de los circuitos mentales que combaten el estrés y mejora el pensamiento y la memoria. [2]

El cerebro es un órgano del que conocemos todavía muy poco aspectos de su funcionalidad pero en la última década los estudios e investigaciones científicas han aumentado considerablemente debido a la posibilidad de medir su actividad funcional mediante la señal producida por los cambios dependientes del nivel de oxigenación sanguínea (contraste BOLD) que ha convertido a la resonancia magnética funcional (RMf) en una herramienta útil en la neurociencia cognitiva.[3]

En el Instituto Beckman de Ciencia y Tecnología Avanzadas, que es un centro dependiente de la Universidad de Illinois en Estados Unidos llevan ya años estudiando los efectos de la actividad física en el cerebro. La revista PLoS ONE publicó en el pasado mes de septiembre el último estudio de este instituto científico dirigido por Art Kramer y Agnieszka Burzynska que revela que las personas mayores que realizan regularmente actividades físicas de intensidad entre moderada y vigorosa poseen una actividad cerebral más variable en reposo que aquellos que no lo hacen. Esta variabilidad está asociada con un mejor rendimiento cognitivo. El equipo que realizó el estudio examinó 100 personas con edades comprendidas entre los 60 y los 80 años. Usaron con estas personas acelerómetros para medir de forma objetiva su actividad física a lo largo de una semana. A partir de los datos ofrecidos por resonancia magnética funcional en los que observaron los cambios de los niveles de oxígeno en sangre en el cerebro con el paso del tiempo, reflejaron la actividad cerebral de cada uno de los participantes en reposo. Por otro lado, evaluaron la integridad microscópica de las fibras de materia blanca de cada persona, las cuales transportan impulsos nerviosos e interconectan el cerebro. Los resultados obtenidos fueron que la actividad cerebral espontánea mostraba más fluctuaciones de un momento al siguiente en los sujetos más activos. En promedio, las personas mayores que eran más activos tenían una mejor estructura de la materia blanca que sus homólogos más sedentarios. Esto sugiere que aquellos que se mantienen en buena forma física son más flexibles tanto cognitivamente como en términos de función cerebral más general, que sus homólogos más sedentarios.

En un estudio anterior realizado por este mismo instituto, los investigadores mostraron que en algunas de las mismas regiones del cerebro, las personas mayores que realizaban actividad física tenían asimismo un mejor rendimiento en tareas cognitivas complejas, especialmente en tareas de inteligencia y memoria. Por lo tanto, una mayor capacidad cardio-respiratoria y la actividad física en la vejez se asocian con una mayor integridad estructural y funcional del cerebro y un mayor rendimiento cognitivo.

Por último, Alicia Carrera Hernádez, graduada en Enfermería por la Universidad Pública de Navarra también ha centrado su Trabajo de Fin de Grado en los beneficios del deporte en la salud, realizando un trabajo centrado en el Running.  En su proyecto se plantea un programa de educación grupal, principalmente, como método de estudio para observar y valorar los cambios en las distintas constantes vitales de los deportistas en fase de iniciación. Es una propuesta con la que se pretende concienciar y motivar a múltiples sectores de la población. Así mismo, que adquieran diversos conocimientos, actitudes y habilidades en sus autocuidados, manteniendo una práctica rutinaria y constante de este deporte y un estilo de vida saludable. [4]





Los estudios longitudinales y de intervención en curso arrojarán más luz sobre el potencial de SDBOLD en la detección de cambios en la función cerebral como consecuencia del aumento de actividad física, estimulación cognitiva, y los suplementos dietéticos.








[1] Jonathan R. Ruiz, Michael Joyner & Alejandro Lucia. Cross Talk opposing view: Prolonged intense exercise does not lead to cardiac damage. DOI: 10.1113/jphysiol.2013.257147 

[2] John J. Ratey, MD, is an Associate Clinical Professor of Psychiatry at Harvard Medical School  "Spark-The Revolutionary New Science of Exercise and the Brain".

[3] Greicius M.  Resting-state functional connectivity in neuropsychiatric disorders. Curr Opin Neurol 2008; 21: 424-30.

[4] Carrera Hernández, Alicia. Beneficios del deporte en la salud- Estudio centrado en el Runnig. Trabajo de Fin de Grado dirigido por Barricarte Gurrea, Aurelio, Universidad Pública de Navarra,2015.  Alicia Carrera Hernández.pdf (1.282Mb) < http://academica-e.unavarra.es/handle/2454/18694http://hdl.handle.net/2454/18694