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domingo, 7 de agosto de 2016

Los beneficios del entrenamiento en relajación sobre la salud y el equilibrio mental.



El dios Shiva
"El origen de las técnicas de relajación y respiración se sitúa en la cultura oriental vinculado a prácticas religiosas del hinduismo que pretenden a través de la meditación conseguir la contemplación, la sabiduría, la calma mental y la relajación corporal unidas al control respiratorio."



El entrenamiento en relajación es un proceso de aprendizaje gradual en reducción de la activación para así afrontar de una manera eficaz diversas situaciones. Esta reducción de la activación generalizada del organismo produce amplios y reconocidos beneficios sobre la salud y el equilibrio mental (Jocobs, 2001), muchos de ellos mediados a través del equilibrio del sistema nervioso autónomo (SNA) y su control sobre los sistemas automáticos y hormonales del cuerpo. 

Los cambios más significativos están mediados por su influencia en el equilibrio de las dos ramas del sistema nervioso autónomo



  • La rama Simpática que regula funciones de alerta y defensa como la temperatura del cuerpo, el ritmo cardíaco, el ritmo respiratorio, la circulación de la sangre y la tensión en tejidos musculoesqueléticos, entre muchas otras.
  • La rama Parasimpática, que regula funciones fisiológicas de los mismos órganos y sistemas, por ejemplo, el ritmo cardíaco y respiratorio, el consumo de oxígeno, la presión arterial y los niveles de hormonas de estrés como la cortisona.

Adicionalmente, el sistema nervioso puede disminuir su actividad general y mostrar un incremento de algunos neurotransmisores, destacando:


La serotonina, que modulan la actividad neuronal, induciendo de esta forma sensaciones de tranquilidad y alegría, que asociadas a la disminución del tono muscular (distensión), inducen relajación muscular.





Algunos de los cambios fisiológicos descritos durante los estados de relajación son los siguientes:

  • Cambios en el patrón electroencefalográfico, de ritmos beta a alfa.
  • Incremento de la circulación sanguínea cerebral.
  • Descenso del consumo metabólico de oxígeno.
  • Disminución del metabolismo basal.
  • Relajación muscular.
  • Vasodilatación arterial periférica.
  • Regulación del gasto cardíaco (sangre total circulante por minuto).
  • Disminución de la intensidad y frecuencia del latido cardíaco.
  • Disminución de la presión arterial.
  • Cambios respiratorios: disminución frecuencia, aumento en profundidad, y regulación del ritmo respiratorio.
  • Aumento de la amplitud y capacidad inspiratoria.
  • Disminución de la presión arterial parcial de O2 y aumento de la de CO2.
  • Aumento de la serotonina.
  • Disminución de la secreción adrenalina y noradrenalina
  • Disminución de los índices de colesterol y ácidos grasos en plasma.



De esta forma, una persona en estado de relajación experimenta:


    - Respiración tranquila, profunda y rítmica.
    - Relajación muscular.
    - Sensación de calor interno y cutáneo.
    - Latido cardíaco rítmico y suave.
    - Reducción del nivel de ansiedad.
    - Mejoría de la percepción del esquema corporal.
    - Sensación de paz y equilibrio mental.





    Fuentes de Información: 

    Mª ÁNGELES RUIZ FERNÁNDEZ, MARTA ISABEL DÍAZ GARCÍA y ARABELLA VILLALOBOS CRESPO. Manual de Técnicas de Intervención Cognitivo Conductuales, Ed. Desclée De Brouwer, UNED. Tercera Edición 2013.
    ISBN: 978-84-330-2535-7
    (Jacobs, G.D. (2001). Clinical Applications of the Relaxation Response and Mind–Body      Interventions. The Journal of Alternative and Complementary Medicine, 7, S-93-S-101.)







    jueves, 3 de octubre de 2013

    Conocer los fundamentos básicos de las emociones y del cerebro para formar alumnos emocionalmente inteligentes







    A pesar de contar con más de una función, el sistema límbico es el sustrato neurobiológico de las emocionesLas emociones están intrínsecamente ligadas al aprendizaje debido a su relación con la motivación, que proporciona el potencial energético necesario para la puesta en marcha de los comportamientos. En el ser humano, las emociones son el aspecto subjetivo de reacciones instintivas relacionadas con necesidades biológicas fundamentales (supervivencia).

    La motivación no se limita a necesidades biológicas fundamentales, sino que también estimula comportamientos más elaborados, como la cognición o la toma de decisiones.

    Por lo tanto, se puede concluir que las emociones positivas ayudan a la motivación mientras que las emociones negativas obstaculizan cualquier intento por aprender. A su vez, el uso de las emociones positivas para el desarrollo cognoscitivo es de especial importancia en la autoestima del alumno, ya que aprende a no asociar el fallo al fracaso o a emociones negativas.

    Según Bruno de La Chiesa, las emociones positivas que derivan del aprendizaje pueden resultar tan placenteras y motivadoras que animen al individuo a seguir aprendiendo.

    Los estados de estrés o miedo perjudican al aprendizaje. Un moderado nivel de estrés resulta positivo para el mantenimiento del estado de alerta y de la atención.

    La atención es la base del conocimiento y de la acción, es una orientación-concentración mental hacia una tarea y la inhibición de otras tareas que compiten por la atención. En esta reacción intervienen la amígdala, el hipocampo y el lóbulo frontal; este estado de alerta permite al cerebro estar en las condiciones óptimas para tratar la información. Sin embargo, más allá de eso puede resultar nefasto ya que se segrega cortisol, una sustancia química que produce efectos negativos en el aprendizaje y en la memoria.

    Varios estudios apuntan a que un buen método para evitar las situaciones de excesivo estrés o miedo en las aulas consiste en aumentar el tiempo dedicado a actividades de educación física.

    Se ha comprobado que el estrés crónico y postraumático es capaz de lesionar el desarrollo cerebral del niño, sobre todo observable en el hipocampo.

    Aprender a retrasar la gratificación y a cooperar con el grupo constituye un buen ejercicio para el desarrollo de la inteligencia emocional. Muy unido a esto se encuentra la importancia de controlar las emociones.

    La inteligencia emocional se refiere a la habilidad de autorregularse, es decir, de controlar los impulsos e instintos inmediatos, pero también se refiere a la cooperación, esto es, truncar una satisfacción personal para ayudar o satisfacer al prójimo. Aprender a retrasar la gratificación y a cooperar con el grupo es un buen método para formar alumnos emocionalmente inteligentes.







    Fuente de información:


    Nieves Maya Elcarte y Santiago Rivero Rodrigo
    Prólogo y Dirección Científica de Francisco José Rubia Vila
    Conocer el cerebro para la excelencia en la educación
    Editado por Innobasque – 2010
    Agencia Vasca de la Innovación
    Parque Tecnológico de Bizkaia