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martes, 18 de agosto de 2015

Pilares de la educación.



La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos.  

Los sistemas educativos formales deben concebir la educación como un todo y no solo se inclinen a dar prioridad a la adquisición de conocimientos, en detrimento de otras formas de aprendizaje.





Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en un pequeño número de materias. Lo que supone además: aprender a aprender para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.

Contenidos conceptuales> Comprender
ideas, teorías, definiciones, representaciones, ...


Lecciones de vida a través de la acción de experimentar


Aprender a hacer a fin de adquirir no sólo una calificación profesional sino, más generalmente, una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero, también, aprender a hacer en el marco de las distintas experiencias sociales o de trabajo que se ofrecen a los jóvenes y adolescentes, bien espontáneamente a causa del contexto social o nacional, bien formalmente gracias al desarrollo de la enseñanza por alternancia.

Contenidos procedimentales
capacidades, destrezas, habilidades, estrategias.



Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal. Con tal fin, no menospreciar en la educación ninguna de las posibilidades de cada individuo: memoria, razonamiento, sentido estético, capacidades físicas, aptitud para comunicar...

Contenidos actitudinales > Actitudes personales: 
autoestima, autonomía, responsabilidad.

Aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia –realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos- respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.

Contenidos actitudinales>Actitudes sociales: 
solidaridad, empatía, manejo de conflictos,...



Fuente de información:

La educación encierra un tesoro
Informe a la UNESCO
de la Comisión Internacional
sobre la Educación
para el Siglo XXI






martes, 15 de mayo de 2012

En la adolescencia las cosas deben empeorar para, después, poder mejorar



“Saber qué pasa en la cabeza de un adolescente siempre es complicado, pero si te dedicas profesionalmente a observar su cerebro seguro que sabes más cosas que la mayoría de gente”

La Dra. Iroise Dumontheil, investigadora del Institute of Cognitive Neuroscience de la University College of London, se ha especializado en el estudio del comportamiento y desarrollo del cerebro durante la adolescencia.


Sus conclusiones demuestran que a través de determinadas intervenciones sistemáticas se consiguen resultados muy positivos en el aprendizaje de los jóvenes. «El entrenamiento de la memoria de trabajo puede ayudar a prevenir dificultades en la aritmética», ejemplificó Dumontheil.

La investigadora ha explicado que «los adolescentes activan el córtex prefrontal medio, llamado cerebro social, más que en los adultos». De hecho, Dumontheil identifica reacciones específicas cerebrales en los jóvenes cuando se sienten premiados o estimulados y ante la influencia de los iguales: «Para los adolescentes, pensar a largo plazo es más complicado que pensar en términos de emoción, retribución o riesgo. Los mecanismos de autocontrol funcionan mejor después de la adolescencia».

También ha descubierto que hay entre los jóvenes una especial sensibilidad hacia la baja autoestima, así como una propensión a la ansiedad: «Los adolescentes son hipersensibles a su exclusión social, mucho más que los adultos».

Según la doctora, la observación del cerebro de los adolescentes les ha permitido comprender que el cerebro adolescente está "especialmente preparado para entender conceptos abstractos y organizar cosas y relaciones con las otras personas". Así, contra la idea de que los adolescentes son la desorganización personificada, Iroise Dumontheil mantiene que se debe dejar tiempo a los más jóvenes para que evolucionen en este campo. "Hemos encontrado evidencias de que, durante la adolescencia, las cosas deben empeorar para, después, poder mejorar".

La especialista explica que dos sistemas compiten en el cerebro adolescente. Uno, el que predomina, se centra en las recompensas. De esta manera se explica que los adolescentes estén pendientes de lo que piensan de ellos sus amigos. El segundo sistema es el de la visión a largo plazo, lo que integra la información que nos permite saber qué pasará o qué consecuencias tendrá una acción determinada.

Para superar esta etapa a menudo complicada, Dumontheil considera que "es bueno" que los adolescentes trabajen en grupo y "tengan modelos e información sobre qué está pasando en el cerebro y qué cambios físicos y psicológicos están viviendo", información que, por otra parte , también sería útil "a los padres".

A la pregunta de si esta etapa permite aprender tanto como durante la infancia, la doctora asegura que no, pero que sin embargo debe entenderse como una "segunda oportunidad" porque es un "tiempo de continuidad" en el aprendizaje.



Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

El portal informatiu 3 Catalunya

XIX Tribuna Edu21: Educación y aprendizaje en la adolescencia