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miércoles, 2 de octubre de 2013

Educar en emociones



La educación a la que se tiene que enfrentar una persona desde sus primeros contactos con la Educación Infantil y Primaria, pasando por la Educación Secundaria, Bachillerato e, incluso, estudios universitarios  hasta su vida profesional, es claramente deficiente. Deficiente en valores, deficiente en comprensión de las emociones, deficiente en puntos de vista, deficiente en humanización de los contenidos.


El modelo educativo actual basa todo la educación en el aprendizaje de ciertos modelos lógicos pertenecientes a las ciencias más puras y, además, la memorización y la repetición de decenas, centenares de líneas de información que convierten los cerebros de los alumnos (su memoria) en depósitos de datos completamente inútiles para hacer frente a la vida real.

Se les enseña a resolver problemas matemáticos durante años, pero en este proceso no aprenden a resolver sus conflictos existenciales, Se les enseña a hacer cálculos y a encontrar la solución óptima, pero la vida está llena de contradicciones, las cuestiones de la emoción no entran en el mundo de las cifras ni dan una solución exacta. Los niños y adolescentes, en las escuelas, aprenden a enfrentarse con hechos lógicos, pero no saben hacerlo con fracasos y errores.









La neurociencia, con el paso de los años y de las decenas de investigaciones en crecimiento sobre el intrincado conocimiento de el funcionamiento cerebral, ha llegado a afirmar que no existe el recuerdo puro del pasado, que lo que rememoramos siempre es reconstituido, indicando además que el único registro que se instala en la memoria es aquel que va acompañado de un estímulo emocional con una intensidad que no ha de ser necesariamente elevada. El conocimiento científico se ha multiplicado y el número de centros de enseñanza ha crecido como en ninguna otra época, pero la educación actual no está formando pensadores. La mayoría de los jóvenes, incluido los universitarios, acumulan montones de “piedras” pero construyen poquísimas ideas brillantes con ellas.




“No es casualidad que hayan perdido el placer de aprender, el aprendizaje ha dejado de ser una aventura agradable”

(Augusto Cury, 2007 – 17)









Dentro de este contexto también destaca el que la educación esté educando a los estudiantes exclusivamente para afrontar el éxito, se les enseña que todo lo que estudia tiene un fin: tener éxito en la vida, enmascarando detrás de este objetivo valores cómo el éxito rápido, el dinero, una buena casa, fama y otros tantos relacionados. Sin embargo, como todos sabemos, vivir una vida sin problemas es imposible, los fracasos superarán claramente en número a los éxitos a los que tendrán que enfrentarse, el sufrimiento bien enfocado en estas situaciones nos construye, el mal llevado destruye nuestra autoestima. Debemos usar el sufrimiento para construir sabiduría, debemos preparar a los jóvenes a lidiar con las decepciones.

Paralelamente a este proceso claramente deficiente en cuanto a la educación ofrecida a los estudiantes, se observa como la sociedad con los medios de comunicación seduce a los más jóvenes con estímulos rápidos ya elaborados, lo que Cury entiende como “Fast Food” emocional. Un joven en la actualidad necesita hacer muchas cosas para disfrutar tan solo un poco, los padres apuntan a sus hijos a decenas de actividades que ocupen todo su tiempo mientras que la compleja industria del ocio se encarga de mantenerlos entretenidos con información ya elaborada con la que no necesitan pensar. Este bombardeo de estímulos no es inofensivo, con el tiempo aumenta el umbral de placer en la vida real de los sujetos por lo que, inevitablemente, los adolescentes pierden el placer por los pequeños estímulos de la vida diaria. 

“Deberíamos tener la generación de jóvenes más felices que ha pisado la Tierra. Pero hemos creado una generación de insatisfechos” (Cury 2007 – 18). Con ello dejamos de lado la educación de las funciones más importantes de la inteligencia como contemplar lo bello, pensar antes de reaccionar, exponer y no imponer las ideas, administrar los pensamientos, tener espíritu emprendedor. Estamos informando a los jóvenes y no formando su personalidad. Los jóvenes raramente saben pedir perdón ni reconocer sus límites, por supuesto nunca aprenden a colocarse en el lugar del otro.

Como resultado de todo lo anteriormente comentado vemos como enfermedades como la depresión que antiguamente raramente afectaba a los niños, hoy en día se ceba con ellos y se pueden observar muchos niños deprimidos y sin gusto por la vida. No sólo es común detectar adultos estresados, sino también jóvenes y niños con frecuentes dolores de cabeza, gastritis, dolores musculares, sudor excesivo, fatiga constante de tipo emocional. Resultando de todo ello jóvenes que se internan en el mundo de las drogas tratando de encontrar en ellas estímulos rápidos que desencadenen placer instantáneo. Sin embargo los placeres instantáneos de estas destruyen la gallina de los huevos de oro de la emoción, les lleva a envejecer rápidamente respecto a las emociones.



El objetivo de educar en emociones a las nuevas generaciones está en manos de toda la sociedad,
de la demanda de estos contenidos a nuestros políticos,
a nuestras instituciones, a nuestros medios de comunicación. Sin embargo, donde más se puede hacer en este campo es en el ámbito doméstico y en el ámbito privado de cada profesor que imparte materia.








Cada cual es bien capaz de otorgarle un contenido emocional positivo a la convivencia en el mismo espacio vital que sus jóvenes, tanto en casa como en la escuela. No necesitamos de una inclusión institucional en los calendarios escolares, cada cual es bien libre de seguir pautas que hagan de la educación que ofrece una forma de entender las cosas más colorida, personal y humana. Si bien Augusto Cury, en su libro “Padres brillantes, maestros fascinantes” aconseja a los padres y a los profesores sobre cómo llevar a cabo este proceso que culmine en una riqueza emocional en los jóvenes a su cargo, es cuestión de cada persona el leerlas, comprenderlas, interiorizarlas y llevarlas a cabo.




Fuente de información:





Inteligencia Emocional

Psicología general y evolutiva 1º T.S.

VAZQUEZ RZ DE LARREA, Consuelo
BLANCO TEJEDOR, Aarón
CARRACEDO MATA,Andoni



Factores cerebrales y educación emocional



Un breve análisis de la educación emocional en la explicación de dos factores cerebrales implicados en que esta sea efectiva:




Fenómeno RAM

Un fenómeno al que debieran prestar especial atención los padres. El aprendizaje depende del registro diario de de miles de estímulos externos (visuales, auditivos, táctiles) e internos (pensamientos y reacciones emocionales) en las matrices de la memoria.

Anualmente archivamos millones de experiencias, pero a diferencia de lo que ocurre con las computadoras, los registros en nuestra memoria son involuntarios, producidos por el Registro Automático de Memoria (RAM). Todas las imágenes que captamos se registran automáticamente, todos los pensamientos y emociones – negativos y positivos- son registrados involuntariamente por el fenómeno RAM.

El mecanismo psíquico es el siguiente: una experiencia dolorosa se registra automáticamente en el centro de la memoria. De ahí en adelante se lee continuamente, generando miles de pensamientos más que, a su vez, se registran nuevamente creando en el inconsciente las llamadas zonas de conflicto. Lo que se registra nunca se puede borrar, sólo reeditar a través de nuevas experiencias que se escriben sobre las antiguas experiencias. La reedición es un proceso posible pero complicado. La imagen que un hijo ha construido de su padre no se puede borrar, sólo sobrescribir. Construir una imagen excelente establece la riqueza de la relación que un padre tendrá con su hijo.

Otra función importante de la memoria es que las emociones definen la calidad del registro. Todas las experiencias que tienen un alto volumen emocional generan un registro privilegiado. Amor, odio, alegría y angustia provocan un registro intenso.

“Si usted tiene un enemigo, es más conveniente perdonarlo. Hágalo por usted. De otro modo, el fenómeno RAM lo archivará dándole privilegio. Su enemigo dormirá con usted y perturbará su sueño.
[…] Enseñe a sus hijos a hacer del escenario de sus mentes un teatro de alegría y no de terror.
Indúzcalos a perdonar a la gente que le desilusione y explíqueles este mecanismo”. (Goleman 2007 – 27).




Síndrome SPA

Un fenómeno al que deberían prestar especial atención los educadores

Pensar es excelente, pensar mucho es malísimo.
Pensar es excelente, pensar demasiado es terrible.
Quienes piensan demasiado le roban la energía vital a la corteza cerebral y sienten una fatiga excesiva, aun cuando no hayan realizado ejercicio físico.
(Augusto Cury)

Unos párrafos atrás hemos descrito como la sociedad en general y los medios de comunicación como punta de la lanza unidos a la industria del ocio generan en la sociedad centrando en los jóvenes una inmensa cantidad de estímulos sencillos, ya elaborados, fáciles de digerir. A partir de la normalización de los cuales el umbral de placer aumenta por lo que necesitan cada vez más impulsos para sentir un mínimo de satisfacción.

Todo ello desemboca en un Síndrome del Pensamiento Acelerado (SPA), los jóvenes, en busca de algún estímulo placentero han de acceder a decenas de estímulos continuados por lo que aceleran el acceso a los pensamientos que recorren su cerebro. El bombardeo de información que reciben no alcanza a ser elaborada de una manera profunda puesto que cuando comienzan a reflexionar sobre el estímulo emocional que han recibido, desde su fuente de información está recibiendo otro estímulo inmediatamente.

Un niño, para funcionar, se acostumbra a recibir una inmensidad de estímulos y termina por hacerse dependiente de los mismos. Este síndrome se instalaría en su sistema como una especie de hiperactividad cerebral por la cual les resulta imposible gobernar u organizar sus pensamientos.

Este síndrome generado por una ingente cantidad de estímulos tiene decenas de consecuencias tanto psicológicas como físicas, desde un sueño insuficiente irritabilidad, sufrimiento anticipado, olvidos, dificultad para concentrarse, aversión a la rutina hasta dolor de cabeza, dolor muscular, taquicardia y gastritis. La disminución de la memoria se presenta como el efecto más claro. ¿Por qué? Porque nuestro cerebro bloquea la memoria para que penemos menos y gastemos menos energía.

Muchos científicos no se dan cuenta de que el SPA es la causa principal de la crisis educacional en el mundo, en los estudiantes el SPA hace que las teorías educacionales y psicológicas del pasado no funcionen, porque mientras los maestros hablan, los alumnos están agitados, inquietos, desconcentrados y, sobre todo, perdidos en sus propios pensamientos. Para evitar todo ello disminuir el tiempo frente al televisor, y cambiar la niñera electrónica por la posibilidad de establecer vínculos, con personas que puedan enseñar a los niños el valor de la ternura, la generosidad, la tolerancia ante las diferencias, y a ser sensibles al dolor de los otros, es una buena manera de ayudar a pensar con tranquilidad.

Además ayuda a disminuir este pensamiento acelerado, darse el tiempo para conversar con los niños, en una atmósfera calmada, en que las experiencias de los niños se escuchen de modo que puedan razonar, elaborar, esquematizar y organizar sus pensamientos. De esta manera se logrará que la información lo inspire, que en ocasiones lo haga pensar, por ejemplo en cómo mejorar sus relaciones personales y en cómo convertirse en una mejor persona.