martes, 15 de mayo de 2012

En la adolescencia las cosas deben empeorar para, después, poder mejorar



“Saber qué pasa en la cabeza de un adolescente siempre es complicado, pero si te dedicas profesionalmente a observar su cerebro seguro que sabes más cosas que la mayoría de gente”

La Dra. Iroise Dumontheil, investigadora del Institute of Cognitive Neuroscience de la University College of London, se ha especializado en el estudio del comportamiento y desarrollo del cerebro durante la adolescencia.


Sus conclusiones demuestran que a través de determinadas intervenciones sistemáticas se consiguen resultados muy positivos en el aprendizaje de los jóvenes. «El entrenamiento de la memoria de trabajo puede ayudar a prevenir dificultades en la aritmética», ejemplificó Dumontheil.

La investigadora ha explicado que «los adolescentes activan el córtex prefrontal medio, llamado cerebro social, más que en los adultos». De hecho, Dumontheil identifica reacciones específicas cerebrales en los jóvenes cuando se sienten premiados o estimulados y ante la influencia de los iguales: «Para los adolescentes, pensar a largo plazo es más complicado que pensar en términos de emoción, retribución o riesgo. Los mecanismos de autocontrol funcionan mejor después de la adolescencia».

También ha descubierto que hay entre los jóvenes una especial sensibilidad hacia la baja autoestima, así como una propensión a la ansiedad: «Los adolescentes son hipersensibles a su exclusión social, mucho más que los adultos».

Según la doctora, la observación del cerebro de los adolescentes les ha permitido comprender que el cerebro adolescente está "especialmente preparado para entender conceptos abstractos y organizar cosas y relaciones con las otras personas". Así, contra la idea de que los adolescentes son la desorganización personificada, Iroise Dumontheil mantiene que se debe dejar tiempo a los más jóvenes para que evolucionen en este campo. "Hemos encontrado evidencias de que, durante la adolescencia, las cosas deben empeorar para, después, poder mejorar".

La especialista explica que dos sistemas compiten en el cerebro adolescente. Uno, el que predomina, se centra en las recompensas. De esta manera se explica que los adolescentes estén pendientes de lo que piensan de ellos sus amigos. El segundo sistema es el de la visión a largo plazo, lo que integra la información que nos permite saber qué pasará o qué consecuencias tendrá una acción determinada.

Para superar esta etapa a menudo complicada, Dumontheil considera que "es bueno" que los adolescentes trabajen en grupo y "tengan modelos e información sobre qué está pasando en el cerebro y qué cambios físicos y psicológicos están viviendo", información que, por otra parte , también sería útil "a los padres".

A la pregunta de si esta etapa permite aprender tanto como durante la infancia, la doctora asegura que no, pero que sin embargo debe entenderse como una "segunda oportunidad" porque es un "tiempo de continuidad" en el aprendizaje.



Por: Aránzazu Ibáñez

Fuente de información:

El portal informatiu 3 Catalunya

XIX Tribuna Edu21: Educación y aprendizaje en la adolescencia

2 comentarios:

  1. Muy interesante. Las crisis como crecimiento.

    Un saludo

    Alberto

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  2. Muchas gracias Alberto. Si te interesan los temas relacionados con Educación y Cerebro acabo de añadir a mi blog un enlace muy interesante: "Escuela con Cerebro". Es un blog que informa muy bien de estos temas.

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