jueves, 26 de enero de 2012

Desorden de Adicción a Internet en el cerebro adolescente


Un estudio publicado este mes de enero en la revista ‘PLoS One’ por investigadores de la Republica China muestra que el Desorden de Adicción a Internet, que padecen un número cada vez mayor de adolescentes en todo el mundo, afecta a la microestructura cerebral, concretamente a las fibras de la sustancia blanca que conectan diversas áreas del cerebro.
En el estudio analizan el cerebro de 17 jóvenes con este trastorno y encuentran que las áreas afectadas se corresponden con los factores psicosociales que caracterizan esta adicción y que han sido medidos por test: desequilibrios emocionales como ansiedad, falta de atención, problemas en la toma de decisiones, dificultades cognitivas y también en la relación con los demás.
Por el contrario, los 16 jóvenes voluntarios para el estudio que no padecen este trastorno, presentan una estructura cerebral acorde a su edad y no padecen alteraciones destructivas de las fibras.

 ¿Qué significa la alteración de la sustancia blanca?
El cerebro es un órgano que madura con el tiempo. De ahí que muchos adolescentes, en pleno desarrollo físico y emocional, sean definidos como “inmaduros”. La maduración consiste en transformar la materia gris, de la que está constituido el cerebro al principio de la juventud, en materia blanca. Y lo hace siguiendo una onda de maduración que avanza cronológicamente desde la nuca hasta la frente.
De esta forma, aproximadamente de los 8 a los 18 años la sustancia gris se va convirtiendo en sustancia blanca, como una onda que alcanza en los distintos momentos del desarrollo las diferentes áreas del cerebro. Al mismo tiempo que ocurre este proceso, se perfeccionan las facultades cognitivas, la capacidad de estudio, lectura, memoria, etc. Y finalmente la onda de maduración alcanza la corteza prefrontal implicada en el control de los impulsos, el juicio y la toma de decisiones, que es la última en madurar. Así, se ha llegado a establecer un patrón universal del desarrollo arquitectónico y funcional del cerebro en función de la edad cronológica…
¿Qué es la materia gris? ¿Y la materia blanca?
La materia gris está formada por las neuronas, que desarrollan sus conexiones produciendo múltiples ramificaciones -dendritas y axones- en busca de otras con las que conectar para conducir y procesar la información. Al final de la infancia, el cerebro alcanza su máximo tamaño. Después permanece constante, pero cambia su estructura.
En la adolescencia, que es un momento crucial para la maduración de la personalidad, el cerebro se reordena: Unas áreas crecen, otras  se reducen mediante una especie de poda de las ramificaciones eliminando lo superfluo, y otras se reorganizan.  Se modelan así las conexiones entre neuronas en la llamada sinapsis. Y al mismo tiempo se van protegiendo los axones con una funda de mielina que hace que la información fluya a gran velocidad. Poco a poco estas terminaciones se van uniendo a otras formando fibras y fascículos.
Podría decirse que la materia blanca es nuestro mapa cerebral. Si las fibras se destruyen o se lesionan, el procesamiento y transmisión de la información en nuestro cerebro también se daña, lo que origina los desequilibrios emocionales y cognitivos detallados al inicio.
¿Tiene solución?
El artículo que recoge esta investigación dirigida por Hao Lei apunta a la  posibilidad de un tratamiento con fármacos que empiezan a usarse hoy para tratar lesiones cerebrales, ya que reconstruyen alteraciones de la funda de mielina de los axones de las neuronas, que son los que forman las fibras al reunirse. Sin embargo, no se conoce por ahora cómo recuperar ese esqueleto del cerebro, afectado por la adicción, que necesariamente se construye durante la adolescencia.
Las medidas deben de tomarse antes de que ocurra el enganche fatídico. Y apelar también a la responsabilidad. Por joven que uno sea debe ser consciente de su propia capacidad para decir “no” cuando un juego de rol en Internet empieza a hacerse omnipresente en su cabeza. Con los adolescentes hay que pactar los límites del uso dándoles información veraz.
La adicción a los juegos como cualquier otra adicción supone una alteración patológica del sistema de recompensa. Llega a ser una necesidad el placer ligado al juego, como se llega a necesitar el generado por las sustancias adictivas, o a las compras compulsivas. En el caso de los juegos de rol en Internet la persona, casi siempre con baja autoestimaparticipa en algo con otros que lo estiman y valoran por lo que hace en el juego. Y así, su personalidad o múltiples identidades van ganando terreno en la red mientras que va perdiendo protagonismo en lo social y en lo familiar. Así, el adicto es incapaz de dejar de jugar sabiendo que los otros están ahí…
Lógicamente la trampa de la adicción, en este caso a las redes sociales, atrapa con mayor facilidad a los adolescentes, quienes por edad tienen aún el cerebro en maduración.






Mi hijo es adicto a Internet…19 enero 2012 - 11:02 - Autor: Natalia López Moratalla / Mercedes Beunza


sábado, 21 de enero de 2012

El estudio y práctica de la música puede modificar el cerebro

La música, que en principio es sustancia física, influye en muchos aspectos biológicos y de comportamiento del ser humano pero quizá la influencia más llamativa sea la que ejerce en nuestro cerebro, que es plástico y susceptible de adaptación.
El estudio y práctica de la música puede modificar el cerebro para conseguir que sus dos hemisferios funcionen con más agilidad e integración, de modo más holístico. No sólo en funciones musicales, sino también en dominios como la memoria o la matemática.    

Así Schlaug (1995) defiende que “la educación musical produce modificaciones en la conexión sináptica de conjuntos de células neuronales extendidos; o sea: produce cambios en el Software de nuestro cerebro. ... Pero también en el Hardwarela mitad anterior del cuerpo calloso que conecta el lóbulo central derecho y el izquierdo es más grande en los músicos que en los no músicos: el número de fibras que conecta ambos lóbulos frontales se incrementa como consecuencia de un entrenamiento temprano de la coordinación de ambas manos.” Hay una relación entre los dos hemisferios a través del cuerpo calloso, de manera que intercambian información y se complementan. Es lo que llamamos intrahemisfericidad e interhemisfericidad cerebral

Al igual que otros fenómenos, la música no está representada por sus elementos en células individuales que particularmente se especializan en el procesamiento de un parámetro musical, sino que se extiende en muchas áreas de ambos hemisferios por medio de las conexiones sinápticas. Despins (1989) afirma que “el ritmo musical estimula los dos hemisferios cerebrales. El hemisferio derecho recibe el estímulo musical y el izquierdo interpreta y controla la ejecución. La música siempre será el mejor medio para desarrollar y acrecentar en forma adecuada este fenómeno cerebral” .

Un estudio demostró que el escuchar las complejas piezas de Mozart elevaba las capacidades espaciales de los estudiantes de la universidad. A este experimento se lo denominó “El Efecto Mozart”.

Otro estudio realizado por la investigadora Frances Rausher, PhD., sostiene que los patrones neuronales de encendido (el lenguaje eléctrico incorporado del cerebro) son básicamente los mismos tanto para la apreciación musical como para el razonamiento abstracto, y un descubrimiento interesante sobre el tema es que en un estudio que ella llevó a cabo en la Universidad de Irvine, averiguó que el momento en que escuchamos música es también importante. Durante este estudio descubrieron que aunque el efecto de escuchar la música de Mozart durante diez minutos antes de tomar una prueba demostraba una mejora en el razonamiento espacial y abstracto de los estudiantes, el efecto sólo era temporal, y tenía una duración de 5 a 15 minutos, y que aunque escuchar a Mozart antes de la prueba era valioso, si se escuchaba a Mozart durante el examen esto causaba una competencia neuronal que interfería con los patrones neuronales de encendido eléctrico (Félix 1993). De esa manera el estudio demuestra que existe un momento apropiado para escuchar música en el proceso de aprendizaje así como existe un momento apropiado para estar en silencio

Basado en estos estudios, Eric Jensen aconseja tomar el Efecto Mozart con discreción al aplicar e interpretar sus resultados. Él dice que por el momento, el llamado “Efecto Mozart” está todavía incierto.

 “La música sirve como una ayuda a la memoria que facilita la comunicación de noticias e ideas”Este reforzamiento de la amplitud que indica una más aguda función de memoria sensorial en los sujetos musicales, sugiere que incluso “la componente cognitiva de la musicalidad, tradicionalmente contemplada como dependiente de los procesos cerebrales relacionados con la atención, de hecho está basada en mecanismos neuronales presentes ya en el nivel preatentivo”. Dicho de otra manera: la música no sólo es música

En un estudio sobre la memoria musical, O’Connor (1992) afirma que “el sentimiento, el sonido y la imagen se reconstruyeron al mismo tiempo a raíz de la audición. ...La música no es simplemente un recuerdo auditivo, sino una síntesis de vista, sonido y sentimiento. La memoria musical no es simplemente una memoria auditiva”. Y un efecto más que potencia la educación musical es “una complementariedad o intercambio de información entre los dos hemisferios (cerebrales) con lo que ... puede contribuir al desarrollo armónico del cerebro total y, por tanto, de la formación de la persona.”

“Una metodología y didáctica científicamente fundamentada y lo más efectiva posible compatible con el desarrollo armónico de los dos hemisferios cerebrales ... traerá como consecuencia un mejor y mayor desarrollo de las potencialidades de la persona en su totalidad integral”,San José (1998)

Aránzazu Ibáñez.


Fuente:

Asociación Pro Música de Valladolid.Octubre 1999

 “Aprendizaje Basado en Cómo Aprende el Cerebro” (“Brain Based Learning”) por Eric Jensen.


Imagen "Tocando Violín" Figura reproducida con permiso. Número de licencia: 2060361286595. De: Robert J. Zatorre, Joyce L. Chen and Virginia B. Penhune. When the brain plays music: auditory-motor interactions in music perception and production. Nature Reviews Neuroscience 2007;8(7):547-558. © Nature Publishing Group 2007


miércoles, 18 de enero de 2012

La relación entre profesor y alumno


                  
Es necesario borrar del panorama educativo conceptos tan negativos para la persona como: violencia, conflicto, agresividad, acoso, intimidación o victimización. El cerebro adolescente y, en general, el humano no debe seguir evolucionando hacia esta dirección. El cerebro es constructivo y no lo contrario.

¿Qué es lo que está pasando en la sociedad y en la relación entre personas?

Quizá sea cuestión de "desamprender" conductas mal adquiridas o, tal vez, de "conocer bien" el significado y las consecuencias de esos términos pero no podemos levantarnos día a día y decir que la educación está avanzando y cambiando gracias a las nuevas tecnologías y luego fallar en lo más básico, en la relación respetuosa entre las personas.



VIOLENCIA

En primer lugar, J. Galtung (1985) define la VIOLENCIA como algo evitable que obstaculiza la autorrealización humana explicando que las personas sufran realizaciones afectivas, somáticas y mentales, (...) por debajo de sus realizaciones potenciales. Así mismo, Jordi Planella (1998) la considera como aquella situación o situaciones en que dos o más individuos se encuentran en una confrontación en la cual una o más de una de las personas afectadas sale perjudicada, siendo agredida física o psicológicamente.

CONFLICTO

Este concepto aparece generalmente cargado con una valoración negativa, debido a que se confunde conflicto con violencia, es decir, con su patología. Un conflicto puede resolverse también de forma no-violenta. Mientras la violencia no es innata en los seres humanos sino que es un aprendizaje, el conflicto sí es consustancial a la vida humana, algo natural y por tanto inevitable. De esta manera, más que eliminar el conflicto, de lo que se trata es de saber regularlo creativa y constructivamente de forma no-violenta, ya que es una energía y una oportunidad para el cambio.

AGRESIVIDAD

Término abordado por distintas teorías psicológicas que no se ponen de acuerdo en una definición consensuada, pero para poder generalizar, diremos que está definida en cuanto a su fin de lesionar a otro organismo o al propio pero es necesario añadir a lo anterior la necesaria intención de producir daño, destruir, contrariar o humillar. Pero no podemos dejar de hacer referencia a la diferencia entre agresividad y agresión, el término agresión debería utilizarse para designar un acto en sí, un acto palpable y efectivo. La agresividad, sin embargo, es el término empleado para designar la tendencia o disposición inicial que dio lugar a la posterior agresión.

SITUACIÓN DE ACOSO, INTIMIDACIÓN O VICTIMIZACIÓN

Centrándonos un poco más en la violencia escolar, es necesario saber que la SITUACIÓN DE ACOSO, INTIMIDACIÓN O VICTIMIZACIÓN es aquella en la que una persona es agredida o se convierte en víctima cuando está expuesto, de forma repetida y durante un tiempo, a acciones negativas que lleva a cabo otro individuo o grupo de ellos. Por acciones negativas se entiende tanto las cometidas verbalmente o mediante contacto físico y las psicológicas de exclusión. Por lo tanto, un aspecto esencial del fenómeno es que debe existir un desequilibrio de fuerzas (D. Olweus, 1998).

Aránzazu Ibáñez

domingo, 15 de enero de 2012

¿Qué preocupa a los jóvenes?

Discusión de un grupo de adolescentes de 3º de ESO sobre los problemas que más les preocupan, tras leer el libro "Tú" escrito por Charles Benoit y publicado por la editorial Noguer. "Tu" es una novela para adolescentes que narra la vida Kyle, un joven de 15 años que ha ido abandonando las buenas costumbres que le hacían ser uno de los mejores alumnos de su instituto para terminar estudiando en un instituto de segunda fila, lejos de los amigos de su infancia, en un círculo vicioso en el que cada mala decisión le arrastra a un final impactante.

Creado por
destinojuvenil

Canal audiovisual para materiales relacionados con los libros publicados por Destino Infantil y Juvenil.

Aránzazu Ibáñez

La apatía y falta de interés del adolescente actual.


 ¿Cuál es el problema cuándo los adolescentes a pesar de tener una buena relación con un docente y no tener problemas de disciplina no se deciden a estudiar y no toman conciencia de las oportunidades perdidas? ¿Cómo se los puede motivar? ¿Cómo se logra revertir esa apatía y se vuelve a instaurar la “cultura del esfuerzo”?

Los educadores tenemos que empezar a pensar en encontrar la manera de que la familia y el colegio trabajen juntos a fin de lograr ayudar a los adolescentes para que comprendan el valor del estudio y del esfuerzo en pos de conseguir lo que se propongan. Para lograrlo es fundamental el rol de la motivación, que los psicólogos definen como la energía que nos mueve a proponernos objetivos y nos ayuda a lograrlos.

Dos factores juegan fuertemente en la motivación: la autoestima y la resiliencia.
El primero es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. El segundo, se define como la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas.

La autoestima y la motivación se retroalimentan, pero muchos adolescentes carecen completamente de autoestima y es necesario ayudarlos a comprender que todos y cada uno de ellos son capaces de lograr lo que se propongan siempre y cuando estén dispuestos a esforzarse y trabajar en pos de lo que desean. 

La autoestima y la motivación para aprender son las resultantes directas de la atención que los adolescentes reciben en casa y en el colegio. Educadores y padres deben esforzarse para crear un ambiente que favorezca el diálogo tanto en el hogar como en la institución escolar y deben trabajar juntos para crear las condiciones necesarias para la construcción colectiva del conocimiento, asumiendo responsabilidades y superando diferencias y expectativas recíprocas equivocadas.

Es de vital importancia que los docentes revisen críticamente qué es lo que funciona en la práctica y qué es lo que ya no sirve pero se sigue haciendo por comodidad o por inercia. De esta forma se podrá ver qué modelo de enseñanza podría reemplazar al modelo de institución tradicional que aún predomina y que resulta anacrónico en la sociedad posmoderna.

Las prácticas pedagógicas deben adecuarse a la época que nos toca vivir y la escuela debe explotar al máximo las posibilidades que nos brinda la tecnología, debemos reconocer que el estudio, y por lo tanto el proceso de aprendizaje, implica esfuerzo y requiere tiempo y dedicación individual.

Los adultos nos quejamos de la apatía y de la falta de interés de los adolescentes, pero no debemos olvidar que el colegio es un microcosmo que refleja lo que sucede en la sociedad en la que está inserta. La costumbre de llegar a obtener lo que se quiere con el mínimo esfuerzo y lo más rápido posible se ha enraizado en todos los ámbitos y es lógico por lo tanto que también lo haya hecho en el colegio y, especialmente, en la etapa de la Educación Obligatoria Secundaria.

La escuela ya no se posiciona como el lugar del saber, esto ha quedado para el pasado. Ésta se ha convertido en una especie de guardería de adolescentes cuyo único objetivo es alcanzar la nota de aprobado de cualquier manera posible (copiando, mintiendo, etc.), siempre que no incluya el esfuerzo individual que implica estudiar.

Los adolescentes no encuentran el sentido de tener que estudiar cosas que en nada se relacionan con sus propios intereses y que a su juicio, no les servirán para nada en la vida real, en un futuro que vislumbran incierto y sin horizontes. Los modelos que se les muestran como exitosos no son los científicos, los académicos, los esforzados, los perseverantes, los honestos. Por el contrario, triunfan en la vida “el vividor”, el que roba, el que traiciona o el que engaña según vemos en los medios audiovisuales. Los chicos tienen como modelo a imitar, en palabras de los mismos adolescentes, “a aquel que es joven, tiene dinero y hace lo que quiere”.

Por todo lo comentado hasta el momento, la escuela puede se el lugar desde dónde las distintas visiones del mundo que tenemos adolescentes y adultos se encuentren y dialoguen. La relación docente-alumno es por naturaleza asimétrica, y así debe ser, pero hoy la autoridad ya no se impone: debe construirse día a día por medio del respeto, que es un camino de ida y vuelta.

Comprender la situación actual exige observar atenta y reflexivamente un mundo exterior a la institución escolar que se muestra confuso y desorientado. En ese mundo interactúan padres, docentes y alumnos, con el mercado y los medios de comunicación más allá de los muros del colegio y sus ecos resuenan dentro de ella. Es común ver el desajuste de expectativas entre padres, docentes y alumnos, que muchas veces contribuye a desacreditar la autoridad y debilitar el rol formador de la escuela.

Por la parte que le corresponde, la didáctica intenta entender y dar respuestas válidas para estos tiempos de cambio vertiginoso a través de diversas propuestas pero sabemos que la escuela tiene sus propios tiempos y que las adaptaciones y los cambios dentro de la institución son lentos. Ante esta situación tan difícil que se da es necesario que cada institución cuente con la ayuda de profesionales idóneos en otros campos como la psicología, el psicoanálisis, la dinámica de grupos, etc., que orienten a los alumnos y trabajen colaborando con los docentes, quienes tendrán que adaptarse a los cambios y aceptar un nuevo rol de perfiles aún no muy bien definidos, ya que el contexto en el que vivimos es nuevo, al igual que muchas actitudes de los alumnos.

De algún modo debemos encontrar la forma de escuchar a los adolescentes; de ayudarlos a reflexionar críticamente sobre el uso de su tiempo libre, sobre el rol del estudio en sus vidas y sobre la influencia que sobre ellos tienen estos nuevos agentes de socialización. Habrá que buscar estrategias para llegar a resultados positivos y destinar tiempo institucional para este fin.

El colegio no puede competir con los modos tecnológicos que les aportan a los jóvenes otro tipo de saberes a través de Internet, la comunicación vía chat y los teléfono móviles, la inmediatez de la imagen en la televisión y la música de moda que llevan a todas partes. Pero sí se puede desde la enseñanza abrir un espacio para el diálogo, indagando a cerca de los nuevos contextos socioculturales, respetándolos y tratando de integrarlos, reconociendo que los productos que promueve el mercado a velocidad de vértigo y los medios de comunicación, son parte muy importante de la vida juvenil y sacando de ellos el mejor provecho posible.


Del fracaso escolar se culpa, según los intereses dominantes, al docente, a la institución, a los jóvenes o a la familia. Pero no debemos olvidar que de esta crisis también puede salir la oportunidad de hacer una institución atractiva y amigable nuevamente que cumpla con sus fines formativos y no sólo “contenga” a los jóvenes, no debe olvidarse el hecho incontrovertible de que la institución escolar sigue cumpliendo el mandato social de transmitir conocimientos y valores. Dar pasos hacia una mejor enseñanza que brinde a los adolescentes una óptima formación que los prepare para enfrentarse al mundo complejo, tecnológico y competitivo en el que viven.
  
Aránzazu I.


Fuente:    

Ana Lía Passarotto Profesora de Inglés de nivel terciario con amplia experiencia en el dictado de cátedras, cursos y en la formación de formadores. Magíster en educación con Orientación en Gestión por la Universidad de San Andrés(Argentina).









jueves, 12 de enero de 2012

Nuevas formas de aprendizaje

Aprender jugandoEl aprendizaje por medio de la experiencia, el juego, la investigación y la colaboración son las nuevas formas de la Educación. Los recursos tradicionales ya no son suficientes para atraer la atención de los jóvenes y han de complementarse con las nuevas herramientas que manejan de manera cotidiana y orgánica.El aprendizaje y el juego no son excluyentes, por el contrario, el tener entornos lúdicos contribuye a motivar a los participantes, estos se involucran, participan, se emocionan, comparten y recuerdan lo aprendido con mayor naturalidad. De manera natural compartimos aquello que disfrutamos.Por otro lado, el joven que aprende con juegos virtuales ejercita habilidades como: malabarear entre diferentes tareas, evaluar riesgos y tomar decisiones rápidas. Jugar es una forma ideal de preparación para el trabajo del siglo XXI.Como educadores y facilitadores de recursos educativos  debemos explorar y adaptar estos nuevos espacios del aprendizaje y la colaboración.Para aprender más sobre el aprendizaje mediante juegos "inmersivos" (traducido literalmente del inglés) y sus resultados en el cerebro aquí tenéis las diapositivas del "CPD training, Paul Howard-Jones".http://www.neuroeducational.net/


Fuentes:
Teaching With Immersive Gaming, Paul Howard-Jones.
Juegos Inmersivos para nuevos públicos, Celeste Noth.

miércoles, 11 de enero de 2012

Dormir mal y poco durante la adolescencia puede causar problemas importantes en el cerebro

Este es un tema que ya he tratado en el blog pero vuelvo a recalcar la importancia que supone domir bien durante la etapa de la adolescencia.

Estar conectado electrónicamente se ha convertido en una actividad ubicua que conduce a los jóvenes a desvelarse de manera rutinaria. El límite entre la noche y el día tiende a desaparecer y el tiempo de dormir cada vez se vuelve más escaso.

Estudios científicos recientes demuestran que la falta de sueño sostenida durante la adolescencia puede tener consecuencias negativas en el desarrollo del órgano pensante. La adolescencia es una etapa en la que el cerebro se desarrolla aceleradamente y en la que suceden cambios importantes en su funcionamiento y estructura. Las consecuencias de dichas modificaciones suelen ser de largo alcance. Por ejemplo, la mayoría de las enfermedades mentales, como esquizofrenia y depresión, comienzan a manifestarse en esa época de la vida.

Las conexiones neurales (sinapsis), la eficiencia y desempeño de miles de millones de células del cerebro dependen de varios factores como son la estimulación sensorial, intelectual y emocional, la buena alimentación, la calidad de las experiencias vividas, los rasgos hereditarios, entre otros.

La investigación científica ha encontrado que la restricción prolongada del dormir evita el crecimiento y la regulación equilibrada de estas sinapsis. Si alguien pierde muchas horas de sueño durante la adolescencia puede dañarse de manera permanente el cableado de los circuitos neurales, de los que dependen funciones mentales tan necesarias como la memoria, la atención, el cálculo, las percepciones o el raciocinio.

Como por razones bioéticas no resultaría adecuado someter a un grupo de jóvenes humanos a periodos prolongados de vigilia para ver qué sucede en su cerebro, los investigadores utilizan ratones adolescentes para realizar este tipo de experimentación. Con este fin, se han estudiado ratones que permanecen despiertos de manera espontánea, ratones a los que se les permite dormir libremente y otros más a los que se mantiene despiertos a la fuerza.

Resulta impresionante constatar que con tan sólo ocho a 10 horas de insomnio es posible observar al microscopio cambios en el crecimiento y en la retracción de las sinapsis. Es decir, que con periodos relativamente cortos en que se interrumpe el acto fisiológico de dormir, se puede afectar considerablemente el número de conexiones formadas o eliminadas del cerebro adolescente.

Ya antes se había observado, en ratones adultos, que las sinapsis se debilitaban y acortaban según las horas de sueño, pero con estos nuevos estudios puede suponerse que durante el proceso de dormir el cerebro se prepara para que al despertar se fortalezcan las sinapsis cerebrales en respuesta a los estímulos derivados de las experiencias y del aprendizaje. Por lo tanto, la deprivación prolongada del sueño es un obstáculo para un buen desarrollo mental.

Todo apunta a que dormir bien sí hace una diferencia en los cerebros adolescentes, aunque la prueba científica -por el momento- provenga sólo de ratones de laboratorio.

¡Animo a todos los jóvenes para que respeten su rutina de dormir de manera adecuada y durante las horas necesarias con el objetivo de mantener unas neuronas saludables durante la madurez!

Aránzazu Ibáñez

Fuente
http://eleconomista.com.mx/entretenimiento/2012/01/09/insomnio-adolescente

martes, 10 de enero de 2012

Creencias asociadas al consumo intensivo de alcohol entre los adolescentes




En las últimas décadas se está produciendo una homogeneización en toda Europa en el modo de consumir alcohol por parte de los jóvenes, siendo cada vez más frecuente la ingesta temprana de cantidades ele­vadas de alcohol, realizada durante pocas horas, principalmente en mo­mentos de ocio de fin de semana, con algún grado de pérdida de control y con períodos de abstinencia entre episodios (Anderson y Baumberg, 2006; Bloomfield, Stockwell, Gmel y Rehm, 2003; Calafat, 2007; Cortés, Espejo y Giménez, 2007, 2008; Espada, Méndez e Hidalgo, 2000; Farke y Anderson, 2007; Institute of Alcohol Studies, 2007; Kuntsche, Rehm y Gmel, 2004; OED, 2007). Para un considerable sector de la juventud, el beber se ha convertido en una búsqueda rápida del fin último de la embriaguez.

Este patrón de consumo ha sido denominado en la literatura anglosajona binge drinking. Concretamente, uno de cada seis adolescentes de 15 a 16 años (18%) afirman haber incurrido en un episodio de consumo intensivo (CI), atracón o binge drinking tres o más veces durante el último mes, porcentaje que se incrementa entre jóvenes de 24 años (de ellos un 22% lo realizan una vez por semana) (Anderson y Baumberg, 2006; Hi­bell, et al., 2007).

Datos similares se obtienen al evaluar a estudiantes españoles de ense­ñanzas secundarias de 14 a 18 años (OED, 2009). En este caso se observa una estabilización desde 1994 en el número de consumidores, aunque estos realizan consumos de mayores cantidades de alcohol, tal como lo demuestra el incremento del porcentaje de borracheras registradas (un 49.6% manifiesta haberse emborrachado en los últimos 30 días en 2008 frente a un 21.7% en 1994).

En cuanto al indicador de consumos en atra­cón, el 41.4% de los estudiantes que habían consumido bebidas alcohóli­cas en los últimos 30 días (38.3% chicas y 44.7% chicos) había ingerido al menos una vez durante ese período 5 ó más consumiciones y el 15.2% lo había hecho más de 4 veces durante el último mes.

Son varios los estudios que revelan que el consumo intensivo (CI) de alcohol durante la adolescencia puede
  • alterar el desarrollo del cerebro en proceso de ma­duración, repercutiendo tanto a nivel psicológico como comportamen­tal (Spear, 2002; Tapert, 2007; Winters, 2004).
  • Además, las alteraciones estructurales producidas en diferentes áreas, como el hipocampo o los lóbulos frontales permiten entender la presencia frecuente de lagunas de memoria, el enlentecimiento en el procesamiento de la información o la mayor dificultad que muestran estos jóvenes para fijar su atención en ta­reas concretas (Brown, Tapert, Granholm y Delis, 2000; Cadaveira, 2009; DeBellis et al., 2000).
  • Puede decirse que el CI de alcohol interfiere en el desarrollo de ca­pacidades básicas y esenciales que se adquieren durante esta etapa: el pensamiento abstracto, la lógica preposicional (capacidad para formar hipótesis y considerar posibles soluciones) y la metacognición (la capa­cidad de percibir y analizar los propios procesos de pensamiento).
  • Todas estas capacidades son esenciales para el logro de objetivos propios de esta etapa como la planificación del futuro profesional o la consolidación de un grupo de referencia reforzante a medio y largo plazo (Fernández, Calafat y Juan, 2004).
  • A todo ello hay que unir la frecuente asociación que se establece entre este tipo de consumo y accidentes de tráfico, con­flictos de trabajo, enfermedades de transmisión sexual, actividades de riesgo, infracciones, problemas con la policía, peleas, urgencias médicas e ingresos hospitalarios, entre otros (Anderson y Baumberg, 2006; Brown y D’Amico, 2000; Farke y Anderson, 2007; Navarrete, 2004; OED, 2009; O’Malley, Johnston, y Bachman, 1998; Rodríguez-Martos, 2007; Room, Babor y Rehm, 2005; Wechsler, Davenport, Dowdall, Moeykens y Casti­llo, 1994; WHO, 2007).

En cuanto a los efectos que los jóvenes esperan obtener por realizar un consumo de este tipo destacan principalmente,
  1.  las sensaciones agradables propias de un consumo moderado de alcohol, lo que no se corresponde con la realidad de su ingesta.El efecto más esperado, independientemente de la edad, es obtener un cambio en la relación con los demás -sentirse más hablador- y un estado de ánimo más alto -estar eufórico-.
  2. Por su parte, los adolescentes creen en mayor medida que el consumo de alcohol les permitirá: sentirse mejor; confiar más en sí mismos y asumir más riesgos. En líneas generales, parece ser que los adolescentes esperan mejorar al­gunas carencias personales.
  3. Algo similar ocurre al evaluar qué opinan acerca de las consecuencias psicosociales que pueden derivar de su ingesta. En este caso, destaca su escasa conciencia sobre la alteración que puede producirse en el rendi­miento escolar -nivel de concentración, recuerdo, atención...- o la mayor probabilidad de verse envueltos en altercados sociales -peleas, discusio­nes…- debido a la merma del proceso de toma de decisiones.
Basándose en todos estos conocimientos diferentes organismos inter­nacionales, entre los que se incluye la OMS, han solicitado que las ad­ministraciones elaboren, apliquen y evalúen estrategias y programas efi­caces para reducir las consecuencias sanitarias y sociales negativas del consumo nocivo de alcohol en atracón que realizan los jóvenes (Comisión Clínica PNSD, 2007).

Aránzazu Ibáñez
Fuente:

Health and Addictions / Salud y Drogas 2011, Vol. 11, nº 2, pp. 179-202