sábado, 13 de julio de 2013

Vacaciones con hijos adolescentes



Fuente imagen:
Teenager'summer
Xosé Castro



Las familias con hijos adolescentes tienen que hacer frente en verano a una serie de contrariedades desde cómo viajar con un adolescente que sólo desea estar con sus amigos, a cómo organizar el verano si él ha suspendido alguna asignatura, o cómo hacer para que aproveche las vacaciones de forma activa. A pesar de todo esto, es una época en la que disponemos de más tiempo libre y, por tanto, es un buen momento para buscar un acercamiento con nuestro hijo.

El mundo de los adolescentes está centrado en su grupo de amigos y con ellos encuentran satisfechas todas sus necesidades de comunicación. Consideran que sus amigos son los únicos capaces de entenderlos y es con ellos con quienes comparten formas de ver la vida, inquietudes y diversión.

Para los adolescentes, sus padres son personas que ponen límites a su vida y que les reprenden determinadas conductas. Surge por tanto, en esta etapa un distanciamiento con los padres.
Para que esto no ocurra o para que el distanciamiento sea menor, es necesario haber establecido con anterioridad un vínculo de confianza entre ambos y haber asentado unas bases de comunicación. No obstante, en mayor o menor medida se produce un distanciamiento y una disminución de la comunicación, por lo que deberíamos buscar momentos propicios para lograr una relación más estrecha con nuestros hijos.

En las vacaciones se presentan buenos momentos para compartir con los hijos, son oportunidades que bien aprovechadas van a dar lugar a un acercamiento con ellos. Se comparten actividades y momentos de ocio y surge de forma espontánea la conversación.

Tanto hijos como padres disponen de tiempo libre en vacaciones, no están sujetos a horarios ni tienen obligaciones que cumplir fuera de casa. El ambiente familiar es más distendido y relajado. Esto afecta tanto al adolescente, que deja de estar a la defensiva y se integra más en el ámbito familiar, como a los padres, que deben estar dispuestos para dedicarles tiempo a sus hijos. Así llegarán a conocerlos más y a establecer unos hábitos de comunicación y confianza que deben mantener tras las vacaciones.


Ir de viaje con un hijo adolescente conlleva algunas complicaciones. No podemos olvidar que los adolescentes sufren continuos cambios de humor, son discutidores o excesivamente callados, no desean divertirse con los padres y echan de menos a sus amigos. Es decir, hay una serie de factores que nos alejan de las expectativas de disfrute y descanso que esperamos de un viaje en nuestras vacaciones.


  • Para que nuestro hijo no se sienta obligado y disfrute del viaje con nosotros, debemos hacerle comprender que él dispone de mucho tiempo vacacional y que sólo una pequeña parte de ese tiempo va a estar exclusivamente con su familia.

  • También debe comprender el atractivo de conocer lugares nuevos y de ver las costumbres de otras gentes, sus comidas y sus paisajes y pensar en el viaje como una experiencia interesante que podrá contar a sus amigos.

  • Es importante hacer que se ilusione con el viaje, dejándole participar en la programación del mismo, escuchando y aceptando algunas sugerencias suyas y dándole encargos como, por ejemplo, buscar información sobre el lugar que vamos a visitar. No debe olvidar sus entretenimientos personales.

  • Los padres, por su parte, deben procurar que el viaje conste de una parte que interese a su hijo como puede ser la visita a un parque temático o a un campo de fútbol o hacer excursiones en bicicleta o a caballo. Se trata de que todos disfruten y que sea una experiencia agradable para todos.

¿Y cuando un adolescente suspende una asignatura para el verano?

Es probable que afecte a los planes de vacaciones de toda la familia que pueden incluso tener que ser modificados.

En algunos casos, el suspenso de un hijo nos obliga a reducir el tiempo de vacaciones fuera de la ciudad, a cambiar las fechas o el lugar de destino. Todo esto, con el objetivo de acoplar el tan deseado descanso de la familia con el plan de estudio de nuestro hijo y ayudarle de esta forma a aprobar en septiembre.

En muchos casos, además de tener que aprobar la asignatura suspensa, tienen que examinarse de la prueba de acceso a la universidad, lo que dificulta más las vacaciones y condiciona aún más a la familia.

El adolescente debe ser consciente de su falta de responsabilidad al suspender y de la repercusión que su resultado académico ha tenido en el resto de la familia. Pero es el momento de buscar soluciones y no de los reproches ni de las quejas.

Debemos ayudarle para que se organice bien, compaginando estudio y ocio. Para ello, es recomendable elaborar un plan de estudio diario que debe cumplir rigurosamente. En el plan debe quedar determinadas las horas de estudio diarias, según el número de asignaturas y la dificultad de las mismas y la hora en la que debe comenzar a estudiar.

Es preferible que empiece a primera hora de la mañana, ya que el rendimiento a esta hora es mayor al estar más descansado, y dejar un día libre a la semana para descansar y disfrutar de su tiempo libre.



¿Cómo evitar el aburrimiento?

Podemos observar cómo muchos adolescentes caen en el aburrimiento cuando llegan las vacaciones. El tiempo de ocio lo convierten en no hacer absolutamente nada y pura pasividad. Lo transforman en auténticos actos de pereza con la excusa de estar descansando. Dejan pasar los días de vacaciones sin ocupar el tiempo en cosas que le enriquezcan o le hagan disfrutar.

Ante esto, los padres deben evitar que su hijo caiga en la rutina diaria de no hacer absolutamente nada. En primer lugar, deben hacerle reflexionar sobre la importancia de aprovechar el tiempo y de tener unas vacaciones activas, orientándoles sobre algunas actividades que puedan realizar o trabajando como voluntarios en alguna organización.

Deben hacerles entender que el tiempo de vacaciones deben dedicarlo a conocer a otras personas, a mejorar su nivel intelectual, disfrutar de la naturaleza, hacer deporte, etc. Comprender que hay un sinfín de actividades para disfrutar del tiempo de ocio y que la pasividad del sofá o de la casa, sólo les hará desaprovechar un maravilloso verano.




Por: Aránzazu Ibáñez


Fuente de información:

PulevaSalud.com

Dª. Trinidad Aparicio Pérez
Psicóloga clínica. Psicóloga escolar
Centro de Psicología Alarcón (Granada)
http://www.pulevasalud.com/ps/subcategoria.jsp?ID_CATEGORIA=103509

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo, gracias! Os dejo el enlace de mi experiencia del ultimo viaje con "hijos adolescentes" en Roma. http://todoobedeceaunplan.blogspot.com/2015/05/vacaciones-en-roma-con-adolescentes.html

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    1. ¡Gracias María, me ha encantado! Un saludo y disfruta mucho de tus hijos.

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